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LA RUMBA, ¿GÉNERO DE ORIGEN GANGÁ?
Sobre los gangá podemos decir que es uno de los grupos
de antecedente africano sobre el cual aún subsisten toda
una serie de interrogantes, a pesar de haber sido uno de
los grupos más numerosos.
Alessandra
Basso Ortiz
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La
Habana
“[...] es
muy común entre los morenos viejos la opinión de que el
verdadero baile de rumba es de origen gangá”
nos dice Fernando Ortiz en Los Instrumentos de la
Música Afrocubana. (1) En Los
Bailes y el Teatro de los Negros en Cuba (2)
expresa: “[...] la muy difundida tradición de que la
rumba es etnográficamente de origen gangá, tanto
como lo es el baile–juego de maní”.
Estas proposiciones, originalmente expresadas como
probables, con el tiempo se han ido convirtiendo en
verdades. Así Raúl Martínez, en su artículo La Rumba
en la Provincia de Matanzas, sostiene: “Pero de
todas estas culturas traídas por el africano, las que
más influyeron en la rumba matancera fueron las
de origen congo y gangá. La influencia de
elementos musicales y danzarios producto de estas dos
raíces no solo se observa en los rumberos del
campo, sino también es de fácil reconocimiento en las
creaciones de los rumberos de la ciudad...” (3)
Hasta aquí algunas preguntas se hacen inevitables:
¿Quiénes son los gangá? ¿Por qué se afirma, o propone,
que la rumba es de origen gangá? ¿Qué elementos gangá se
encuentran presentes en la rumba?
Sobre los gangá podemos decir que es uno de los grupos
de antecedente africano sobre el cual aún subsisten toda
una serie de interrogantes, pues a pesar de haber sido
uno de los grupos más numerosos –su población abarcaba
durante el siglo XIX entre el 10 % y el 15 % del total
de esclavos de la zona centro–occidental de la Isla,
ocupando en algún momento el segundo lugar de
importancia numérica–, (4) en la
actualidad se hace imposible seguir el rastro de
antiguos cabildos pertenecientes a esta nación,
con excepción de una única casa–templo localizada en la
población de Perico, Matanzas, que
según testimonio de
sus actuales miembros, y como comprobamos en documentos
de la época, nunca conformó un cabildo.
Además, en la poca literatura que aborda el tema, su
pertenencia etnolingüística y la ubicación geográfica de
origen sigue siendo incierta. Los principales autores
los clasifican como pertenecientes, al menos, a tres
ramas lingüísticas: Benino–Congolés, (5)
Mandinga, (6) y Atlántico–Occidental. (7)
Los que consideran a los gangá pertenecientes a la rama
Benino–Congolesa no especifican su localización
geográfica, aunque sabemos que dicha rama comprende toda
el África al sur de Camerún, incluido este. Quienes los
consideran pertenecientes a los Mandinga los ubican,
unos en Sierra Leona y Liberia, y otros en el antiguo
reino de Wangará, en la actual República de Mali. Por
último, quienes los señalan como pertenecientes a la
rama del Atlántico–Occidental los sitúan también en
Sierra Leona y Liberia. Otros autores los incluyen
dentro de otras ramas e incluso dentro de otros troncos
lingüísticos. (8)
Si todas estas teorías fueran acertadas tendríamos que
aceptar también la teoría de Juan Luis Martín de que
gangá equivale a humanidad, es decir, que ellos
ocupan un territorio tan extenso como la costa
noroccidental de África, y todo el centro y sur del
continente, abarcando un sinfín de etnias que pertenecen
a dos troncos y más de tres ramas lingüísticas. Sabemos,
sin embargo, que esta conclusión no coincide con la
realidad.
En primer lugar, los tratantes europeos dividieron las
costas de África Occidental en varias zonas de comercio.
