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Al poco tiempo de esto, el Ministerio de
Cultura de Cuba publicó el popular libro de
Schnabl, titulado El hombre y la mujer en la
intimidad, en el que se dedica un capítulo
entero a la homosexualidad. El libro apareció por
primera vez en 1979. Enumera y rechaza toda una
serie de supersticiones que supuestamente explican
el origen de la homosexualidad. "Todas estas
'teorías', que hasta muy recientemente apoyaban
ciertos especialistas", Schnabl escribió,
"no tienen ni el más mínimo fundamento
científico."
CONTRA LA DISCRIMINACIÓN HOMOSEXUAL
Los homosexuales no "sufren de
homosexualidad", explica Schnabl, "más
bien, de las dificultades que resultan de su
condición en la vida social", eso es,
prejuicio en contra del homosexual.
Explícitamente ella se opone, en este libro
publicado por el gobierno, a todas las sanciones
en contra de los homosexuales.
Lo que las personas adultas hacen en privado,
de mutuo acuerdo, no viola la calidad moral de la
sociedad y, por tal razón, no hay necesidad de
tomar acciones en su contra. Los homosexuales,
como el resto de ciudadanos, merecen
consideración y reconocimiento por sus logros,
objetivos y conducta", declara Schnabl.
Citando estos y otros pasajes en una respuesta
a "Conducta Impropia", Tomás Gutiérrez
Alea, comentó en Granma, el periódico del
Partido Comunista de Cuba: "Esto no quiere
decir que la publicación de tan solo un libro,
significaría automáticamente que un fenómeno
social profundamente arraigado en los siglos de
nuestro pasado católico y español, desaparecerá
automáticamente. Sin embargo, tal libro, donde
entre otras cosas, aparece el criterio más
actualizado sobre la homosexualidad, es sin duda
un valioso instrumento que el estado cubano pone a
disposición de aquellos que deseen hacer suya la
causa de los que son discriminados, marginados y
que se les hace sufrir opresión y prejuicio de
cualquier tipo."
El reproche de Gutiérrez a Almendros por haber
falsificado conscientemente en su
"documental" la duración y el carácter
de la UMAP, se puede aplicar a Schnabel.
"Almendros conoce muy bien que las mentiras
más infames pueden ser fabricadas de verdades a
medias", escribió Gutiérrez. "Él
conoce por ejemplo, que la UMAP, los campamentos
de trabajo donde muchos homosexuales fueron
llevados para pasar el servicio militar, fueron un
error y acabaron en un escándalo que
afortunadamente terminó con la desaparición de
éstos y con una política de
rectificación." El Village Voice y The
Militant reimprimieron el artículo del
legendario director cubano, poco después de su
publicación en Cuba.
RECTIFICACIÓN
En 1986, dirigido por Fidel Castro, el Partido
Comunista Cubano realizó un profundo proceso de
crítica, debate y discusión, cuyo objetivo era
revisar la política económica y modo de
organización laboral orientado hacia la Unión
Soviética. Los valores revolucionarios cubanos
habían sido tan corroídos por la burocracia, la
corrupción y la inercia generada por esos
métodos, que la Revolución había comenzado a
"salirse de su curso", explico Castro.
El propio partido, dijo Castro al Comité Central,
había empezado a "echarse a perder".
Efectivamente, esta profunda campaña de
"rectificación de errores y tendencias
negativas" se convirtió, como declaró el
líder cubano, en "una revolución dentro de
la Revolución." Su objetivo no "era
solamente rectificar los errores cometidos en los
últimos 10 años", reiteró Castro, "o
errores cometidos a través de toda la historia de
la Revolución, sino que rectificación está
encontrando la manera de resolver errores que
vienen desde hace cientos de años." (Dos
discursos cruciales sobre el proceso de
rectificación de errores se publicaron en la
revista New International, 410 West St.,
New York, N.Y.10014.)
El alcance de este proyecto sin precedentes —especialmente
el momento en que los revolucionarios cubanos lo
adoptaron— abrió numerosos temas para
debatirlos, desde los métodos económicos que
sacaron de su curso al país, hasta políticas en
la cultura, las artes y las relaciones sociales.