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Los compinches ensangrentados
de la
familia Bush
Florida, un
santuario
para terroristas
Jack
McCarthy
Florida no es sólo un
santuario para jubilados y turistas. También es un
refugio de terroristas, algunos jubilados y otros aún
activos. Ahora bien, Florida no alberga el tipo de
terroristas que interesarían a nuestro torpe inspector
de "Seguridad Interior", Tom Ridge.
Se trata de la clase de terroristas que serían
bienvenidos en una barbacoa en el patio trasero
organizado por esos sopranos blancos, anglosajones y
protestantes, de la familia Bush.
Algunos han salido recientemente en las noticias.
En primer lugar está el notorio Orlando Bosch, el
fanático anticastrista que con gran probabilidad hizo
estallar un avión civil comercial cubano en 1976,
matando a todos los 73 pasajeros a bordo, incluyendo a
todo el equipo olímpico de esgrima. Aunque negó su
responsabilidad fundamental, Bosch calificó el incidente
de "acto legítimo de guerra".
Bosch estuvo una década en una prisión venezolana por la
atroz acción, antes de ser enjuiciado. Bosch fue
absuelto y luego volvió a EE.UU. provocando el choque y
el horror de muchos.
Sin visa, Bosch fue arrestado por violar su libertad
condicional en conexión con un disparo de cañón contra
un barco polaco atracado en Miami. El Ministro de
Justicia, Dick Thornburgh, –que calificó a Bosch de
"terrorista impenitente"– instó enérgicamente al
Presidente Bush, el modelo de los años 80, a que sacara
a Bosch a patadas mediante una orden de deportación.
Pero, gracias a algunos lobbyistas de peso pesado, Bosch
no sólo no fue deportado –se le indultó.
Para que se sepa, los pesos pesados fueron el futuro
Gobernador de Florida, Jeb Bush, y Raúl Cantero III,
este último, el abogado de Bosch.
En esa época Jeb era el jefe de la campaña de la
horrible Illena Ros Lehtinen, una candidata para el
antiguo escaño parlamentario de Claude Pepper y una
firme partidaria de Bosch.
A Jeb se le está presionando fuertemente en la
actualidad para que nombre a Raúl Cantero como el primer
miembro latino de la corte suprema del estado de
Florida. Existe alguna resistencia, pero no tanta como
se podría suponer a la luz de los eventos del 11–S. Un
presentador de radio de Miami ha implorado a los
auditores a que envíen correos electrónicos a Bush
expresando sus objeciones.
El 2 de julio un editorial del St. Petersburg Times
denunció brevemente la conexión Bush–Bosch–Cantero y
advirtió a Bush que considerara las repercusiones
internacionales del nombramiento de un apologista
impenitente de un terrorista impenitente al tribunal
superior de Florida.
Y además tenemos a los gemelos del terror de Salvador
que están sometidos actualmente a un juicio (civil) en
West Palm Beach, los antiguos generales salvadoreños
José Guillermo García y Carlos Vides Casanova.
Estos favoritos de Bush tienen las manos más manchadas
con sangre que un carnicero de Chicago y han vivido una
vida confortable en Miami durante cerca de una década.
Aparte de la sangre de muchos miles de salvadoreños,
existe la opinión generalizada de que aprobaron los
asesinatos de 6 monjas estadounidenses, asesinadas por
sus soldados. Poco después de esos horrorosos asesinatos
se pidió a los gemelos que abandonaran el país. Y lo
hicieron. Y fueron acogidos con los brazos abiertos por
sus patrocinadores, el gobierno de EE.UU. y el estado de
Florida, que ahora es el hogar de los gemelos del
terror.
Los generales se encuentran por segunda vez frente a
frente en un tribunal, esta vez en la Corte Federal en
West Palm Beach, confrontando a salvadoreños que los
acusan de ayuda y participación en el potro de tortura
de El Salvador. El jueves 25 de junio el antiguo
embajador de EE.UU., Robert White, rindió testimonio en
el proceso. En respuesta a afirmaciones de que los
gemelos no sabían de tales actividades, White explicó
gráficamente al jurado el motivo por el cual la verdad
era bastante diferente.
White declaró que incluso después de mostrar al Ministro
de Defensa salvadoreño de aquel entonces, García, una
cinta que mostraba a sus soldados disparando contra
niños en una escuela, el general simplemente se "había
encogido de hombros" y se fue con aire despreocupado. No
se inmutó en lo más mínimo.
Testimonios más recientes de las víctimas salvadoreñas
han sido convincentes y han relacionado más directamente
a los gemelos del terror con los asesinatos y los
delitos.
Es difícil decir si Bush sufrirá mucho o no si Cantero
recibe luz verde. La prensa acreditada de Florida, a
pesar de algunos buenos instantes, ha sido generalmente
domesticada por Bush. Incluso gente como Carl Hiaasen
parece tener poco tiempo para quemarle los pies a Bush y
la mayoría prefiere disparar tiros de fogueo contra el
genérico "estado dominado por los republicanos".
La verdad es que Bush es uno de los peores gobernadores
que haya habido. Pero, aunque su encanto funciona bien
con la prensa, su nivel de popularidad, que descendía
antes del 11-S, está comenzando a bajar de nuevo.
Una (casi) mayoría silenciosa está terminando por darse
cuenta de lo que Jeb Bush y sus corsarios expoliadores
le han hecho a este estado y a las instituciones y
servicios que la gente necesita, como escuelas públicas,
educación superior y atención sanitaria.
Una cinta publicitaria que recientemente cayó en manos
de un agente del Partido Demócrata, muestra que incluso
hay funcionarios nacionales republicanos que consideran
que Jeb es vulnerable.
Ya es suficientemente malo que Florida albergue a
terroristas como los gemelos salvadoreños y Orlando
Bosch. Pero los florideños comienzan a estar hartos de
la destrucción generalizada del gobierno del estado
realizada por Jeb.
Tomado de Rebelión
Jack McCarthy es el corresponsal
en Florida de Counterpunch. Vive en Tallahassee y su
correo es:
jackm32301@yahoo.com
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