|
LA
VIDA EN CUADRITOS
Paquita
Armas Fonseca
|
La Habana |
Norberto Buscaglia
•
Caricaturas de Norberto
Buscaglia
El 26
de Julio de 1945 en Buenos Aires nació Norberto
Buscaglia, un hombre que graduado a principios de los
años setenta
de profesor de Letras, especializado en latín y
literatura latina, pronto se dedicó a la historieta.
Suyo es el guión de
Los Mitos de Cthulhu, con dibujos de Alberto
Breccia, una serie que ha devenido hito en el comics
argentino y mundial.
«Los Mitos de Cthulhu representaron un nuevo y
radical salto sin red estilístico, creando a través de
su arte (el de Breccia) un universo de formas, volúmenes
y figuras alejadas del realismo, cuyo carácter icónico
reflejó a la perfección el desasosiego y el sentimiento
de horror cósmico expresado en los relatos del escritor
de Providence», afirman Eric Frattini y Óscar
Palmer, en la Guía Básica del Cómic, publicada
por Nuer Ediciones en 1999.
De cómo llegaron al
escritor H.P. Lovecraft, Norberto ha dicho: «Alberto
Breccia era un lector omnívoro y, por lo tanto,
compartíamos la pasión por la literatura. El primer
autor elegido fue Sábato a quien no le agradó mi versión
sobre el Informe sobre ciegos. En realidad,
quería que se respetara su texto. Esto que aparece como
dificultad resultó ser un hecho movilizador pues instaló
el desafío de desarrollar un trabajo sobre dos géneros
(historieta y literatura) sin que se perdiera la esencia
de cada uno de ellos. Abandonamos Sábato y nos
inclinamos por Lovecraft. Un autor que en los inicios de
la década del 70, muy pocas personas conocían en la
Argentina. Y si nos detenemos en la mitología que rodea
a los Mitos de Cthulhu, seguramente vamos a
encontrar similitudes con el mundo de los ciegos de
Sábato».
Sobre el método de
trabajo con Breccia, dice: «Entregaba el guión terminado
que luego él bocetaba. En esta etapa se producía un
primer ajuste, el segundo se realizaba una vez que la
historieta cobraba forma con el lápiz. El ajuste final
lo hacía cuando estaba pasada a tinta».
Acerca del tiempo que
demoraba cada adaptación apunta: «No lo puedo precisar
exactamente porque dependía mucho de los cuentos
elegidos y de los trabajos alternativos que hacíamos
para vivir. Obviamente, a mí me llevaba menos tiempo
escribir que a Alberto dibujar. Pero, para no desviarme,
creo que cada cuento podría llevarnos, entre guión y
dibujo, unos treinta días».
Buscaglia adaptó muchos otros autores, además de
Lovecraft: Jean Ray, Giovanni Papini, Shakespeare,
Borges, Cortazar y realizó guiones originales:
Argelia, 1959 o Contranatura. Editoriales
argentinas, italianas, francesas, españolas y suecas han
publicado libros de este importante autor.
Para
no pocos intelectuales el comic no es arte ¿qué opina
Usted?
Están
equivocados. Desconocen, por prejuicios, creo, las
características y la historia del género. Un dato
ilustrativo y muy importante que no tienen en cuenta: el
cine tiene su origen en la historieta. Basta ver lo que
hizo Alberto Breccia en el Corazón delator de
Edgar Allan Poe.
No
creo que esos mismos intelectuales que vos nombrás se
animen a decir que el cine no es arte. Y si
profundizamos más ¿qué son, sino historietas, las
imágenes halladas en las cuevas de Altamira, España?
También es cierto que la historieta ha sido bastardeada
sobre la base de un fin comercial. Y eso arruinó muchas
cosas. Una vez escribí un guión sobre la Guerra del
Pacífico. Lo llevé a una editorial y me lo rechazaron
porque según los editores yo no podía decir que la
guerra era una cosa mala.
Entorpece o ayuda el comic en el aprendizaje de los
primeros años de vida.
Ayuda... y mucho. No debemos olvidar que las imágenes
secuenciadas de una historieta son una forma de lectura.
Si eso está acompañado por un excelente dibujo para
niños, por ejemplo el de Cristina Breccia, los
resultados son óptimos. Lo interesante sería que haya
editores dispuestos a jugarse en ese rumbo. Con esto
quiero decir que sería magnífico encontrar editores,
(como los Ravoni, en Italia), que pensaran más en los
niños y menos en la plata que van a ganar.