José Luciano Franco, en su artículo Esclavitud y
trata negrera, nos ofrece la siguiente división de
regiones para la trata de esclavos: “a) del Cabo Blanco
a Sierra Leona, b) de Sierra Leona al Cabo las Palmas,
c) del Cabo las Palmas al Cabo Trois Pointes, d) de aquí
al río Volta, [–] e) entre el río Volta y Badagrí, [–]
f) entre Benin y el Cabo Formosa, [–] y g) del Cabo
Formosa al Congo”. (9) En cada una de
estas zonas se hallaban fuertes de diferentes naciones
europeas. Otros criterios para la división de las costas
africanas fueron según los principales productos que de
estas se extraían (10): Gold, Ivory,
Slave, Gum, Grain Coast; o según las denominaciones de
valor de los artículos de comercio: Bars, Pieces, Ackeis,
Pawris, Coppers. (11)
A los esclavos extraídos de estas costas se les
denominaba según diversos criterios: a) según el nombre
que un grupo humano se daba a sí mismo (etnónimo), b)
según el nombre que un grupo daba a otro (denominación
étnica), c) según el fuerte de embarque hacia América
(que puede comprender, y comprende de hecho, grupos
étnicos diferentes), d) según el lugar donde fueron
comprados o capturados (topónimos e hidrónimos), entre
otros. (12)
Estas denominaciones, y otras cualidades (marcas
tribales, etc.), servían a los compradores de esclavos
en los mercados americanos como referencia de sus
cualidades y defectos. Sobre los gangá existían los
siguientes criterios: “los gangás, ladrones y hábiles
para escapar, pero no obstante son los más numerosos”, (13)
emitido por el padre Abbot, quien caracterizó diversos
grupos africanos en 1829; por su parte Frederika Bremer
escribió: “las tribus congas y gangás parecen tener un
carácter mucho más indiferente y un aspecto más animal
que los lucumíes”; (14) y según el
criterio de Dolores Ma. Ximeno: “En las especiales
condiciones de carácter de cada tribu, diferenciábase
notablemente de los nobles y bondadosos gangá, los
rencorosos carabalí...". (15)
Si tratantes y compradores de esclavos diferenciaron a
los pueblos Áfricanos partiendo de los criterios antes
expuestos (etnónimos, denominaciones étnicas y etc.,
zonas de comercio, y rasgos físicos y carácter), cabe
cuestionarse por qué las personas que han abordado el
tema incluyen a los gangá dentro de grupos humanos que
eran conocidos en Cuba bajo denominaciones particulares,
más aún cuando el gobierno español de la Isla al
autorizar la existencia de los cabildos africanos lo
hace sobre la base de la agrupación de individuos
pertenecientes a una misma nación, y en Cuba
existieron tanto cabildos de nación mandinga,
como de nación gangá, y de nación conga,
entre otras. De tratarse de una misma nación,
¿por qué agruparlos en cabildos diferentes?
Esto nos condujo a pensar que los gangá no debían
agruparse entre los pueblos llamados en Cuba congos ni
entre los mandinga, es decir, que podría tratarse de un
pueblo (o conjunto de pueblos) independiente. La
suposición se ve ratificada por el hecho de que los
gangá fueron conocidos en Cuba bajo una doble
denominación (al igual que otros pueblos como los bantú,
yoruba, etc.). Así tenemos: gangá kisi, gangá maní,
gangá conú, etc., donde, según el criterio de Davison, (16)
el primer denominador alude al lugar de embarque y el
segundo a la etnia o pueblo al que pertenecían. En base
a este criterio empezamos a buscar la ubicación de los
pueblos gangá en las zonas propuestas por los diversos
autores, estudiando después sus características
socio–culturales, y más específicamente las religiosas,
para compararlas luego con los datos que poseemos del
núcleo de Perico. (17)
Como resultado de nuestra investigación logramos ubicar
a los gangá en Sierra Leona y Liberia. Se trata de
pueblos pertenecientes a las ramas lingüísticas Mande (18)
y Atlántico–Occidental, que emigraron hacia esta región
entre los siglos XV y XVII, y se mantuvieron
relativamente aislados de los poderosos reinos que
surgieron en zonas vecinas dadas las características
geográficas locales. Los pueblos que habitaban esta
región desarrollaron fuertes vínculos comerciales y
sociales al pertenecer a una Sociedad de iniciación
masculina llamada Poro, pero nunca conformaron una
unidad política ni cultural, de hecho las guerras
interétnicas eran frecuentes. Por esta razón no es
posible hablar de gangá como de una cultura unitaria, ni
de un sistema músico–danzario o de creencias religiosas
gangá. Lo correcto sería hablar de un sistema músico–danzario
o de creencias religiosas particulares de los gangá kisi,
gangá maní, gangá conú, etc.
