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LA
JIRIBILLA
No intente nadie dar
una definición de qué es el filin. Ponerse a buscar lo
que han dicho de él investigadores, musicólogos y sus
propios protagonistas es interesantísimo: hay tantas
definiciones que no hay definiciones.
“Saludable proceso de
aculturación (… ) renuevo de la canción nacional
fraguada en el rico sincretismo, en la transculturación
compleja que cristaliza en la más caribeña de las
ciudades del área: Santiago de Cuba”. Según este
enunciado del estudioso Félix Contreras, el filin es,
por tanto, hijo de la vieja trova santiaguera.
En la década de los
cuarenta, en momentos en que las jazzband, “los combos”
y las agrupaciones de formato mediano estaban haciendo
furor, es significativo que comiencen a tener resonancia
unos “locos” que con una guitarra y una voz en paz
consigo misma -dijeran, más que cantaran- lo suyo, con
sentimiento.
Con el tiempo, unos
cuantos criticaron que ese renuevo se llamara filin (
del inglés feeling, sentimiento) o que fuera una forma
de expresión demasiado intimista, demasiado urbana o
demasiado improvisada. Pero, al parecer, ninguna crítica
dio en el blanco, y si dio, fue de rebote, que no hace
efecto, sino un poco de aspavientos.
Si como término que
enuncia pasó de moda; si como movimiento no fue todo lo
coherente que se esperaba –años después el Movimiento de
la Nueva Trova lo tuvo por razones extramusicales- si
como expresión musical tuvo fronteras no perfectamente
delineadas, eso no importa mucho.
Para un cultor como
José Antonio Méndez el filin era buscar “la condición” y
cantar con honestidad. Con su voz rajada podía no
parecer ideal para cantar una canción de amor, pero
quien haya oído su canción “Novia Mía” o “Si me
comprendieras”, interpretadas por él mismo,
tendrá que buscar otros argumentos, si desea opinar en
contra.
Una guitarra y una
voz, y un ser humano que se devuelve a sí mismo hacia
los demás. Eso es quizás “Rosa Mustia”, de Ángel Díaz,
cantada por él mismo . Considerada por muchos como el
“himno filinesco”, “Rosa Mustia” tiene el sentido exacto
del sentimiento, sin patetismo ni melodramas. Y para el
ángel del filin, sus intérpretes son personas
intachables. Para otros, eran gentes progresistas,
avanzados políticamente.
César Portillo de la
Luz uno de los más prolíficos autores del filin, ha
dicho que no buscaban cantar bien o lindo, “porque no
teníamos pelo de cantantes, sino de comunicar con
belleza algo”. Esto puede ser una confesión
valiente en el mundo musical académico, pero de todos
modos el tiempo demostró que eso tampoco importaba
mucho.
“El filin fue un
movimiento amplio, una obra de conjunto”, ha dicho el
musicólogo cubano Helio Orovio: Una lista de cantores,
compositores y guitarristas – muchas veces
“tres-en-uno”confirman el aserto: Ángel Díaz, José
Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Tania
Castellanos ( buena compositora y promotora de tantas
ideas a favor del filin junto a su esposo Lázaro Peña,
famoso líder sindical –llamado Capitán de la Clase
Obrera- tan preocupado por la cultura como por los
reclamos de los trabajadores. A instancia de Peña, los
“filineros” fundaron Musicabana, una disquera que salvó
muchos temas de la absorción de los emporios
transnacionales.
La lista se
engrandece con Rosendo Ruiz Quevedo, Ñico Rojas, el
antológico dúo autoral de Piloto y Vera, Jorge Mazón,
Frank Domínguez, (más dado al piano) y otros nombres que
pusieron lo suyo y que después, con la fuerza de la
nueva generación, fundaron, desarrollaron y dieron
madurez al Movimiento de la Nueva Trova. Un nombre basta
para demostrarlo: Pablo Milanés.
El propio Silvio
Rodríguez ha dicho que se siente “hijo” de todos ellos.
“No hay mejores
canciones para enamorar que esas” ( del filin).
Aún hoy puede
encontrarse el cuartel general del filin en el callejón
de Hammel o en el cabaret El Pico Blanco del hotel St.
John de la Calle O, entre 23 y 25, muy cerca de la Rampa
habanera.
Pero hay muchos
lugares en la ciudad donde no es difícil respirar dos o
tres acordes, como al descuido y una voz tranquila que
dirá. Si pudiera expresarte/ como es de inmenso/ en
el fondo de mi corazón mi amor por ti. |
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