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EL SR. KENT ATACA DE NUEVO
 
Para la comunidad profesional internacional, así como para los propios bibliotecarios norteamericanos representados por ALA, los falsos bibliotecarios del Sr Kent no son otra cosa que representantes en Cuba de los intereses políticos del gobierno de los Estados Unidos. Ya conocemos de sobra cuáles son estos intereses políticos con relación a Cuba.


Elíades Acosta |
La Habana

Tras un explicable silencio el Sr Robert Kent ha vuelto a las andadas. En esta ocasión ha escogido al Foro de bibliotecas públicas como vehículo a través del cual levantar su voz. No es casual que haya guardado silencio cómplice ante la guerra genocida e ilegal que por estos días termina Estados Unidos en Irak, y de la que puede mostrar, con repugnante orgullo, la hazaña de haber conseguido lo que no logró Genghis Khan: borrar a través de las armas más de siete mil años de historia y cultura que, en propiedad, pertenecen a la Humanidad.

La razón por la cual el Sr Kent no sumó su voz a la de millones de hombres y mujeres del planeta que condenaban esta agresión y sus nefastas consecuencias para la cultura es bien sencilla: tal actitud no aparece estipulada en su contrato. Y no puede aparecer porque quienes pagan la campaña de burdas mentiras contra los bibliotecarios cubanos que viene desarrollando desde que fue sorprendido en Cuba como correo clandestino de la ultraderecha de Miami y los círculos más reaccionarios del gobierno de los Estados Unidos, introduciendo en el país manuales de subversión, dinero y otros medios para apuntalar a sus asalariados del patio, debe ceñirse, exclusivamente, a "protestar" contra todo lo que ocurra en la Isla, siempre y cuando convenga a sus intereses.

¿Cuáles son esos intereses a los que viene prestando su voz el Sr Kent?. En primer lugar, la satanización de Cuba; el tratar de lograr su aislamiento y descrédito a toda costa, propiciando que su pueblo y su cultura sean "liberados" de la misma forma en que han sido "liberados" el pueblo y la cultura irakí . Si para lograr estos objetivos se necesita mentir, bombardear, masacrar, saquear o acabar con las bibliotecas, los museos, las escuelas, los hospitales, o las universidades cubanas, esto no importa. Desde esta perspectiva real, la prédica calumniosa del Sr Kent no solo lo hace cómplice, sino corresponsable de lo que el futuro pueda depararle a la nación cubana.

A los efectos del triste papel asignado al Sr Kent, no vale la pena denunciar el genocidio del gobierno de Israel contra el pueblo y la cultura palestina, ni apoyar la lucha de sus colegas de ALA por defender la confidencialidad de los récords de los usuarios que hacen uso de las colecciones o de INTERNET, seriamente amenazados por las aplicaciones policiales del Acta Patriótica. Para este extraño paladín del libre acceso a la información y la libertad de expresión tales derechos sólo deben ser reclamados con relación a Cuba. En propiedad, si este señor tuviese el decoro de protestar contra los verdaderos crímenes, contra las verdaderas injusticias, contra los verdaderos violadores de estos derechos en el mundo, desde ese mismo instante tendría que comenzar a buscar un nuevo empleo.

Aclarada la causa del silencio cómplice del Sr Kent ante lo que acaba de suceder en Irak, para horror del mundo, vale la pena detenerse en el contenido de sus últimos mensajes.

Según su airada denuncia, "once bibliotecarios cubanos han sido condenados a largas condenas de cárcel por desafiar el sistema nacional de censura...". Tras comprobar con las dos asociaciones de profesionales de la información en Cuba( ASCUBI y SOCIT), con el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y con el Sistema Nacional de Bibliotecas Escolares, no pude hallar ni uno sólo de sus miembros que no se encuentre desarrollando sus actividades normales en perfecta libertad y paz. Por lo tanto, el primer desmentido rotundo al Sr Kent : ningún bibliotecario cubano, ni el más pequeño, ni el más humilde, en ningún rincón de este país se encuentra detenido, y mucho menos por las absurdas razones aducidas.