Pese a haber sido agrupados en Cuba bajo un mismo
denominador, en un medio hostil como la esclavitud, al
parecer, no lograron superar sus diferencias y
convertirse en una unidad. Probablemente esta sea una de
las razones por la cual no lograron sobrevivir, (19)
desapareciendo sus manifestaciones culturales como
sistema, obviamente con la sola excepción del núcleo de
Perico. (20)
Por otra parte, pensamos que el término gangá proviene
del río Gbangba en Sierra Leona o de la zona costera en
la que desemboca, Gbangbama, que es un subdistrito de
Puyehun, lugar donde además hay una serie de pueblos con
nombres similares como: Gbangba y Gbangbatuk entre
otros. (21)
Ahora que tenemos una idea de quiénes son los gangá,
podemos pasar a responder la segunda pregunta sobre el
origen gangá de la rumba.
Como se refiere en la segunda cita de Ortiz, este afirma
que “[...] la rumba es etnográficamente de origen
gangá, tanto como lo es el baile–juego de maní”,
deducción que hace a partir de una suposición previa
sobre el baile de maní: “Su oriundez étnica se atribuye
a los gangás y especialmente a los llamados gangás
maní”. (22) Ortiz no nos ofrece
en su ensayo ninguna razón por la cual se atribuye a los
gangá dicho baile, pensamos que podría ser sobre la base
de la identidad de ambos términos: baile de maní
y gangá maní. Para corroborar esta hipótesis tendríamos
que comparar descripciones de dicho baile con las que
pudieran existir de los bailes de los manis, o manes,
pueblo que inmigró a Sierra Leona a mediados del siglo
XVI, asentándose en las zonas costeras donde con el
tiempo fueron mezclándose con los habitantes indígenas
del lugar, los temme y los sherbro–bullom, de modo que a
mediados del siglo XVII el país estaba poblado
nuevamente por los pueblos tradicionales del lugar,
aunque algunos de sus reyes fueran de origen mani. (23)
Si bien es posible que los bailes de este pueblo hayan
perdurado, así como su nombre, también es posible que el
baile de maní tomara su nombre o bien del Mani–kongo
(rey del reino del Congo, y término conocido en Cuba
durante el período colonial) o de maní que, según el
propio Ortiz, es como los negros libres y poderosos del
Congo se llamaban a sí mismos. (24) En
este caso el baile maní sería de origen bantú, tal y
como sostiene Argeliers León en Del Canto y el Tiempo, (25)
donde además explica que este baile se solía acompañar
por un conjunto instrumental reconocido por él, y por
diversos investigadores, como de origen bantú: los
tambores Yuca.
Ortiz apoya la teoría del origen gangá de la rumba, con
la siguiente descripción del baile de maní: “[...] el
cajero, tenía que estar muy alerta, pues la estricta
regla del juego exigía que cuando el bailador daba
inesperadamente un duro golpe, aquel con sus manos diera
también sobre la membrana de su tambor un golpe seco,
rigurosamente sincronizado con el producido por el
bailador. El cajero, que en el toque de su caja
solía primorear, «quinteando» como en las rumbas,
debía en todo caso «marcar el golpe» del puñetazo en el
preciso momento cuando este se daba. [...] Este
sincronismo musical entre el golpe del tamborero y
cierto paso del bailador es usual en las «rumbas bravas»
o «rumbas de solar». Es muy típico, además de
interesante, porque su presencia cubana en el baile de
maní y en el de rumba parece ser un
argumento confirmativo de la muy difundida tradición de
que la rumba es etnográficamente de origen gangá...”.
