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La película es una crítica a las miras
estrechas, a los aspectos doctrinarios del Partido
Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes
Comunistas en los años 70 y principios de los 80.
Hace ver que la decisión de abandonar el país no
es sólo por presión de Estados Unidos o
debilidad personal, sino por el precio que pagó
la Revolución por las deficiencias y errores que
ocurrieron bajo su bandera. Se menciona las
injusticias de las UMAP, que raramente se habla.
Los prejuicios contra los homosexuales son
sometidos a una disección fulminante. La
implicación clara de la película es que estas
actitudes y acciones son contrarias al humanismo
de la Revolución. (La película se basa en la
obra de teatro hecha en 1992 "El Lobo, el
Bosque y el Hombre Nuevo", y proviene de un
relato breve escrito por Senel Paz.)
Gutiérrez, cariñosamente conocido como
Titón, explicó en una entrevista con Cineaste
en 1995, que escogió 1979 como época de
escenario para la película porque ese año
representó "el fin de una etapa histórica,
porque la salida por Mariel ocurrió en 1980 y las
cosas comenzaron a cambiar. El período antes de
1979 fue además la época de más represión en
contra los homosexuales."
"En ciertas etapas" de la
Revolución, Titón explicó, "a los
homosexuales se les había prohibido cierto tipo
de empleos. Se les había prohibido enseñar, por
ejemplo, porque implicaba contacto con la
juventud. Ahora existe mayor flexibilidad en las
oportunidades de trabajo para los homosexuales. En
el caso de representar a Cuba en el exterior, por
ejemplo, el nombramiento de representantes se
manejaba con guantes de seda cuando se trataba de
homosexuales. Muchos se oponían a dar
nombramientos a los homosexuales porque se los
consideraba más vulnerables a escándalos y
chantaje, pero las cosas son muy diferentes hoy en
día para los homosexuales. Hoy, muchos
homosexuales cubanos son abiertos sobre su
orientación sexual. Otros no lo están —como en
cualquier otro lugar—, pero hay un nuevo nivel
de conciencia al respecto del
homosexualismo."
En La Habana en 1994, un joven artista cubano
revolucionario me contó una historia de la vez
que fue a visitar a su padre, un campesino,
"que era una comunista muy firme".
Aramís me dijo que se había dejado crecer el
pelo hasta los hombros desde su última visita,
algo que hasta principios de los 90 era mal visto
y considerado como un símbolo de adaptación a
los valores corroídos de la sociedad consumista
de Occidente. "Me dijo 'eres un maricón con
el pelo así, córtatelo o te marchas de mi casa'.
Recogí mi mochila y empecé a marcharme. Le dije
'Se supone que eres un comunista, que estás por
la libertad, por los seres humanos. Soy tu hijo,
debes de amarme, sea o no un homosexual. ¿Qué
tipo de comunista eres tú?' Y empecé a
marcharme. No me dijo nada. Llegué a la puerta y
entonces me dijo, 'Espera. Tienes razón. Puedes
quedarte, no tienes que cortarte el pelo. Tengo
que pensar sobre estas cosas'. Nos abrazamos y me
quedé."
Uno pude imaginarse repetidas escenas como esa
—que nos hacen recordar los dilatados conflictos
familiares en Estados Unidos en los años 60
debido a la "brecha generacional"— los
cuales también expresaron desacuerdos y
conflictos políticos —ocurriendo en miles de
familias cubanas debido a que las jóvenes
generaciones se enfrentan a los viejos tabúes que
conviven incómodamente con las perspectivas
revolucionarias de sus padres.
"Gay Cuba",
un documental realizado entre EEUU y Cuba en 1994
por Sonja de Vries, trata sobre la historia y los
logros de la Revolución cubana como el prisma
para explorar francamente la evolución del
tratamiento de la homosexualidad y de los
homosexuales. Examina los cambios de actitudes y
la creciente aceptación de los hombres
homosexuales y las lesbianas en la sociedad y
cultura. Algunas entrevistas particularmente
demuestran los avances: debates entre soldados,
comentarios de jóvenes cubanos y la posición
expresada por obreros industriales, incluyendo una
fábrica cuyo secretario general del sindicato es
homosexual. La Federación de Mujeres Cubanas
mostró la película en La Habana.
El siguiente año apareció el documental
cubano "Mariposas en el Andamio",
dirigido por Margaret Gilpin y Luis Felipe Bernaza. Narra la historia de travestis cubanos de
clase trabajadora, quienes se integraron en la
vida de un suburbio de la Habana llamado La
Güinera, y de como ellos trabajan para construir
una coalición con las mujeres líderes de un
brigada de construcción local, y sus actuaciones
en el comedor de los trabajadores.
CONTRASTE CON ESTADOS UNIDOS
Para 1997, el número de personas
diagnosticadas con VIH/SIDA en el Condado de Los
Angeles fue 10 veces mayor que el número de
personas diagnosticadas con VIH/SIDA en Cuba. El
condado tiene una población un poquito menor a la
de Cuba. Los servicios de atención médica para
personas con VIH en Cuba —desde servicios
externos hasta residenciales y hospicios— son
gratuitos y voluntarios. La educación patrocinada
por el estado, aprovecha los conocimientos de las
personas con VIH para que hablen en escuelas sobre
como protegerse durante el sexo y prevenir el
virus.
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