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El ambiente de polarización política que
alimenta el odio ultraderechista hacia los
homosexuales — como el caso del joven homosexual
Matthew Shepard, quien fue torturado y asesinado a
golpes en 1998 por matones en el estado de Wyoming
—o existe en Cuba. Leyes que proscriben la
sodomía como las que se promulgaron en Nicaragua
a principios de 1990, o que se usaron para remover
de su puesto y encarcelar a un ministro en
Malasia, o que ya se mantienen en algunas de los
estados de Estados Unidos por los tribunales
superiores y venerables jueces, no existen en
Cuba.
Los escuadrones de la muerte que
"limpian" las ciudades de Brasil y de
Colombia de "maricas" y otras supuestas
lacras sociales u otros actos relacionados a la
violencia contra los homosexuales, no son una
parte de la realidad cubana.
En las canciones de los raperos cubanos no
cantan de pegar o de matar a mujeres,
"putas" y homosexuales,
"maricones" como es típico en la
música "gangsta rap" en Estados Unidos.
Los homosexuales y lesbianas cubanos tienen
custodia de sus hijos biológicos y pueden
adoptar. La posición del Centro Nacional de
Educación Sexual de Cuba es que la homosexualidad
es una expresión normal del comportamiento humano
y este ha sido su enfoque desde los principios de
los 90s.
Frente a estos logros, Washington y los
mercaderes de la iluminación cultural de Estados
Unidos andan sobre cimientos poco firmes cuando
condenan a Cuba de supuestas violaciones a los
derechos de los homosexuales.
Los avances en Cuba confirman que para que los
homosexuales y las lesbianas allí, existe un
espacio mayor en donde pueden participar de los
beneficios y desafíos de la vida cotidiana, más
que en cualquier otro país del Tercer Mundo. Cuba
es un ejemplo para las decenas de millones de
hombres y mujeres homosexuales que buscan su
libertad. Todavía hay muchos problemas por
resolver. Como dijo un joven homosexual cubano que
entrevisté en 1998, "¿por qué se puede ver
una película de aventura como las de Stephen
Segal en la televisión, pero nunca han pasado Fresa
y Chocolate?"
LA LUCHA POR CAMBIOS RESPALDADOS POR LA
REVOLUCIÓN
Más avances en Cuba serán determinados por
iniciativas informadas en la defensa de la
Revolución. La conclusión de Tomás Gutiérrez
Alea en 1984 de que el rechazo oficial de la
homofobia es "un instrumento de lucha que el
estado cubano ha puesto a disposición de aquellos
que estén interesados en hacer suya la causa de
los que son discriminados, marginados y que se les
hace sufrir por prejuicios y opresión de todo
tipo" es una verdad más actualizada que
nunca.
Recientemente, y más a menudo y duramente,
Fidel Castro y Raúl Castro han hablado sobre la
necesidad de encarar la
"marginalización" de los negros y las
mujeres —faltas de la sociedad cubana donde la
legislación sobre la igualdad ha sido
insuficiente para resolver problemas reales. Este
tema ha sido tratado en la prensa cubana, y por
varios activistas políticos y se plantea como un
desafío a las organizaciones actuales y en la
formación de nuevas organizaciones. Por ejemplo,
la recientemente creada Colores Cubanos, afiliada
a la UNEAC, interviene por que haya un reflejo
más consciente de las características
multinacional, multirracial y multicultural del
país en la producción nacional artística,
musical, cinematográfica, televisiva y de
literatura.
LA PUERTA ESTÁ ABIERTA
En una entrevista televisada nacionalmente a
finales del año 2000, Raúl Castro habló sobre
estos temas: "El futuro tendrá que ser uno
de lucha", dijo que todavía "hay mucho
más terreno que cubrir" incluyendo,
"derechos que debemos de conquistar o
reconquistar. Estos están entre los principales
objetivos para empezar la batalla de ideas".
La conquista y reconquista de derechos sólo se
obtendrá luchando, y los resultados formarán
nuevas generaciones de gente más libre, más
completa y hombres y mujeres cubanos con más
confianza en sí mismos. Y hay conciencia en los
revolucionarios cubanos de que, el movimiento
hacia adelante en su país en todas las
cuestiones, está ligado a los avances mundiales
en las luchas contra la opresión y la
explotación. Estas, como lo atestiguan las
actuales condiciones internacionales, están
tomando un impulso cada vez mayor.
El enfoque de Raúl Castro se suma a los
esfuerzos para ampliar las expresiones y
prácticas de humanidad y liberación social, que
incluye a los homosexuales. Un elemento clave que
favorece el desarrollo en esta esfera ha sido la
interacción de la lucha internacional por la
liberación homosexual con la Revolución cubana,
particularmente en el ambiente más abierto que
comenzó a mediados de los 80. Al mismo tiempo,
los valores progresistas forjados por la lucha
internacional en los años 60 y 70 contra la
guerra, el racismo, la represión y la liberación
de la mujer —que gestaron políticamente el
movimiento de liberación homosexual— fueron
fortalecidos por el ejemplo cubano de desafiar el status
quo burgués imperante.
Como corresponde, todos estos cambios
permitieron a algunos modificar cualquier tipo de
conclusiones políticas oficiales sobre Reinaldo
Arenas. En realidad, el ambiente de solidaridad de
la Revolución había educado a un joven del campo
que estaba en la miseria antes de 1959, inspirando
y desarrollando sus genuinos talentos y dones. En
el caso de Arenas este es un hecho,
independientemente de su posterior evolución
anticomunista. Me enteré de esto por casualidad
por una conversación en 1995 con un poeta cubano
que estaba de gira en los Estados Unidos.
Hablábamos de escritores cubanos y surgió el
nombre de Reinaldo Arenas. Conociéndolo solamente
por su reputación política, dije algo
peyorativo. El poeta me miró detenidamente y me
dijo, "sabes, no puedes entender la
literatura contemporánea cubana sin leer a
Reinaldo Arenas."
A principios de los años 60, Fidel Castro
declaró que la Revolución cubana "debe ser
una escuela de pensamiento sin
restricciones". Esa libertad sería
absolutamente necesaria para la supervivencia de
un pueblo libre y soberano solamente a 90 millas
de los Estados Unidos. Fue un requisito básico
para los nuevos hombres y mujeres que estaban
aprendiendo cómo desarrollar una nueva nación en
el laboratorio de su revolución, como defenderla
y dar su solidaridad a toda lucha internacional en
contra de la injusticia y la explotación, con las
que se identifican incondicionalmente. La
capacidad de Cuba de resistir durante cuatro
décadas todo tipo de presiones diseñadas por el
gobierno de Estados Unidos, sin abandonar ni un
solo principio de la revolución, verifica su
graduación con honores de esa escuela.
Ganar la "batalla de ideas" es el
lema actual en Cuba, algo que Fidel ha declarado
hace más de tres décadas, el cual mantiene toda
su vitalidad original y su urgencia. En esa
escuela, los revolucionarios cubanos han
demostrado a todos aquellos que hacen un esfuerzo
por estudiar y aprender de sus experiencias, que
incluso los más profundos errores cometidos en el
curso de la lucha pueden ser encarados, analizados
y resueltos. Este método político solamente ha
fortalecido la confianza en sí mismos de parte de
los trabajadores cubanos, ayudando a preparar a
las nuevas generaciones de luchadores y líderes.
Todas estas pruebas irrefutables demuestran que
allí hay un proceso lleno de vida y liberador.
Todos los días, la Revolución cubana hace una
contribución decisiva a todos las personas que
luchan por un mundo justo y humano y precisamente
por eso desean emularla. (