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Todavía en 1968, el Arenas que existía antes
de su revisión autobiográfica era un ferviente
defensor de la Revolución. Arenas, un muy
respetado escritor y poeta de la nueva
generación, se presentó como revolucionario en
una entrevista con el veterano periodista
socialista Harry Ring que estuvo en Cuba en por
tres meses y que reportaba para The Militant.
Ausentes por completo de la película están
todas las transformaciones socioeconómicas de
Cuba —desde la más profunda reforma agraria en
el continente americano hasta la nacionalización
de las propiedades extranjeras— producto de las
movilizaciones populares. No hay nada sobre la
histórica cruzada de alfabetización, la
creación de servicios médicos en el campo y la
erradicación de la discriminación estilo Jim
Crow, ¡ni una palabra! El público sólo ve la
sustitución de una poco mencionada tiranía por
otra encabezada por, como dice Arenas, "un
dictador mucho peor que Batista."
No hay cabida en el guión de Schnabel (escrito
conjuntamente con Cunningham O'Keefe y el antiguo
amigo de Arenas, Lázaro Gómez Carriles) para las
hostilidades de Washington, incitadas por muchos
de los cambios revolucionarios: la invasión
organizada por el gobierno de EE.UU. en Bahía de
Cochinos, la imposición del bloqueo y la llamada
Crisis de Octubre. Nada de esto aparece en el
guión.
Las implicaciones son inevitables: el enemigo
del pueblo cubano está en su propia casa, barbudo
y con uniforme verde olivo, no en Estados Unidos.
La trayectoria de los derechos de los
homosexuales en Cuba ha sido objeto de
desinformación y mala información desde hace
décadas. Los esfuerzos previos por los enemigos
de Cuba para usar las deficiencias del gobierno en
los años 60 y 70 en esta área se vieron
coronados con el "documental" de Néstor
Almendros "Conducta Impropia", producido
en 1984 y lleno de fabricaciones, distorsiones y
verdades a medias.
Pero la campaña comenzó a irse a pique debido
a los significativos cambios que se dieron en
Cuba. Esta evolución está simbolizada en la
película de Tomás Gutiérrez Alea: Fresa y
Chocolate (estrenada en Estados Unidos en
1994) en la que se critican aspectos dogmáticos
del Partido Comunista de Cuba e impugnan los
prejuicios en contra de los homosexuales.
Sin embargo, ahora vuelve Antes que
Anochezca, la mañosa y biónica hija de
"Conducta Impropia", como un intento de
resucitar la cruzada anticubana de su precursor
desacreditado. Pero no nos sorprende. Mientras que
los ideólogos de la ultraderecha simplemente
niegan los logros irrefutables de la Revolución,
los enemigos más astutos del gobierno cubano
durante mucho tiempo han visto en su política
hacia los homosexuales una oportunidad para
atacarlo. Esto sirve a la campaña central de
Washington contra Cuba —la supuesta violación
de los "derechos humanos" por parte del
gobierno— campaña que comenzó prácticamente
con la victoria de la Revolución y continúa sin
pausa desde entonces.
La ampliación de los derechos de los
homosexuales en Cuba en la última década y media
—y el fin a la política más onerosa hacia los
homosexuales quince años antes— es corolario a
la ampliación de los derechos del pueblo
trabajador en la isla. Más y más tabúes se han
desmoronado frente al creciente debate y la
discusión sobre temas políticos, económicos y
culturales.
Un estudio de estos procesos será muy útil
para aquellos que quieran esclarecer y responder a
las interrogantes de Antes que Anochezca,
particularmente los aspectos de la homosexualidad.