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"Pero sobre todo", continuó el
dirigente cubano, "no creo que nadie tenga
una respuesta definitiva sobre la causa de la
homosexualidad. Creo que debemos considerar
cuidadosamente este problema. Pero seré sincero y
diré que los homosexuales no deben ser permitidos
en cargos donde puedan influenciar a los
jóvenes". El dirigente cubano hizo este
planteamiento en el contexto de "las
condiciones en las que vivimos" —cuando
todavía la huella de Bahía de Cochinos y la
Crisis de Octubre estaba viva— y la necesidad de
"inculcar en nuestros jóvenes el espíritu
de disciplina, de lucha, de trabajo. Esta actitud
quizá no sea correcta, pero es nuestra sincera
opinión".
UNIDADES MILITARES DE AYUDA A LA PRODUCCIÓN
Las Unidades Militares de Ayuda a la
Producción (UMAP) fueron iniciadas en 1965 por el
gobierno cubano. En ellas se basa Antes que
Anochezca para alegar generalizados arrestos
de homosexuales. Soldados y policías cubanos
llevaron a miles de supuestos delincuentes, desde
homosexuales y lesbianas hasta Testigos de
Jehová, a campamentos de trabajo para cumplir con
obligaciones militares que el gobierno consideraba
que no se podían realizar en las fuerzas armadas.
El proyecto de las UMAP, al modo de explicación,
se llevó a cabo en el contexto más amplio de una
movilización militar en toda la isla de casi
todos los ciudadanos aptos para ser entrenados en
la defensa militar. Se impuso esta necesidad con
base en la experiencia cubana con la invasión de
Bahía de Cochinos patrocinado por Estados Unidos,
el apoyo de Washington para las bandas terroristas
en las montañas del Escambray y la amenaza del
ataque nuclear por parte de Estados Unidos durante
la "crisis de los misiles" —de
octubre, 1962— unos años antes. Además, en la
primavera de 1965, Washington envió a más de 20
000 soldados para aplastar una rebelión popular
en la vecina República Dominicana.
Los deberes de la UMAP se enfocaron
principalmente en la zafra de la caña de azúcar.
A diferencia de otras iniciativas del gobierno,
poco se habló en la prensa cubana sobre las UMAP.
De todos modos este programa fue objeto de
protestas en Cuba por la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), así como
por importantes aliados internacionales de la
Revolución.
Los cubanos entrevistados por el poeta
nicaragüense Ernesto Cardenal entre 1970 y 1971
en su caluroso libro, En Cuba (dedicado
"al pueblo cubano y a Fidel"), hablan
libremente en oposición a la UMAP y algunos
opinan sobre su abolición en 1967. Un joven poeta
miliciano dijo a Cardenal: "Yo estuve allí
[en las UMAP]... no como preso sino como
miliciano. Sí, carcelero digamos. Yo vi los malos
tratos, pero solo hacíamos guardia. A Fidel le
contaron lo que allí había. Una noche asaltó
una posta de guardia y la capturó y se metió
dentro, como que fuera preso, para ver qué trato
les daban. Se acostó en una hamaca. Los presos
dormían en hamacas. Los despertaban golpeándolos
con sables; o si no, les cortaban las cuerdas de
la hamaca. Cuando uno de los guardias levantó el
sable se encontró con la cara de Fidel; casi se
muere." El joven describió otros abusos que
Fidel observó. "Esa es otra de las hazañas
de Fidel", dijo, "Fidel es el hombre de
los asaltos [visitas inesperadas]."
Castro "suprimió" los campos, dijo
el miliciano a Cardenal, pero "nadie lo
menciona". Otro joven que trabajó en el
campamento explica que a pesar de la experiencia
"nosotros, en el UMAP descubrimos que la
Revolución y el UMAP eran separables. Y nos
dijimos: no nos iremos de Cuba, para hacer que
esto malo no sea malo... A los tres años terminó
el UMAP con el discurso de Fidel."
Un "joven marxista revolucionario"
contó una historia a Cardenal. "A cien
jóvenes de la Juventud Comunista se les quitó su
carné y toda otra identificación y fueron
entregados como presos al UMAP. A ver cómo los
trataban. Fue una operación secretísima. Ni sus
familiares supieron de este plan de la JC. Ellos
después contaron lo que les hicieron. Eso hizo
que el UMAP acabara."
"Consideramos que [UMAP] fue una cosa
realmente triste en la historia de Cuba",
dijo Monika Krause, una de las pioneras sexólogas
de la Cuba revolucionaria, en una entrevista de
1984 con la revista Gay Community News, de
Boston. "Fue una expresión de ignorancia de
una inexplicable aversión a la homosexualidad.
Creemos que ha sido una obligación de nuestro
sistema cambiar esas actitudes que llegaron a
crear las UMAP. Porque en una sociedad socialista
no puede haber discriminación."