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ROBERT KENT, EL «GRUPO DE AMIGOS
DEL ACTA PATRIÓTICA», Y UN FIN DE AÑO INOLVIDABLE
El Sr. Kent, siguiendo su invariable
costumbre de luchar por las causas que cree justas sin
arriesgar más que la integridad de sus dedos sobre el
teclado de su computadora, ha demostrado ser el único
bibliotecario conocido, no solo en los EE. UU., sino en
todo el sistema solar, que ha escrito al New York
Times, oponiéndose a la ejemplar lucha de ALA y
situándose, de hecho, entre el grupo muy reducido de
partidarios del presidente Bush y del ultraderechista
«Proyecto para el Nuevo Siglo Americano», que tiene al
«Acta Patriótica» como estandarte de la represión
contra su propio pueblo.
Eliades
Acosta Matos|
La Habana
Los
últimos meses de 2003 serán especialmente recordados por
aquellos que han hecho de la difamación y la mentira,
cuando de la realidad de las bibliotecas cubanas se
trata, una fuente de lucro y el pretexto para recibir
mal ganada notoriedad.
Por
ejemplo, el Sr. Robert Kent, autotitulado vocero de un
fantasmagórico «Grupo de Amigos de las Bibliotecas
Cubanas», supuesto paladín irreductible de libertades y
derechos, ha sido obligado a confesar que es enemigo de
«la hipocresía de ALA» (American Libraries Asociation),
porque esta prestigiosa organización, con más de 64 mil
miembros, lleva a cabo una denodada lucha contra las
aplicaciones anticonstitucionales del «Acta Patriótica»,
y en defensa de la libertad de expresión, la
confidencialidad y el libre acceso a la información en
las bibliotecas y librerías de los EE.UU.
El Sr.
Kent, siguiendo su invariable costumbre de luchar por
las causas que cree justas sin arriesgar más que la
integridad de sus dedos sobre el teclado de su
computadora, ha demostrado ser el único bibliotecario
conocido, no solo en los EE. UU., sino en todo el
sistema solar, que ha escrito al New York Times,
el pasado 18 de septiembre, oponiéndose a la ejemplar
lucha de ALA y situándose, de hecho, entre el grupo muy
reducido de partidarios del presidente Bush y del
ultraderechista «Proyecto para el Nuevo Siglo
Americano», que tiene al «Acta Patriótica» como
estandarte de la represión contra su propio pueblo.
¿Sería
osado imaginar que pronto veremos al siempre locuaz Sr.
Kent mutado en presidente de un «Grupo de Amigos del
Acta Patriótica»?
En
polémica con Mark Rosenweig, otro bibliotecario
norteamericano, este sí verdaderamente prestigioso y
Concejal de ALA, el Sr. Kent ha eludido fijar su
posición con respecto a las flagrantes y groseras
violaciones a la libertad de expresión y el libre acceso
a la información que significan las aplicaciones
orwellianas del «Acta Patriótica» en su propio país,
refugiándose en su ritornello favorito: la situación de
lo que llama bibliotecas y bibliotecarios
«independientes» en Cuba.
Pero en
esta «lucha» desesperada por cumplir las cláusulas de su
contrato, el Sr. Kent está lamentablemente solo.
Las más
importantes organizaciones de bibliotecarios del mundo,
entre ellas, ALA, IFLA y CLA, por citar solo algunas,
han emitido documentos y adoptado acuerdos que refutan
esta campaña política contra Cuba, y desenmascaran a las
tales «bibliotecas independientes», como hizo la
Asamblea General de IFLA- Boston, 2001, mostrando lo que
realmente son: «…organizaciones no gubernamentales
independientes, que representan los intereses políticos
del Gobierno de los EE. UU.». O dicho resumidamente y
sin medias tintas: filiales de la industria de la
contrarrevolución, que como se sabe, no anda si no es
debidamente aceitada con los dineros del imperio.
Otro
señor no menos locuaz, el inefable Ramón Humberto Colás,
supuesto «fundador de bibliotecas independientes en
Cuba», ha propinado, sin proponérselo, un nuevo golpe a
esa moribunda campaña, al declarar al periodista Miguel
Cabrera Peña, quien lo entrevistara para El Mercurio,
de Chile el pasado 23 de octubre, (Ver: «Libros de la
Libertad») que vive en Miami,… «donde trabaja con la
Fundación Nacional Cubano- Americana».
