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A BORDO DE ESTA EXPEDICIÓN
Tupac Pinilla
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La
Habana
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Silvio Rodríguez presentará su nuevo disco,
Expedición, el próximo miércoles 15 de mayo. La
entrega se hará, ese mismo día, en más de quince países,
de norte a sur y de este a oeste (desde Canadá hasta
Argentina, de Sudcorea a los Estados Unidos) y, en
algunos casos, en más de una ciudad por nación. Esta
multiplicación, casi bíblica, será posible, según el
propio autor, “por el esfuerzo de coordinación y la
ayuda solidaria de muchos amigos de Cuba, amantes de la
Trova”. La convocatoria habanera tendrá lugar, a las 3
de la tarde, en la Sala Che Guevara de la Casa de Las
Américas.
El espíritu viajero no sólo le vino al disco de los
variados escenarios de su dilatada realización, en una
vela hinchada hasta el mítico Abbey Road. La diversidad
de sus paisajes se alojaba ya en su semilla, cuando ese
peregrino mayor que es Silvio compusiera los temas en
París o Prades, Ferrara o Bolzano, La Habana o San
Antonio de los Baños, o incluso en la hombría de un
barco en el tremendo océano. El expedicionario incurable
no clavó sus banderas sólo en las remotas geografías;
giró, además, con distinta frecuencia en su reloj.
Esta última ofrenda del cantautor nos trae 12 canciones
que, en el voto de su mayoría absoluta, nos demuestran
la vitalidad renovada del poeta que algunos osaron creer
vencido. Pero en la divinidad de su verso no hay
sorpresa; como tampoco la hay en la limpieza de sus
acrobacias melódicas. El buen susto llegó esta vez de la
batuta del Silvio orquestador. Aprendió bien el oficio
de esos otros grandes que le acompañaron antes y se
desborda impecable en su aventura sinfónica.
El disco tomó su nombre a imagen y semejanza de uno de
los temas, Expedición, inspirado en la lucha de todo el
pueblo cubano en los días en que se reclamaba la
devolución del niño Elián González. “Esa es la historia
de esta canción, la historia de aquellos días, pero no
la dediqué a Elián, como se ha dicho, pues pienso que no
debe interrumpirse el normal desarrollo del niño que ya
está feliz con su familia”, dijo –en exclusiva para
La Jiribilla– Silvio, ruiseñor que trinó con todos
al abordar la nave de la locura y el siempre.
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