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El Son literario en Cuba:
Nicolás Guillén

 
Guillén nace de un son, y crece, como exponente limpio de él. Crea una literatura que es folklore que crece en su virtuosismo, tal como ocurre en las músicas absolutas logradas en la Isla, que en tenencia de los virtuosos del pueblo cubano han logrado formas artísticas perfectas.

Samuel Feijóo

 


Nicolás Guillén irrumpe en 1930 con sus ya legendarios Motivos de son, que salen del acervo cantor y bailador del pueblo cubano. Nadie como él, por mucha boga que tuviera después la llamada poesía negra y sus ritmos, ha logrado la posesión cabal y fecunda del son en la letra viva de Cuba.

Bueno es repetir: Guillén es poeta que sale (nace, mejor dicho) del folklore cantor y danzario cubano. Guillén nace de un son, y crece, como exponente limpio de él. Crea una literatura que es folklore que crece en su virtuosismo, tal como ocurre en las músicas absolutas logradas en la Isla, que en tenencia de los virtuosos del pueblo cubano han logrado formas artísticas perfectas. Al publicar sus Motivos de son, ya se cumple dentro de la poesía cubana y universal un rito, al cual se le nombra poesía negra. Más que un conocimiento folklórico intuitivo, Nicolás Guillén tenía el folklore en sí, y lo llevó a su ápice musical en la letra que, naturalmente conquistada, conquista –por ello, por bien conquistada, bien trabada del pueblo y sus gustos y sus creaciones esenciales−. Lo que anda en el pueblo sin adquirir caracteres  de expresión elaborada, marcada por las “letras cultas”, lo que anda en el folklore flotando, llenándolo todo como su aire vivo, siempre busca su artista natural, que lo fije. Nicolás Guillén cogió el son, que era intimidad en él, que le había cogido por lo bueno y lo bello, y lo desarrolló como estilo y centro de su vida y de su obra.

MOTIVOS DE SON
Guillén narra el proceso mental, casi orgánico, vertiginoso, que diera origen a sus históricos sones primeros:

Una noche –corría el mes de abril de 1930– habíame acostado ya, y estaba en esa línea indecisa entre el sueño y la vigilia, que es la duermevela... cuando una voz que surgía de no sé dónde articuló con precisa claridad junto al oído estas dos palabras:”negro bembón” ¿qué era aquello? Naturalmente no pude darme una respuesta satisfactoria, pero no dormí más. La frase, asistida de un ritmo especial, nuevo en mí, estúvome rondando el resto de la noche, cada vez más profunda e imperiosa:

            Negro bembón,
            negro bembón,
            negro bembón..

Me levanté temprano, y me puse a escribir. Como si recordara algo sabido alguna vez, hice de un tirón un poema en el que aquellas palabras servían de subsidio y apoyo al resto de los versos:

            ¿Poqué te pone tan brabo
            cuando te disen negro bembón,
            si tiene la boca santa,
            negro bembón?

            Te queja todavía,
            negro bembón;
            sin pega y con harina,
            negro bembón;
            majagua de dril blanco,
            negro bembón;
            sapato de dó tono,
            negro bembón.

Escribí, escribí todo el día, consciente del hallazgo. A la tarde ya tenía un puñado de poemas –ocho o diez– que titulé de una manera general Motivos de son...

Esa noche y ese día decidieron el destino mayor de Nicolás Guillén. Cuba entró en él, con el frenesí de su son universal. Y él comenzó a devolverlo en toda su fuerza pura. El son de la letra y el son de la música fueron ya un solo cuerpo perfecto. Uno se completaba en el otro. Los dos eran ya una criatura nueva y espléndida.

Es de toda obligación copiar esta ya clásica inicial serie de sones que cuajaron en la literatura poética popular de Nicolás Guillén. Pueden en ellos dar fe de la relación exacta entre el son folklórico cubano y un poeta folklórico también, sonero mayor del folklore, un alto exponente folklórico cubano, allí, en esos sones nuestros. He aquí toda la serie de Motivos de son:

NEGRO BEMBÓN

            ¿Po qué te pone tan brabo,
            cuando te disen negro bembón,
            si tiene la boca santa,
                        negro bembón?
                        Bembón así como ere
                        tiene de tó;
                        Caridá te mantiene,
                        te lo da tó
                        Te queja todavía,
                        negro bembón;
                        sin pega y con harina,
                        majagua de dril blanco,
                        negro bembón
                        sapato de dó tono,
                        negro bembón.

                        Bembón así como ere
                        tiene de tó;
                        Caridad te mantiene,
                        te lo da tó.