Si no son bibliotecarios las once personas por la que levanta su voz el Sr Kent ( no dice ni una sola palabra del resto de los setenta y cinco detenidos, presumiblemente, por no estar contemplados en las estipulaciones de su contrato), entonces,¿quiénes son?.

Trataré de ahorrar tiempo, y no me detendré en argumentos que ya fueron suficientemente aportados, junto a pruebas materiales y antecedentes, en la conferencia de prensa brindada por el Canciller cubano Felipe Pérez Roque, el pasado 9 de abril, en La Habana. Remito a los interesados a consultar su texto completo, en Español o Inglés, en el sitio http//www.cubaminrex.cu . A manera de resumen puedo decir que no se trata de disidentes, ni presos de conciencia, ni de luchadores por la libertad, como suelen disfrazar a estos personajes personas como el Sr Kent, sino de vulgares asalariados de una oposición interna creada, dirigida y pagada por el gobierno de los Estados Unidos, a través de su Oficina de Intereses en La Habana; gente que no trabaja y vive de las nóminas imperiales (algunas de las cuales se mostraron en la conferencia de nuestro Canciller),aportando calumnias y mentiras escandalosas para facilitar los planes de agresión de la superpotencia contra un pueblo pequeño y bloqueado.

Hasta donde mis conocimientos alcanzan, Ghandi, Mandela, Lhuter King y tantos otros verdaderos luchadores por la libertad y los derechos de los pueblos jamás recibieron dinero de ninguna superpotencia para luchar por sus convicciones; nunca nadie tuvo que ordenarles qué hacer en cada momento de su lucha, ni se enriquecieron del dinero que este nuevo tipo de "freedom fighter" estafa al contribuyente norteamericano con acciones y planes virtuales, que solo se cumplen en los boletines de la ultraderecha de Miami, o en los cuentos de ciencia- ficción del Sr Kent.

¿Luchadores por la libertad que, sin trabajar, esconden en sus casas grandes sumas de dinero en dólares, tanto como para ser el equivalente al salario que yo devengaría, como Director de la Biblioteca Nacional, durante sesenta y cinco años y un mes?.Y me estoy refiriendo a lo incautado a una sola de estas personas.

¿Luchadores por la libertad y los derechos humanos que se pelean como lobos entre si, como ha sido demostrado con pruebas documentales, no por sus ideas, sino por el dinero que les pagan, los regalos personales que les envían, las visas que les regalan para entrar a los Estados Unidos?

Es sintomático que en su mensaje, el Sr Kent haya mentido refiriéndose a falsos "bibliotecarios" encarcelados (que lo han sido de acuerdo a las leyes de un país agredido y amenazado, bloqueado y perseguido durante más de cuarenta años, y que tiene todo el derecho a defenderse), pero por primera vez en los últimos años ha omitido el calificativo de "independientes", que tanto era de su agrado. Tampoco es casual: ya no se sostiene esta burda patraña, y como hemos dicho reiteradamente, y como lo sostiene la Resolución aprobada el 24 de agosto del 2001 en la Asamblea Anual de IFLA celebrada en Boston, no son bibliotecarios, ni son independientes. Me permito recordarle al Sr Kent un fragmento de esta Resolución, aprobada a propuesta de bibliotecarios cubanos y norteamericanos, con el 89.3% de los votos emitidos:

"Exhortar al gobierno norteamericano a compartir ampliamente los materiales de información con Cuba, en especial con las bibliotecas cubanas y no solamente con individuos y organizaciones no gubernamentales independientes que representen los intereses políticos de los Estados Unidos ."

En efecto, para la comunidad profesional internacional, así como para los propios bibliotecarios norteamericanos representados por ALA, los falsos bibliotecarios del Sr Kent no son otra cosa que representantes en Cuba de los intereses políticos del gobierno de los Estados Unidos. Ya conocemos de sobra cuáles son estos intereses políticos con relación a Cuba.

Llegados al punto de que los detenidos no son bibliotecarios, ni artistas, ni intelectuales, ni disidentes, ni presos de conciencia; demostrada la falsedad de esta campaña del Sr Kent y sus jefes, me detendré en algunas otras consideraciones de su mensaje. También aquí miente con pasmosa desfachatez.

