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Caminando por La Habana un día muy caluroso en
agosto de 1980, para refrescarme entré en el
vestíbulo, con aire acondicionado, de la Embajada
Checa. Cuando entré vi un anuncio que decía
"Desviacionismo Ideológico", una
escalofriante formulación hecha por la burocracia
soviética y su norma de amalgamar, estigmatizar y
prohibir su galaxia de enemigos, tanto reales como
imaginarios. Allí, en una vitrina de cristal,
estaba la prueba de cargo, proporcionada por el
Ministerio del Interior de Cuba: una copia de La
Revolución Traicionada por Leon Trotsky; una
revista de la liberación de gays y erotismo
homosexual y un folleto Zionista. A pesar de la
agradable temperatura la sala estaba desocupada.
Afuera, muchos cubanos se preocupaban por las
repetidas amenazas de Moscú en contra del
movimiento sindical polaco Solidaridad.
"Estamos en contra de la intervención",
me dijeron muchos de ellos, preocupados de las
represalias de EEUU a dicha situación.
LA TRAYECTORIA DE ARENAS
La segunda novela de Arenas, a pesar de haber
recibido una mención por méritos por la UNEAC,
fue rechazada para la publicación hasta que
fueran borradas las referencias a la
homosexualidad. Arenas lo rechazó y comenzó a
sacar clandestinamente sus libros fuera de Cuba.
Fue arrestado en 1973 por abuso sexual de menores,
cargo que él rechazó.
Este hecho está retratado en la película como
una trampa al casto Arenas, sin ningún
fundamento. Sin embargo, en sus memorias Arenas
escribió sobre la ocasión en que él y un amigo
"tuvieron sexo en un manglar con algunos
muchachos jóvenes". Fue encarcelado pero se
escapó, convirtiéndose en un fugitivo.
Debido a las crecientes proclamas
contrarrevolucionarias de Arenas y a sus contactos
con embajadas extranjeras con el propósito de
enviar sus escritos fuera del país, hicieron que
el gobierno cubano lo declarara agente de la
inteligencia norteamericana.
Es capturado nuevamente. Su encarcelamiento
aparece en la película, en una escena imaginada
por Hieronymus Bosch. Arenas firma una humillante
confesión y gracias al poder persuasivo de Johnny
Depp, queda libre. Luego, la película se adelanta
rápidamente y muestra su vida como un ocupante
ilegal junto a otros cubanos descontentos hasta el
año 1980, en que parte junto a los 125 000
ciudadanos por el puerto de Mariel. (En la
promoción más reciente de la película se
repiten las calumnias en contra de la política de
Cuba durante el "éxodo del Mariel." Antes
que Anochezca no reconoce lo que Washington
hizo para promover la inmigración y a la vez
denegarla, algo que produjo más tensiones en la
isla. Mientras 125 000 cubanos abandonaron el
país, más que cinco millones marcharon en una
muestra de lealtad a la revolución, una
movilización nacional histórica que no existe en
la película.)
Los próximos 10 años de la vida de Arenas se
condensan en pocos momentos en la película. La
llegada de Arenas, y sus experiencias en Miami —mencionadas
brevemente en su libro— están completamente
ausentes en la película. Esto era, quizás,
porque creía que esa ciudad era "una
caricatura de Cuba, lo peor de Cuba", debido
a su arrogancia extremadamente machista. Para
"el infierno" que era Cuba, anunció que
Miami era "el purgatorio", una
proclamación que, sumada a su abierta
homosexualidad, no lo congració mucho con los
organizadores de la ultraderecha en el sur de la
Florida. Arenas utilizó esta tensión para
perpetuar el mito de que él no era ni de
"izquierda" ni de "derecha",
como si su preferencia sexual le permitiera
trascender un juicio basado en el contenido
político de sus actos.
Cuando se mudó a la ciudad de Nueva York,
Arenas se convirtió en un organizador de acciones
en contra de la Revolución cubana. Incluyendo su
propia gira de conferencias, la colaboración con
Néstor Almendros en la producción de
"Conducta Impropia" y las campañas de
petición para denunciar a la "dictadura de
Castro." Todos estos proyectos, descritos con
gusto en sus memorias, son suprimidos de la
película.
En 1984, su cuento La Estrella que más
brilla, apareció en inglés. Está dedicada a
su amigo Nelson Rodríguez Leyva, quien en 1971
detonó una granada de mano en el fallido atentado
de secuestrar un avión de Cubana de Aviación a
Estados Unidos. Éste fue capturado, enjuiciado y
ejecutado más tarde. Arenas aplaudió este acto
armado. "A menudo pienso en ese momento
cuando, granada en mano, volando sobre la isla con
sus campos de concentración y cárceles, Nelson,
en el aire, al fin libre, quizá por primera vez
en su corta vida."