MI CHIQUITA

            La chiquita que yo tengo,
            tan negra como é,
            no la cambio po ninguna,
            po ninguna otra mujé.

            Ella laba, plancha, cose,
            y sobre tó, caballero,
            ¡cómo cosina!

            Si la bienen a buscá
            pa bailá,
            pa comé,
            ella me tiene que lleva,
            o traé.
            Ella me dise: mi santo,
            tú no me puede dejá;
            bucamé,
            bucamé,
            pa gosá.

 

SIGUE

            Camina, caminante,
            sigue;
            camina y no te pare,
            sigue.

            Cuando pase po su casa
            no le diga que me bite:
            camina, caminante,
            sigue.

            Sigue y no te pare,
            sigue:
            no la mire si te llama,
            sigue;
            acuéddate que ella é mala,
            sigue

AYÉ ME DIJERON NEGRO

            Ayé me dijeron negro
            pa que me fajara yo;
            pero e’que me lo desía
            era un negro como yo.
            Tan blanco como te bé
            y tu abuela sé quién é.
            Sácala de la cosina,
            Mamá Iné.
            Mamá Iné, tú bien lo sabe,
            Mamá Iné, yo bien lo sé;
            Mamá Iné te llama nieto.
            Mamá Iné.


TÚ NO SABE INGLÉ

            Con tanto inglé que tú sabía,
            Vito Manué,
            con tanto inglé, no sabe ahora
            decir yé.

            La mericana te buca,
            y tú le tiene que huí;
            tu inglé era de etrai guan,
            de etrai guan y guan tu tri.

            Vito Manué, tú ni sabe inglé,
            tú no sabe inglé,
            tú no sabe inglé.

            No te enamore má nunca,
            Vito Manué,
            si nos abe inglé,
            si no sabe inglé.

 

SI TÚ SUPIERA...

            ¡Ay, negra,
            si tú supiera!

            Anoche te bí pasá
            y no quise que me biera.

            A é tú le hará como a mí,
            que en cuanto no tube plata
            te corrite de bachata
            sin acoddadte de mí.

            Sóngoro cosongo
            songo bé;
            sóngoro cosongo
            de mamey;
            sóngoro, la negra
            baila bien;
            sóngoro de uno,
            sóngoro de tré.

            Aé,
            bengan a bé;
            aé,
            bamo pa bé;
            bengan sóngoro cosongo,
            sóngoro cosongo de mamey.


BÚCATE PLATA

            Búcate plata,
            búcate plata,
            poque no doy un paso má;
            estoy a arró con galleta,
            na má.

            Yo bien sé cómo etá tó,
            pero biejo, hay que comé:
            búcate plata,
            búcate plata,
            poqque me boy a corré.
            Depué dirán que soy mala,
            y no me quedrán tratá,
            pero amó con hambre, biejo,
                        ¡qué bá!

            Con tanto sapato nuevo,
                        ¡qué bá!
            Con tanto reló, compadre,
                        ¡qué bá!
            Con tanto lujo, mi negro,
                        ¡qué bá!


MULATA

            Ya yo me enteré, mulata,
            mulata, ya sé que dise
            que yo tengo la narise
            como nudo de cobbata,

            Y fíjate bien que tú
            no ere tan adelantá,
            poqque tu boca é bien grande,
            y tu pasa colorá.

            Tanto tren con tu cueppo,
            tanto tren;
            tanto tren con tu boca,
            tanto tren;
            tanto tren con tu sojo,
            tanto tren. 

            Si tú supiera, mulata, (1)
            la veda;
            ¡que yo con mi negratengo,
            y no te quiero pa ná!

La Semana
 del 7 de mayo de 1930, publicó la entrevista “Ha surgido el poeta del son”. Guillén esclarece la raíz de sus históricos Motivos.

He tratado de incorporar a la literatura cubana –no como un simple motivo musical, sino como un elemento de verdadera poesía- lo que pudiera llamarse el poema-son, basado en la técnica de esta clase de baile, tan popular en nuestro país.

Mis poemas-sones me sirven además para reivindicar lo único que nos va quedando que sea verdaderamente nuestro, sacándolo a la luz y utilizándolo como un elemento poético de fuerza. Ellos acaso me permitan hacer en Cuba poesía negra...

Como sabemos, los Motivos de son fueron el verdadero inicio “oficial” del son-poema, la forma literaria más adecuada a los ritmos del son cubano, y ello es historia grande de nuestra literatura nacional y universal.

No obstante, por su novedad, como ocurre casi siempre, y por su relación estrecha con lo popular negroide, con la jerga preciosa del pueblo y con su desenfado general, no fueron estos “motivos” recibidos con placer en ciertos lamentables lugares.