No creo necesario responder a sus argumentos de que yo, al igual que los detenidos, no soy bibliotecario de profesión, porque esto no es un crimen penado por la ley, y si lo fuese, tendría que acusar también por ello al Sr James H. Billington, The Librarian of Congress, graduado como historiador en Harvard , en 1962, y un reconocido especialista, no en catalogación de colecciones, sino en la cultura rusa. Lo que se ha juzgado y penado en este caso, no es ni siquiera el intrusismo profesional, moral y profesionalmente condenable, prohibido en la legislación de numerosos países, entre ellos los propios Estados Unidos, pues eso y no otra cosa es que una persona se vaya a dormir con sexto grado de escolaridad, y que se levante al día siguiente proclamándose, por obra y gracia del Espìritu Santo y del Sr Kent, "Director" de la biblioteca "independiente" e inexistente "Vaclac Havel". Lo que se ha penado aquí, y ciertamente no podría yo ser acusado de lo mismo, es el estar probadamente a sueldo al servicio de una potencia extranjera hostil a la nación cubana, y colaborar con esta en su campaña de agresiones contra su propio pueblo, dando argumentos falsos para recrudecer el bloqueo que pretender rendirnos por hambre y enfermedades, y que lleva siendo condenado por la ONU desde hace más de 10 años, en el 2002, por el voto de 173 países.

En cualquier diccionario decente, Sr Kent, incluyendo los que se publican en Inglés, encontrará Usted el significado exacto de las palabras "mercenarios" y "traidores", que son las que el pueblo de Cuba aplica con desprecio a sus amigos encarcelados. Oponerse a la censura, en efecto no es un delito, pero si lo es traicionar a la Patria, hacerlo por dinero, y colaborar con quienes sueñan con invadirla, destruirla y anexarla.

Y si tantas mentiras no fuesen suficientes, para cerrar con broche de oro tanto disparate, llega a afirmar el Sr Kent, con extremo candor, que los supuestos libros "censurados" en Cuba, como supone sean las obras de Orwell, son los más populares. Si tal mecanismo actuase de esta manera, la larga relación de libros prohibidos en diferentes lugares los Estados Unidos, entre los que se encuentran, según las listas elaboradas por el "Comité para el libre acceso a la información y la libertad de expresión" de IFLA(conocido por FAIFE), algunos casos verdaderamente escandalosos como "El color púrpura", "La casa de los espíritus" y "Huckleberry Finn", ocuparían los primeros lugares en ventas, y esto no ocurre. A propósito, cuando recibimos en La Habana la visita de la Sra Susan Seidelin, una de los principales directivos de IFLA-FAIFE, quien visitó cuantas bibliotecas reales y ficticias deseó, presencié su búsqueda en catálogos y estantes de autores supuestamente censurados en la isla. Para su asombro no sólo encontró las obras de Orwell, sino también de Octavio Paz, y de otros autores cubanos del exilio.

No he escrito nada que el Sr Kent no sepa de sobra. En realidad, no he escrito para él, pues como escritor, a lo menos que puedo aspirar es a lectores honestos. En una mesa redonda sobre estos temas que compartimos en Boston tuve la oportunidad, junto a la inmensa mayoría de los presentes, de desmentirlo públicamente. De aquel encuentro guardo la memoria en video, que me hizo llegar una bibliotecaria nortemericana, y queda para la historia la derrota moral sufrida y la absoluta soledad en que se retiró del salón el Sr Kent, mientras numerosas personas de todo el mundo se acercaban a felicitar y expresar su apoyo a los bibliotecarios y al pueblo cubano. Así terminó aquella cruzada del Sr Kent, y así terminará esta. Por último, y estas palabras ahora si van dirigidas al Sr Kent, Usted nunca respondió al emplazamiento público que le hizo uno de sus colegas de la Biblioteca Pública de New York, el Sr Mark Rosenweig, quien lo acusó de haber apoyado personalmente las persecuciones sufridas por ser marxista; las represalias y censuras que ha tenido que resistir por sus ideas. Se trataba de un caso evidente y comprobado de violación de derechos humanos, de violación al libre acceso a la información y libertad de expresión de esos que tanto disfruta cuando supone ocurren en Cuba. ¿Tampoco estaba en su contrato?
 

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