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Raíces en la otra orilla
Wemilere en lengua yorubá significa «fiesta dedicada a
los orishas». Fue concebida para celebrar la identidad
de los dioses del panteón africano. Pero Guanabacoa,
quizás el territorio donde con más claridad se evidencia
la cultura africana en el ámbito nacional, ha decidido
centrar el homenaje en el triunfo de los hombres y las
cosas.
Jorge Sariol
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La Habana
Fotos: La Jiribilla
Cada
año —a finales de noviembre—en la Villa de Guanabacoa se
celebra el Festival de Raíces Africanas «Wemilere»,
dedicado a la recopilación y transmisión de
conocimientos sobre el universo africano en la cultura
cubana.
Siempre es una fiesta distinta, ya sea porque el país al
que se dedica imprime su fuerza raigal, ya sea por la
variedad de los artistas que recorren las calles en los
siete días de júbilo; ya sea porque por sobre el placer
de los sentidos está la fiesta del espíritu, y en su
esencia predomina la pasión de los que acuden, siempre
convocado por la idea que susurra al oído y desde los
rincones «¡Las raíces hablan! », y continúan
estudiando la huella profusa y diáfana.
Suena
la rumba de cajón. Los tambores batás anuncian que llegó
la hora de levantar las lanzas. Sobre los altares se
mecen los espítirus.
Una
reina se pasea por las calles. La altiva Yemayá navega
con todos sus atributos en las olas del mar que le
pertenece. La falda de la orisha parece espuma y sueño
contra el viento que trajo los ancestros de la otra
orilla.
Tal
festividad —Wemilere en lengua yorubá significa
«fiesta dedicada a los orishas»— fue concebida para
celebrar la identidad de los dioses del panteón
africano. En consecuencia, su origen litúrgico
—carácter que aún mantiene en algunos sitios— ha
marcado el tono de las celebraciones actuales.
Pero
Guanabacoa, un municipio al este del centro de la
capital cubana y quizás el territorio donde con más
claridad se evidencia la cultura africana en el ámbito
nacional, ha decidido centrar el homenaje en el triunfo
de los hombres y las cosas.
La
semana que transcurre es tiempo y espacio para la
edición número decimoquinta y esta vez con Cabo Verde
como nación invitada. Quince años antes un grupo de
buenos guanabacoenses —liderados por Nicolás Moré—
decidieron llamar Wemilere a las jornadas de
celebraciones dedicadas a las raíces africanas.
Y así
a las muestras de las artes plásticas —en el IV salón
«Lo africano en la posmodernidad»— se sumó la expo «El
panteón Yorubá» —en tapices de la artesana Aurora
Rodríguez Bernat—, un taller teórico-práctico de música
y danza —sobre Tamunangue o sones de negros en Venezuela
y los maracatú, maculele y tambores de creoula del
Brasil— y un foro literario, con lectura de poemas por
personalidades entre las cuales están Aitana Alberti,
Alex Pausides, Nicolasito Guillén y María del Carmen
Muzio.
Es,
sin embargo, el coloquio «Presencia» el centro de toda
la festividad; en él los «coloquiantes» mostraron sus
investigaciones con temas como «El tabaco, magia y
religión», «Naná Burukú; una deidad poco conocida en
Cuba», «Leyenda de Cimarrones», «la sociedad abakuá, su
influencia en la cultura artística», o «Iború Ache: las
cartas en la santería», entre otras.
Amplia
repercusión tuvieron las intervenciones especiales, de
la etnóloga Natalia Bolívar y del doctor Rogelio
Martínez Furé, en este último caso «Descargas: tres
rostros de la maternidad afrocubana».
Es
propio de cada Wemilere dar homenaje a los cultores más
destacados en estos ámbitos. Lázaro Ros, la voz por la
que cantan orishas y guerreros, ha sido el centro de una
gala internacional con músicos invitados de Cabo Verde y
bailarines de la isla de Guadalupe. Acudieron a la cita
el conjunto venezolano La Patria es el hombre, y la
agrupación cubana Raíces profundas.
En
medio de las celebraciones se ha dado ha conocer el país
centro de la festividad en el año próximo.
La
decimosexta edición del Wemilere estará dedicada a Haití
—en ocasión del bicentenario de su independencia—, al
escritor cubano Alejo Carpentier, autor de la novela
El reino de este mundo, y a Martha Jean Claude, la
mujer de dos islas, cantante y compositora folklorista
nacida en aquellas tierras y durante muchos años
afincada en Cuba.
El
Festival de Raíces Africanas «Wemilere» es, según sus
organizadores, no una fiesta del folclor o las
tradiciones coloridas; es el homenaje a los valores
del legado dejado, no en Cuba, el Caribe o América,
sino en toda la humanidad.
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