Esther Borja con
el sortilegio
de sus 90 años
Raúl Martínez Rodríguez
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La Habana
Si me
preguntaran cual es la intérprete más motivada en el
siglo XX en Cuba sin dudas yo respondería: Esther Borja.
Los críticos más especializados afirmaban que además de
ser una mujer de delicada belleza, era una cantante de
hermosa voz, cálido timbre, excelente impostación y gran
flexibilidad y extensión vocal que le permitía recorrer
desde los más bellos tonos bajos de una mezzo dramática,
hasta el virtuosismo de una soprano lírica. Esther Borja
nació en la Ciudad de La Habana el 5 de diciembre de
1913 y a los 16 años de edad se inició dentro del canto
en el pueblo de Santiago de las Vegas, pero no fue hasta
el año 1935 en que ya había conocido a la pianista y
compositora Ernestina Lecuona con la cual montó su
primer recital y más tarde a su hermano Ernesto Lecuona
(1895-1963) en que hace su verdadero debut profesional
actuando en infinidad de veladas musicales. Fue la época
de sus estudios de magisterio, de música y de piano,
graduada en 1932 en la Escuela de Música del Centro
Gallego de La Habana. Estudió canto con Juan Manuel
Elósegui y en 1942 en el Perú con Rubén Lepchutz, así
como baile con Dania D´Esko. Ya muy a vinculada Lecuona
y al prestigio de este músico comienza su fama en 1935
como parte del elenco de la opereta Lola Cruz (Lecuona y
Sánchez Galarraga) cantando exitosamente el vals
Damisela encantadora, escrita especialmente para ella
por el maestro.
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La soprano Esther Borja en la
década del '50 del
siglo pasado |
En 1936
en unión de Lecuona y su hermana Ernestina e Ignacio
Villa «Bola de Nieve» efectuó su primer viaje a la
Argentina y desde ese país viajó triunfalmente a Chile,
Perú, Uruguay y Brasil actuando en los mejores teatros y
radio. En la ciudad de Buenos Aires tuvo presentaciones
en teatro, en populares escenarios y en emisoras
radiales como Radio El Mundo, Radio Argentina y radio
Tucumán. Y filmó junto a Lecuona y Bola de Nieve la
película Adiós a Buenos Aires y alternó con
artistas prestigiosos de la época como Alfredo De Pera,
Tita Merello, Tito Lusiardo, Rosita Moreno y Libertad
Lamarque.
A su
regreso a Cuba, en 1939, comienza a trabajar un año
después (1940) en los teatros Principal de la Comedia,
Martí y nuevamente en la ciudad de Buenos Aires en
largas temporadas de teatro lírico en las zarzuelas «Las
Leandras» (Alonso), «El Cafetal», «Lola Cruz», «Rosa la
China» y «María la O» (Lecuona y Galarraga) y las
operetas «La bayadera» y «La condensa Maritza» (Colman)
y «La danza de las libélulas»(Lehar), entre otras.
En 1943
junto a Lecuona, Esther Borja actuó en los EE.UU. de
América en el Spleinway Hall, de New York donde fue
escuchada y contratada por el prestigioso compositor de
operetas Sigmund Rombers, lo que motivó su presentación
con su gran orquesta en el Carnegie Hall con un triunfo
absoluto, lo cual motivó que siguiera vinculada al
afamado músico. De 1943 al 48 con Rombers la cantante
cubana actuó con un éxito excepcional en cuarenta y
cuatro estados norteamericanos. A su regreso a Cuba en
1948 tomó parte en varios conciertos en teatros y cines
habaneros con otras figuras prestigiosas como el tenor
Hipólito Lázaro, la soprano América Crespo, el tenor
Panchito Maya, el recitador Luis Carbonell e incorporó
en su repertorio las canciones modernas de los jóvenes
pianistas Orlando de la Rosa, Mario Fernández Porta,
René Touzet, y actúa en la poderosa emisora CMQ Radio,
entre otras.
Cuando
en 1950 fue fundada la TV en Cuba, un año después Esther
Borja comienza a cantar en el novedoso medio de
comunicaciones en espacios como Show del Pueblo, Noche
de Ambar Motor y Parece que fue ayer, entre otros
muchos, junto a Ernesto Lecuona, el tenor Miguel Ángel
Ortiz, el pianista y director de orquesta Armando
Orefiche, el compositor Frank Domínguez, hasta llegar al
1961 en que Esther Borja funda el entrañable programa
Álbum de Cuba, el cual duró veinte y tres años
presentando figuras consagradas y artistas jóvenes
cultivadores de lo mejor de nuestra música cubana.
La
discografía de Esther Borja se inició a finales de la
década del treinta con los sellos Victor, Columbia de
los EE.UU., Alcázar y Alahambra, en España y Kubaney, de
Cuba. Sus primeras obras grabadas fueron «Amanecer
criollo» (Brito), «Yo no sé por qué y «El zunzún»
(Lecuona) y «Mi corazón es para tí» (La Rosa), con las
orquestas de Alfredo Brito, Fernándo Mulens.
Con la marca Montilla salió en 1953 al mercado su disco
antológico Rapsodia de Cuba acompañada por la
orquesta de Cámara de Madrid bajo la dirección de los
maestros Fernando Mulens y el español Daniel Montoro. La
placa es un larga duración resumen de su afamado
repertorio donde aparecen «Damisela encantadora»
(Lecuona), «Mírame así» (Sánchez de Fuentes) y «Lamento
cubano» (Grenet). Dos años después (1955) con el
ingeniero de sonido Medardo Montero en la emisora Radio
Progreso grabó el complejo y famoso LD de canciones
cubanas grabadas por su voz a dos tres y cuatro voces
acompañada en el piano por Luis Carbonell y Numidia
Vaillant. De 1957 a 1958 dio a conocer tres largas
duraciones significativos: Canciones de Gonzalo Roig
(compartido con la soprano América Crespo) y Ayer y
hoy, con boleros y canciones modernas de los años
cuarenta y cincuenta, bajo la dirección de Roberto
Sánchez Ferrer. Sus últimos álbumes grabados fueron para
la EGREM: Álbum de Cuba (1965) bajo la dirección
de los maestros Valdés Arnau, Guzmán y Somavilla, y en
1975 tres discos que son un merecido homenaje a su
maestro Ernesto Lecuona con el admirable acompañamiento
en el piano de Nelson Camacho. En todas estas perfectas
grabaciones, Esther Borja se muestra en toda su madurez
vocal e interpretativa y fidelidad a la cancionística
cubana. Inestimable para el recreo espiritual y
profesional al igual que toda su mágica carrera.
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Esther Borja en la actualidad
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