La
historieta de autor, por sus valores artísticos, es una
defensa del comic, sin embargo, cada vez abunda menos
¿cómo se podría estimular su producción y difusión?
Es
difícil pero no imposible. Los estados deberían ocuparse
de ese tema. ¿De qué manera? Mediante la exención o
rebaja de impuestos para todas aquellos, empresas o
particulares, que contribuyan en el desarrollo de las
artes, incluyendo, por supuesto, a la historieta.
Alberto Breccia fue un ejemplo de sacrificio en ese
sentido. Después de su conversación con Hugo Pratt,
decidió romper con los moldes habituales y dedicarse de
lleno a elaborar la «historieta de autor». Su esposa
Nelly había fallecido. El único y gran apoyo con el que
contó en esos momentos fue el de sus hijos, Cristina,
Patricia y Enrique. No lo pasaron muy bien. La comida
escaseaba y las deudas crecían. No es justo que un
artista deba atravesar grandes penurias para poder dar
rienda suelta al enorme caudal creativo que lleva en su
ser, cuando existen empresas e individuos llenos de
dinero y no saben qué hacer con él. El caso de Alberto
es emblemático. Uno se pregunta ¿qué hubiese pasado con
la obra que hoy podemos disfrutar si Breccia hubiera
decidido otra cosa, o si sus hijos no lo hubiesen
apoyado? La respuesta no es necesaria.
¿Es
posible hacer una historieta que responda a las
diferentes raíces nacionales?
Por
supuesto. Además, de una o de otra manera siempre
aparece la raíz nacional. Aún cuando la concepción
comercial de algunos editores desee lo contrario.
Guillermo Mordillo no es historietista, pero siempre, en
muchos de sus dibujos, aparece su querida Villa
Pueyrredón. Es el hombre que tuvo que emigrar pero que
no ha olvidado sus raíces. Siempre están presentes.
Enrique Breccia es otro ejemplo.
¿Cuál
fue la primera historieta que leyó?
Creo
que el Pato Donald. Lo que sí reccuerdo haber
leído por primera vez fue una tira cómica: Mutt y
Jeff. No había iniciado aún la escuela primaria, y
ya leía. Debía tener cinco años.
¿Su
personaje preferido? ¿Por qué?
Son
muchos. Pero en honor a la verdad Mort Cinder de
Oesterheld–Breccia, Perramus de Sasturain-Breccia
y El sueñero de Enrique Breccia. Las razones
también son muchas, pero esencialmente porque en dichos
casos estamos frente a personajes que relatan una
problemática muy especial que abarca los conflictos del
hombre frente al hombre en cualquier tiempo y lugar.
¿Qué
autor (o autores) reconoce como imprescindibles en el
género?
Alberto Breccia y su hijo Enrique. El mundo aún no ha
descubierto totalmente el genio creador que vive en el
alma de Enrique como dibujante y como pintor. El padre,
que no leía historietas, ni aún las que el mismo
dibujaba, solamente prestaba atención profunda a las que
realizaba su hijo a quien consideraba el mejor dibujante
del mundo. Y estaba en lo cierto. Es increíble lo que
Enrique puede hacer. A veces, al ver sus trabajos,
pienso que no es humano. Ningún ser humano, común y
corriente, puede hacer lo que ese monstruo hace.
¿Tiene futuro la
historieta en el siglo XXI?
Soy optimista: las computadoras jamás podrán dibujar una
historieta. Aunque se utilicen las bondades y ventajas
que da el sistema siempre… siempre… deberá estar detrás
el hombre que alimente todo ese mundo de circuitos
integrados. El hombre y su capacidad creadora. Es algo
irremplazable. Además, y esto lo hablamos mucho con
Alberto Breccia, será necesario que los editores
aprendan a ver. Que se alimenten en el enorme ejemplo de
un Dario Mogno. Que se den cuenta que la historieta
ofrece millones de posibilidades para llegar a los más
humildes rincones del planeta, que se den cuenta que a
la gente no se le puede ofrecer basura solamente porque
ellos necesitan satisfacer sus fenicias necesidades.
Y
ahora personajes creados o preferidos de Norberto
Buscaglia.
•
Caricaturas de Norberto
Buscaglia
|