Hace
casi tres años, en las páginas del periódico Juventud
Rebelde denunciamos que personajes al estilo de
Colás no eran bibliotecarios, ni independientes, apenas
asalariados del imperio en la más nefanda de las tareas
sucias que este pueda ordenar a sus mayordomos del
patio; la más vil de todas, al decir de José Martí: la
de intentar quebrar la unidad de los cubanos, por
encargo de una potencia hostil que nos desprecia; que
desprecia a lo que somos como pueblo:… «la masa mestiza,
conmovedora y creadora», siempre citando a Martí.
La
salida del país de este curioso «exiliado político»,
bon vivant de los cabarets y tabernas de la ciudad
de Las Tunas, donde derrochaba a manos llenas el dinero
que recibía de los contribuyentes norteamericanos, sin
trabajar, se produjo con pasaporte en regla, junto a su
familia, en un vuelo comercial de los que enlazan a
diario La Habana con Miami, con permiso de las
autoridades cubanas, y en pleno día. La llegada al
paraíso tan deseado lo aclaró todo: atrás quedaron las
poses, repetidas hasta la saciedad, de «freedom
fighter independiente, espiritual y patriótico» y la
máscara de
«abnegado-bibliotecario-al-servicio-de-la-libertad-de-expresión-y-el-libre–acceso-a–la-información».
Emergió,
tras el disfraz del disidente, con la pujanza de Hulk,
el cuerpo verdadero del pícaro tropical: el del antiguo
empleado de la FNCA, que regresaba para pasar facturas
atrasadas y refocilarse en todos los lodos que esta
organización anexionista, racista y terrorista es capaz
de propiciar a quienes bien la sirven, aún cuando los
desprecie cordialmente, como desprecian los señores a
quienes no están a su altura, bien sea por su origen
humilde o por el color de la piel.
Poco
duró el cuento de la «independencia» al Sr. Colás, una
vez pisado el suelo americano. Desde entonces, además de
repletar su nueva casa con toda la parafernalia
electrónica posible, conquistado por el santo entusiasmo
de los nuevos ricos, ha estado viajando por medio mundo
en busca de compradores del bluff de las «bibliotecas
independientes» en Cuba, siempre financiado por los
dineros generosos de la FNCA, quien, a fin de cuentas,
siempre financió esta estafa monumental, amén de los
dinerillos que pone también el Gobierno de los EE. UU. y
sus agencias (la USAID y… otras).
Tampoco
sería osado imaginar que, en un futuro no muy lejano,
animado por la feliz iniciativa del Sr. Kent,
encontremos al Sr. Colás mutado en presidente del «Club
de Fans de la Familia Mas Canosa».
Liquidado el cuento lacrimógeno y falaz de la
«independencia» de este programa político de la
contrarrevolución cubana y sus amos, otras noticias no
menos preocupantes para los promotores de estos planes
se han conocido en los últimos tiempos. Veamos algunas
de ellas.
Desde la
isla de Lanzarote, en Canarias, el Premio Nobel de
Literatura, José Saramago, ha declarado a periodistas
cubanos que…«no ha roto con Cuba», reiterando sus
críticas demoledoras contra el sistema capitalista y la
globalización, poniendo de vuelta y media, de paso, a
los hipócritas mercachifles de la «democracia», sobre la
que muchos hablan, a sabiendas que lo más común es que
se carezca de ella, en sus propios países. Vale la pena
destacar que anteriores declaraciones de Saramago habían
sido magnificadas y llevadas hasta una supuesta ruptura
con la Revolución cubana por personajes al estilo del
Sr. Kent.
Como las
mismas transnacionales de la noticia que abrieron antes,
generosamente, sus espacios a los criterios de
Saramago, hasta entonces condenado al ostracismo por
comunista, callan ahora esta nueva declaración,
recomendamos el texto completo de la misma en la Sección
«La Verdad de Cuba», que puede encontrarse en
www.bnjm.cu.
Descontada esta carta que exhibían en triunfo los
enemigos de Cuba, se produjo una nueva declaración
pública de un grupo de prestigiosos intelectuales y
figuras políticas reunidas en México, los días 24 y 25
de octubre, conocida como En defensa de la Humanidad,
donde en una de sus partes se lee:
«En
América Latina, EE. UU. sigue hostigando a Cuba, con el
riesgo de una intervención militar directa contra una
revolución que durante 45 años ha resistido innumerables
campañas de desestabilización, agresiones y bloqueo
económico, gracias a su arraigo popular y a su firme
voluntad de construir otro tipo de sociedad. Por ello,
es necesario intensificar la solidaridad y estrechar
lazos con la isla asediada y rechazar todas las acciones
agresivas del Gobierno estadounidense.»