(26)
Este sincronismo entre el bailarín y el músico que toca
el tambor de función improvisatoria, el quinto en la
rumba, se da en la actualidad principalmente en una
modalidad de la rumba, la columbia, aunque es cada vez
más difícil de observar; mucho más común es que se
establezca una relación entre el quinto y el bailarín,
de manera que este sigue con su cuerpo los golpes
propuestos por el primero y viceversa. En cualquier caso
estas dos modalidades se hallan presentes en diversas
manifestaciones músico–danzarias de antecedente africano
presentes en la Isla, como en el yubá de la Tumba
Francesa (llegado a Cuba desde Haití) cuando se toca el
frenté: baile de un hombre solo durante el cual exhibe
sus cualidades como bailarín, siendo precisamente un
aspecto fundamental la correlación entre sus movimientos
y los toques que ejecuta el tocador del tambor premier.
El sincronismo se puede apreciar aún en algunos bailes
de antecedente yoruba, principalmente en los conocidos
como Meta de Changó y el Aro (o Alaro) de Yemayá, y
también está presente en algunos momentos del baile de
Palo, de origen bantú. Incluso en celebraciones arará
(de antecedente adja–fon), en Jovellanos, hemos
observado momentos en los cuales un bailarín, hallándose
en trance de posesión, establece un diálogo con el
tocador de la junga (tambor que ejerce la función
improvisatoria) imponiéndole con los movimientos de su
cuerpo y en particular de sus hombros los toques a
realizar, cosa que ocurre también en sentido contrario.
Vemos entonces que el sincronismo y el diálogo entre
bailarín y tocador no es privativo de una manifestación
músico–danzaria particular.
Desafortunadamente, en la actualidad solo se conservan
las tradiciones de los llamados gangá longobá, en
Perico, descendientes de los nongoba, grupo
etnolingüístico perteneciente a la subrama de los
sherbro–bullom. Es decir, hoy nos es imposible conocer
los bailes y los toques de los otros grupos llamados
gangá.
Sin embargo, hemos analizado sus danzas y toques en
busca de alguna similitud con los bailes y toques de
rumba hoy existentes, por tanto, debe tomarse en cuenta
que la comparación está hecha en la actualidad, cuando
estas manifestaciones se han transformado, tanto en la
rumba como en los gangá longobá.
En cuanto a la danza tenemos que los bailes de los gangá
longobá de Perico se producen en un marco ritual (aunque
en la actualidad muchos de ellos pertenecen a una
agrupación folklórica) y son alegóricos a sus propias
deidades. Estos bailes, a igual que el culto religioso
en general, se encuentran bastante permeados por los de
otras culturas, principalmente la yoruba, de gran
ascendencia entre la población local. En estas danzas la
posición del cuerpo es con las rodillas flexionadas y el
torso inclinado hacia adelante; los movimientos son
continuos y mucho más voluptuosos que los de la santería,
por ejemplo. Una característica peculiar es que, en el
conjunto folklórico, santos masculinos como Noú (que se
sincretiza con Oggún de la santería) o Mambá (sincretizado
con Changó) son interpretados por mujeres, según la
explicación de los propios practicantes, debido a que en
su culto religioso la mujer ocupa un papel predominante.
(27)
En ninguno de sus bailes hemos encontrado pasos,
movimientos, gestos, etc., que nos indique que pueden
tratarse de bailes antecedentes de alguna de las formas
danzarias de la rumba, a no ser la posición del cuerpo
que es la misma en la mayoría de los bailes de
antecedente africano de la Isla, donde además el peso
del cuerpo va hacia la tierra y no hacia arriba,
como ocurre con la mayoría de las danzas europeas. Sin
embargo, tanto en el yambú, en el guaguancó y en la
columbia son claramente reconocibles, entre otras,
influencias bantú (el golpe pélvico que se realiza tanto
en la yuca como en la makuta) y de los bailes abakuá
(como el tanteo del suelo que realiza el íreme con los
pies al ser guiado fuera del cuarto y los gestos que
ejecuta con los brazos y las manos).
