JULIO
CUEVA:
LA NOVELA DE UN TROMPETA
Josefina
Ortega|
La
Habana
Había
nacido en el poblado de Trinidad, el 12 de abril de
1897.
De niño
soñó con ser un gran pianista, pero tuvo que conformarse
con empezar por un cornetín que le regaló su abuela
Candelaria. El niño, llamado Julio Cueva y hoy no lo
suficientemente recordado, es a no dudarlo, uno de los
músicos más peculiares de cuantos en Cuba han sido.
Del
cornetín a las clases de solfeo y teoría, y de ahí a
integrar la Banda Municipal de la Ciudad de Santa Clara,
en 1915 hasta comenzar a componer temas que luego lo
identificarían como creador de ritmos pegajosos como "El
Golpe de Bibijagua" y "Tingo Talango", las más
conocidas. Fue época de tocar también en la filarmónica
del maestro español Sanjuán, en agotadores ensayos para
actuaciones mal pagadas.
En 1930
pasa a la orquesta de Don Aspiazu con la que realiza su
primera gira internacional, por varias plazas de Nueva
York. Luego, Europa y África: Londres, Lisboa, Zurich,
París, Madrid. Trípoli, Beirut...cinco años y medio de
constante movimiento.
En la
capital francesa tienen un éxito inusitado. La orquesta
participa en la filmación de la película Orquídea
Negra, protagonizada por Carlos Gardel.
El film
comenzaba con un trompeta interpretando la conocida
canción “El Manisero”, del cubano Moisés Simons. El
trompetista era Julio Cuevas.
Mientras
Don Aspiazu regresa a América, Julio Cuevas pasa a la
jazzband de Snow Fisher and his Harlomarvels. Se suceden
cortas presentaciones en Suiza y España. La capital
francesa tiene fiebre de música cubana. En el teatro de
los Bufos parisienses se agolpan los adictos a la rumba
cubana. París le abre las puertas. Funda su propia
orquesta, que debuta en un cabaret recién abierto al
público parisino y que lleva el nombre de La Cueva, en
honor al mismísimo Cueva.
Faltaba
impactar en la escena española y a conquistar Madrid
sale después de unos días por África del Norte.
Entre
los ibéricos resulta un exitazo; en la orquesta de Julio
Cuevas está el ya famoso Eliseo Grenet en el piano y su
hermano Ernesto en la batería, pero el país ibérico
andaba en tensiones políticas y estalla una guerra civil
en julio de 1936.
Al
iniciarse la guerra se unió a los grupos que en el
sector oeste de la ciudad recogían materiales para el
frente. Situado en la populosa Gran Vía madrileña y
llamaba la atención de los viandantes con un cornetín y
luego pedían contribuciones para los combatientes de la
Sierra de Guadarrama.
Se
incorporó luego en la décima brigada y después en la 46
División, le confieren los grados de capitán y lo
nombran director de la banda de Música.
Con ella
se mantuvo los tres años de la guerra y con la que
recibieron en el cuartel de Alcalá de Henares a los
delegados al II Congreso Internacional de escritores
para la defensa de la Cultura.
La
historia de Julio Cueva durante la Guerra Civil es toda
una novela aparte, mucho más allá de la desmovilización,
la dolorosa retirada, el paso de la frontera francesa y
los setenta y ocho días en el campo de concentración
Argelés-sur-Mer. A pesar del maltrato y las peores
condiciones de vida tiene el espíritu de crear una
canción satírica contra la actitud de las autoridades
del campo; el título fue tomado de las exclamaciones
Alé, Ale, Reculé, de los soldados senegaleses que al
servicio de Francia custodiaban a culatazos.
De nuevo
en La Habana, vuelve a su trabajo como músico.
Después
de un corto período en la ciudad de Trinidad forma la
orquesta Montecarlo que comienza a radiarse con bastante
éxito por la emisora RHC Cadena Azul. Luego viene la
temporada del cabaret Sans Souci, ya con la orquesta de
los hermanos Palau.
Al
fundarse la Emisora Mil 10 dedicó más tiempo a la
composición musical y temas con contenido social.
Fue el
alter ego del personaje Gaspar Blanco de la
novela La consagración de la primavera, de Alejo
Carpentier.
•
MEMORIAS ANTERIORES