CUBANOS EN EL NIÁGARA
Josefina
Ortega
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La Habana
Pasar el Niágara en
bicicleta
parece ser una de las frases frases más populares en
Cuba a lo lardo de 500 años.
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Imagen del Niágara
realizada por el fotógrafo cubano
Joaquín Blez Marcé
en 1915. |
Con ella se intenta dar una idea
gráfica de algo trabajoso ―casi
imposible― de realizar.
Pero del mismo modo será muy raro que
un cubano no sepa a qué compatriota se le conoce como el
poeta del Niágara.
Y es que José María Heredia nacido en
la ciudad de Santiago de Cuba, el 31de diciembre de
1803 escribió un poema considerado una joya de la
literatura hispanoamericana y que titulara “Oda al
Niágara”, inspirado en el salto de agua de tan magno
lugar.
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Templad mi
lira, dádmela, que siento
en mi alma
estremecida y agitada
arder la
inspiración.
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Sereno corres,
majestuoso, y luego
en áspero
peñasco quebrantado
te abalanzas
violento, arrebatado
como el destino
irresistible y ciego. |
Heredia había escrito a una hermana
que debería leer una descripción del famoso sitio de
América del Norte a través de la novela Atala de
Chateaubriand. A su tío Ignacio le haría un
pormenorizado relato de su visita al Niágara, hecha
durante el largo peregrinar de su exilio.
“Yo no sé qué analogías ―escribió―
tiene ese espectáculo solitario y agreste con mis
sentimientos. Me parecía ver en aquel torrente la imagen
de mis pasiones y las borrascas de mi vida”.
Oda al Niágara
fue escrita por
Heredia alrededor de 1824. El poeta tenía entonces 21
años.
En 1915 otro cubano, el famoso
fotógrafo Joaquín Blez Marcé, rendiría tributo a las
cataratas, al tomar una foto desde el lado canadiense en
el salto conocido como Horseshoe Falls.
Blez, también santiaguero como
Heredia, era considerado como un artista de la
fotografía y en su estudio de La Habana, en la calle
Neptuno 65, realizó obras que aún hoy siguen siendo
renovadoras a pesar del tiempo.
En Cuba, en la primera mitad del
siglo XX, Blez fue conocido como el fotógrafo del mundo
elegante, pero su dedicación a promover la imagen de la
alta sociedad habanera no impidió ver con ojos de
artista la fuerza de aquel accidente geográfico.
Las cataratas, al pasar de los años
seguirían siendo objeto de homenajes cubanos.
En 1955 un grupo de Boys Scouts
viajarían hasta allí para colocar una tarja que
recordaría a Heredia y a su oda. Es cierto que los que
rendían honores no tenían mucho de Scouts y tanto menos
de “boys”, pero la constancia gráfica quedó para la
posteridad.
Luego en 1989 el gobierno cubano
colocaría en el mismo sitio un bajorrelive de bronce,
con el perfil de Heredia y un fragmento de la oda, para
reafirmar el homenaje una vez a una de las voces más
altas del romanticismo en la literatura universal.
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¡Niágara poderoso!
¡Adiós, adiós! Dentro de pocos
años
Ya devorado habrá la tumba fría…
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Bajorrelieve colocado por el Gobierno
cubano en 1989. |