El son-literario de Guillén, su poema-son, alarmó hasta las sociedades de negros. El poeta, para dar a conocer a fondo el origen y factura de sus poemas tan discutidos ofreció una conferencia en el Club Atenas, sociedad “de color”.

Reproducimos un fragmento de una crónica (1930) de recia crítica clara, escrita por Gustavo E. Urrutia en relación con la conferencia en el Atenas:

Ni Motivos de son, ni Yambambó hubieran sido nombres simpáticos, eufóricos, para nuestra “buena sociedad” que ha proscripto de sus salones el verdadero son de bongó, maracas y voces, y que odia, por precepto reglamentario, a ese hijo monstruoso de sus propias entrañas. El negro fino que quiere aliviar sus penas bailando sabroso, tiene que buscar la música afrocubana en los calumniados “bajos fondos”, y si no se atreve a tanto, traerá el sexteto a su casa o lo encontrará en la de algún amigo, pero en el club Atenas, en la Unión Fraternal o tal vez en alguna otra de nuestras mejores sociedades  no lo verá jamás. ¡Primero muerto!

En definitiva, el son–poema se impuso, la forma literaria del son avanzó y copó numerosa poesía negra, para bien general, y así se coronó un estilo creador folklórico cubano dominando y matizando nuevas formas originales de la expresión poética “culta”.

EL AGARRE MAESTRO.
El agarre maestro de Nicolás Guillén toma del folklore cubano, repetimos con gran pureza, lo que le corresponde para la formación universal y original de su poesía. La de Guillén no es solamente poesía mulata, es captación del ritmo musical de un país, pasado al verso que expresa, en el ritmo melódico cubano hallado el ritmo verbal cubano popular y universal. El poeta al uso –a la moda– topó de cierto con con el ritmo y el acento y el estilo mulato cubano y con la literatura de lo negro... pero de ahí no pasó. Guillén entró a su país y lo anduvo triunfal, porque entró en sí, en su placer criollo personal y ganó. Es la historia. Como es la historia también que lo anteriormente escrito (en o después de la moda del son y la llamada poesía negra) sobre esta poesía negra o mulata en Cuba fue bella y necesaria literatura, pero solo eso. Letra.

Así el negrismo de Ballagas, de Carpentier, del mismo Tallet y de otros. Literatura bella e inteligente si se quiere. Pero Guillén saltó sobre la letra, el género... y con su verso ganó pueblo, alma, vida, decencia y estilo de pueblo (en una de sus variantes mayores). Al incorporarse a ese estilo mayor nacional, Guillén arrasa con la tabla de la moda literaria, el hallazgo artístico, etcétera. Toda la moda de la poesía y prosa negra francesa quedó en eso. Y está bien. Parece que debe ser así. Pero Guillén topó con la almendra... y su cáscara natural, labrada para la almendra, al modo recio y zumbón de ese labrado justo suyo.

Poco a poco pasó Guillén de estos sones iniciales, tan singulares y perfectos, a los Cantos para soldados y sones para turistas y a El son entero, libros memorables, donde la protesta por la injusticia social cuaja, sin lesionar la esencia de la forma empleada. (2)

Forma la más rica en Cuba hasta hoy, en toda la poesía de la lengua, en movimientos y colores rítmicos populares, nacida y crecida en nuestro Sonero mayor, Gran Grito de Unión de Reyes como de Camagüey y Cienfuegos, Jarahueca, Songo y Guane. Timbero primero, y único nuestro poeta, cuyo nombre encendido cobija y pare bien un son folklórico cubano:

            ¡Nicolás
             Guillén!

Notas

1 En una guaracha que se cantaba en  El demonio en la guaracha, de José M. De Quintana, en 1885, existe esta cuarteta:


           
Si tú supieras mulata
            lo que yo sufro por ti
            no me estuvieras matando
            ni me trataras así.

2 Sobre esta proyección política y social del son de Guillén, Wuilfred Cartey, en su libro Black images (Teachers College Press, Columbia University, New York, 1970) ha dicho las palabras críticas definitivas: “Guillén se mueve un paso más adelante: analiza los factores sociales, económicos y sicológicos de los negros en las Antillas. Su negro es primordialmente un trabajador que sufre las indignidades cometidas contra el obrero, tanto como las cometidas contra un hombre “de color”. El negro de Guillén unido con los otros obreros del mundo, es una figura de rebelión. Guillén ve el ritmo del danzante, pero también ve la fatiga del danzante; oye el batir de los tambores, pero también conoce de la callosa mano que lo bate.
 

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