EL
MITO DEL 20 DE
MAYO
Luis
Ortega |
Miami
Más
de diez mil heroicos cubanos se reunieron el día 19 de
mayo frente a la Freedom Tower en el Biscayne Boulevard
de Miami,
para festejar el día de la independencia de
Cuba. Allí tiraron voladores. Dieron gritos de Viva
Cuba libre, se abrazaron emocionados, maldijeron a Fidel
Castro y recibieron promesas de que ya se aproxima el día
de la liberación de Cuba.
La
llamada Freedom Tower es un viejo edificio que compro
hace anos el difunto Jorge Mas Canosa y que durante
mucho tiempo ha sido albergue nocturno para los
vagabundos que andan por la ciudad. En un tiempo, hace años,
fue el edificio del Miami
News, un
periódico de la tarde que fue después devorado por el
Herald.
Al comenzar el éxodo de los cubanos, en 1959, se
instalaron allí las oficinas del Refugio.
En aquellos años, a partir de finales del 59,
los americanos tenían mucho interés en que los cubanos
se fueran de la isla para demostrar que Fidel Castro era
un malvado.
Fueron años maravillosos. En las bodegas repartían
las visas, "¿Cuantos familiares quieres sacar de
Cuba?" preguntaban los agentes cubanos.
Y uno decía: "Yo quiero sacar a mi
padre, mi madre, mis dos hermanos, mis tres
primos". Y en el acto te daban una visa y a los
pocos días llegaba Miami la parentela y entonces iban
al Refugio donde los inscribían y les daban una
cantidad mensual y unas latas de alimentos muy extrañas
que los cubanos no se comían de ninguna manera.
Así
fue como se fue engrosando la comunidad cubana de Miami.
Hoy ya pasan de 800,000 y poco a poco, han cambiado la
fisonomía del sur de la Florida. Unos dicen que para
bien, Yo tengo otra opinión.
Yo
entiendo que todo ha sido una farsa. No tenían los
Estados Unidos que sacar a tanta gente de la isla con el
cuento de "escoger la libertad", ni tenían
verdaderas razones para irse esos miles de cubanos. Pero
ya el mal está hecho. No tiene remedio.
Tampoco
hay nada que celebrar el 20 de mayo. No fue el día de
la independencia porque nunca hubo la tal independencia.
Sin embargo, hay que admitir que la mayoría de los cubanos que viven
en Miami y sus alrededores creen en esas cosas y se
consuelan pensando que son exiliados políticos y no
simples inmigrantes.
'I'odos los rnedios de comunicación de la zona
les dicen que sí, que son exiliados, que son victimas
del comunismo, que son heroicos,
que la libertad está al doblar de la esquina. Y
entonces no hay manera de que entiendan otra cosa.
Se alimentan con las historias truculentas que se
propagan sobre la infeliz isla de Cuba.
Y lo mejor del caso es que hay en Miami, según
ha contado el banquero, periodista, abogado,
inversionista, político, historiador, Dr. Luis
Botifoll, patricio insigne repito, a quien le oí decir
un día por la radio cubana que en Miami hay mas de mil
millonarios cubanos y no menos de 25 con fortunas
superiores a los 50 millones de dólares.
Esa historia se repite a cada rato por la radio y
el propósito es demostrar cómo ha
sido que los cubanos han triunfado en el exilio. (Al
exilio, históricamente, se solía venir a sufrir
y a penar, pero ahora los cubanos han cambiado la
cosa. Se viene a enriquecerse escandalosamente). Para
restaurar la Freedom Tower, que es propiedad de la
familia de Mas Canosa, hacen falta no menos de 40
millones de dólares. Para que sea un monumento al
exilio cubano. Por los siglos de los siglos. Algo así
corno las pirámides de Egipto. Pero gran parte de ese
dinero, según se afirma, será recaudado mediante
donaciones. Es decir, las gentes, según se dice, van a
dar cantidades de dinero para restaurar un edificio que
es propiedad de una familia millonaria. Todo en
nombre de la patria oprimida. Y por eso es que más
de diez mil personas, según se ha publicado, se
estacionaron frente al edificio para aplaudir y dar
gritos y hasta llorar de emoción. Corno se puede ver,
en Miami
ocurren cosas extraordinarias.
Ahora
también en Washington, D. C. ocurren cosas
sorprendentes. Mas de doscientos cubanos de Miami se
colaron en la Casa Blanca el día 18 de mayo para
abrazar, besar, reír, cantar, llorar, aplaudir, y cosas
así, al nuevo presidente Bush. El propósito era darle
las gracias por ser tan noble y bueno y porque va a
liberar a Cuba. Además, para hacerle saber (que no se
olvide) que si es presidente eso se lo debe a los
trajines de los cubanos de Miami. Ya un cubano que
trabajó hábilmente los votos en Orlando ha sido
nombrado Secretario de Viviendas y hace pocos días se
apareció en Miami con 30 millones de dólares para
repartirlos entre los cubanos de Miami, sobre todo entre
los constructores, que es donde está el billete gordo y
el fraude permanente.
El presidente abrazó a todo el mundo, prometió
que iba a liberar a Cuba, algunas mujeres se echaron a
llorar.
Basulto se le arrimó y le entregó secretamente
un papelito y todo marchó a pedir de boca.
El hecho de que, en realidad, Bush haya perdido
todos los condados del Sur de la Florida, con la excepción
de Collier County, no le ha interesado a nadie.
Los cubanos insisten en
que ellos le dieron el triunfo a Bush. Debe ser que
trabajaron secretamente.
Postdata.
Hace una semana estuve almorzando en Miami con Ángel
Fernández Varela, Fue una conversación apacible, de
varias horas.
Nunca pude pensar que sería la última, Fernández
Varela fue enterrado ayer en Miami. ¿Quién era este
hombre inteligente y honesto, que se movía siempre con
suma discreción en un mundo tan sórdido come éste de
Miami? Fue uno de los ejecutivos de diario Información, de La Habana, que se quedó en Cuba hasta el último minuto,
conspirando contra el gobierno de Castro y muy vinculado
a los grupos católicos.
Fue sincero y desinteresado en su posición.
Y lo fue también cuando, como un caso de
conciencia, revisó sus ideas y no vaciló en regresar a
Cuba a partir de 1994 y exponer públicamente sus ideas
en Miami.
El suyo fue un caso excepcional de honestidad
intelectual.
Paz a sus restos.