Para el análisis de la música contamos con la
colaboración de varios músicos y musicólogos. Aquí
obtuvimos los resultados más interesantes y disímiles:
el musicólogo y presidente de la Asociación de
Percusionistas de Cuba, Lino Neira Betancourt, encontró
similitudes entre los toques gangá y los de makuta, no
en cuanto a las figuraciones rítmicas, sino por el aire
y el tempo. La estudiante de musicología Nisleidys
Flores, por su parte, encontró que la resultante rítmica
de uno de los toques se asemeja a una de las variantes
de la Bomba de Puerto Rico; mientras el músico David
Álvarez, director de la agrupación Juego de Manos,
sostuvo que las figuraciones rítmicas que realiza la
caja en uno de los toques se asemejan a las del
Vallenato colombiano. Los entrevistados coincidieron en
que a lo largo de la grabación (28) se
escuchan dos toques claramente diferenciables.
En cuanto a las figuraciones rítmicas realizadas por la
campana (que tiene la función de guía conductora del
conjunto instrumental), la música y etnomusicóloga
Ingrid Morslando encontró que en algunos momentos esta
realiza la clave característica del son, lo cual
confirmó Gregorio Fernández, “el Goyo”, percusionista y
reconocido cantante de rumba. Él, además, sostiene que
antiguamente la rumba se tocaba con la clave de son, y
que fue precisamente de la rumba que pasó a este último.
Respecto a su uso en los toques gangá no podemos estar
seguros si originalmente se usaba esta clave o si ha
sido una inclusión posterior dada la gran influencia y
divulgación del son desde hace décadas en toda la Isla.
A diferencia del resto de los entrevistados, Gregorio
Hernández fue el único que encontró alguna similitud
entre la rumba y los toques gangá. Él afirma que uno de
los toques gangá se asemeja a la forma como se tocaba el
yambú en La Habana antes de la irrupción de Los
Muñequitos de Matanzas, momento en el cual se empezó a
tocar de otra manera, pero, él sostiene que este mismo
ritmo se realiza también en los tambores batá, en el
toque conocido como Ibaloke...
En opinión de Argeliers León: “[...] la rumba es
una fiesta en la que se representa lo que, en un
sector de la población, queda de los elementos
culturales que convergen a través de sus propios
integrantes en una profunda situación de cambios de
relaciones sociales, quebrándose las funciones
originales, lo que lleva al carácter profano
resultante. Digamos, en la rumba no se produjo la
secularización de un baile a Changó, ni la del baile del
palero, ni la de un baile de makuta, ni la
del íreme abakuá; no se trató de un traslado
o préstamo de estos bailes a una nueva
circunstancia, sino que a la rumba pasó lo que de
movimiento y gesto (rasgos culturales)
dejaron aquellos: análisis que alcanzó una nueva
síntesis, descomposición que logró su
reintegración, impresión que se manifestó en una
versión”. (29)
Sobre la base de todo lo anterior, es viable proponer
que, siendo la rumba un género en el cual confluyeron
elementos de raíces africanas e hispanas, y siendo los
gangá uno de los conglomerados humanos cuya presencia
numérica fue de las más significativas en siglos pasados
(específicamente en el siglo XIX, en el cual se piensa
surgió la rumba) es altamente factible que elementos
gangá pasaran a integrar este nuevo género musical. Sin
embargo, en la actualidad estos elementos no son
reconocibles, a diferencia de lo que ocurre con los de
otras manifestaciones músico–danzarias.
Por tanto, pensamos que no es posible decir que la rumba
es “etnográficamente de origen gangá”, como tampoco es
posible atribuirle ningún otro antecedente etnocultural
exclusivo, precisamente porque es un género en el cual
se sintetizaron una serie de elementos procedentes de
diversas culturas, alcanzando una nueva significación,
siendo la rumba uno de los primeros géneros musicales en
que cristalizó la identidad nacional.