Entre
los firmantes se encontraban los intelectuales mexicanos
Pablo González Casanova, Víctor Flores Olea, la Premio
Nobel de la Paz Rigoberto Menchú, el teólogo belga
François Houtart y el líder boliviano Evo Morales.
El texto
completo puede ser hallado en «La Verdad de Cuba»,www.bnjm.cu
La
UNESCO concedió el Premio Internacional José Martí a
Pablo González Casanova, por su «lucha contra el
racismo, el apartheid, y la exclusión social, así como
la defensa de los valores y la identidad de los pueblos
de América Latina…». El monto del premio fue donado por
el Dr. González Casanova a Cuba, explicando de manera
brillante sus razones, en carta al Secretario General de
la UNESCO:
«…vaya a
Cuba y vea lo que ese pueblo unido a su gobierno ha
logrado hacer por la difusión de la cultura, por la
educación…, por la investigación científica y las
humanidades, por la salud, la justicia y la democracia,…
y por una voluntad colectiva universal de paz y
fraternidad con todos los demás pueblos del mundo,
incluido el de los EE. UU.…El mundo encontrará su
camino,… y ese camino pasa por Cuba.»
Ver
texto de esta declaración en
www.jornada.unam.mx
El 23 de
octubre el Senado de los EE. UU., en votación histórica
de 59 votos contra 36, coincidiendo con una votación
anterior idéntica de la Cámara, y expresando el sentir
de la mayoría del pueblo de ese país, aprobó una
enmienda presentada por los Senadores Dorgan(N-ND) y
Craig(R-ID) que, de hecho, y de no ser vetada por el
Presidente, significaría el levantamiento de la
anticonstitucional prohibición a ciudadanos
norteamericanos de viajar a Cuba. Un rudo golpe contra
los que, infructuosamente, abogan por el aislamiento y
el bloqueo contra los pueblos de Cuba y los EE. UU.
Del 27
al 31 de octubre se reunieron en La Habana más de 600
destacados científicos sociales de América Latina, los
EE. UU., y el resto del mundo, agrupados en la XXI
Asamblea General de CLACSO (Consejo Latinoamericano de
Ciencias Sociales). Figuras de la talla de Noam Chomsky,
Samir Amin, Atilio Borón, Theotonio Dos Santos, y Perry
Anderson, entre otros, sometieron a duras críticas las
políticas neoliberales y la actuación internacional de
los EE. UU., reiterando, por boca de su Secretario
Ejecutivo, el argentino Atilio Borón:
«Queremos mandar un claro mensaje a EE. UU.: Cuba no
está sola»
Por esos
mismos días, tuvo lugar en La Habana la conferencia
Internacional Lecturas 2003: Para leer el XXI,
organizada por el Comité cubano del YBBY (Internacional
Board on Books for Young People), y que contó con
delegados de 32 países, entre ellos los miembros del
Comité Internacional de dicha organización. Durante los
debates los delegados reconocieron los impresionantes
avances de Cuba en materia de educación, bibliotecología
y promoción de lectura, premiando a personalidades de
Cuba y otros países, entre ellos, a la Biblioteca
Nacional José Martí.
Del 20
al 24 de octubre en México tuvo lugar la XIV Asamblea
General de ABINIA (Asociación de Estados Iberoamericanos
para el desarrollo de las Bibliotecas Nacionales), bajo
la presidencia de Cuba. Lejos de cuestionar a nuestro
país, como había sido patéticamente reclamado por el Sr.
Kent mediante sus conocidos correos electrónicos
intimidatorios, los delegados presentes la consideraron
una excelente reunión de trabajo, reconociendo la ayuda
desinteresada de los especialistas cubanos a las
instituciones más desfavorecidas de la región, y
adoptando importantes acuerdos estratégicos para
contribuir al desarrollo de sus respectivos países,
partiendo de la eliminación del analfabetismo, y otros
males sociales.
En
efecto, estos meses finales del 2003 serán difíciles de
olvidar para el Sr. Kent y compañía. En ellos, la
cadena de derrotas estratégicas sufridas, y de la cual
no hemos reseñado aquí más que una parte, ha vuelto a
demostrar la justeza de un viejo refrán del campo
cubano:
«Para
decir mentiras, y para comer pescado, hay que tener
mucho cuidado». |