Bibliografía
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–Moreno Fraginals, Manuel: El Ingenio, tomo II, Ed.
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–Ortiz, Fernando: Los instrumentos de la música
afrocubana, tomos: III y IV, Ed. Cárdenas y Cia, La
Habana 1954.
–––––––––: Los Negros esclavos, Ed. Ciencias Sociales,
La Habana 1975.
–––––––––: Los Bailes y el Teatro de los Negros en Cuba,
Ed. Letras Cubanas, La Habana 1981.
–––––––––: Carpeta:Negros–Cabildos I, Instituto de
Literatura y Lingüística (ILL).
Entrevistas
Álvarez, David: 16 abril, 2000.
Flores Carmona, Nisleidys: 11 abril, 2000.
Hernández, Gregorio: 15 Mayo, 2000.
Morslando, Ingrid: 9 Mayo, 2000.
Neira Betancourt, Lino: 11 abril, 2000.
Notas
1– Ortiz Fernando: 1954, vol. IV, pág.
367.
2– Ortiz Fernando: 1981, pág. 427.
3– Martínez, R.Raúl: 1977, no. 65,
Julio–Agosto, pág. 20.
4– Moreno F, Manuel:
1978, t.II, págs: 9
y 10.
5– Cabrera, Lydia: 1957, pág.141.
Bremer, Frederica: 198, pág. 158.
6– Ortiz, Fernando: 1975, pág 48–49 y
Lachatañeré, Romulo:
1961, año 1, No.3, marzo, págs. 8–9.
7– Guanche, Jesús: 1996, pág. 53.
8– Martín, J.Luís: 1939, pág. 17.
9–
Franco, J.L: 1975, págs. 86–87.
10–
Ibid., pág. 86.
11–
Matthews, J: 1921, pág. 169.
12–
Para una información más detallada
alrespecto, ver: López Valdés, R.L: 1985, págs. 50–71.
13–
Fraginals, M.M.: 1978, t.II, págs: 9 y 10.
14–
Bremer, F.: 1980, págs: 80, 81.
15–
Ximeno, D. M: Aquellos tiempos, La Hab. 1930, t.II, pág.
?. Citado por Ortiz F: Carpeta: Negros–Cabildos I, ILL.
16–
Davison, B: 1981, pág. 121.
17– Se utilizaron además otros
criterios como el organológico. También fue necesario
discernir, entre los más de veinte segundos
denominadores, cuáles eran estrictamente gangá. Esta
investigación se halla plasmada en una monografía de la
autora titulada
"Los
gangá en Cuba. Orígenes, la comunidad de Matanzas,
acontecer religioso".
En el presente artículo nos limitaremos a exponer solo
algunas conclusiones necesarias para los objetivos del
mismo.
18– Pertenecen a la misma rama que los
mandinga, pero son grupos etnolingüísticos diferentes a
los mandinga propiamente dichos.
19–
Lo cual no implica que en la actualidad existan personas
que se reconozcan como descendientes de antiguos
esclavos gangá, nos referimos a sistemas de creencias y
músico–danzarios.
20– Sobre las posibles causas
que permitieron sobrevivir al núcleo de Perico, y sobre
las características de los pueblos llamados gangá ver la
citada monografía.
21– Ver: Newland, Osman: 1916, pág.176.
22– Ortiz Fernando: 1981, pág. 396.
23– Fyfe, Christofer: 1972, págs.
158–159.
24– Ortiz Fernando: 1975, pág. 53.
25– León, Argeliers, 1987, págs. 55–56.
26– Ortiz Fernando: 1981, pág. 426–427.
27– Esto lo hemos podido comprobar en
diversos aspectos del culto, lo cual se halla
relacionado con el hecho de que entre los sherbro–bullom
se conservaban (por lo menos hasta mediados del siglo
XX) fuertes rasgos de organización matrilineal.
28– Se trata de una grabación realizada
por la autora el 17/12/´95, durante la única celebración
festiva anual que realizan los gangá de Perico.
29– León, Argeliers, 1987,
págs.119–120.
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