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Como se ha venido al mundo
María Matienzo |
La Habana
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Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Octavio Paz |
Dividiendo brevemente en tres la historia del retrato en
Cuba, Miltón Bernal encabeza la exposición Como se viene
al mundo, que pese al corto tiempo que ha permanecido,
en el Hostal del Habano Conde de Villanueva, para
quienes quisieran volver y catar la sensualidad femenina
y la técnica riquísima de Miltón, Blez y Roberto Salas.
El primero, con óleo sobre papel manufacturado y hojas
de tabaco es el que establece el puente entre los tres
artistas: se motiva con las mujeres de Blez e incluye
hojas de tabaco como Salas en sus fotos experimentales.
Comienza con mujeres desnudas ¿pudorosamente? volteadas
o de frente pero con el rostro cubierto. Y aunque cambie
de modelo, todo comienza por el primer paso, desnudarse
y así hasta perder completamente el pudor y modelar
teatralizando el gesto y la mirada.
Es el tabaco,
precisamente la única vestidura que juguetea en los
pechos y no la hoja burda, sino estilizada a manera de
túnica o cintillo, que contrasta con la piel iluminada
según la intención en cada cuadro y con el fondo que le
aporta sobriedad a la mirada ingenua, soñadora o
aguerrida del torso retratado.
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El fotógrafo del mundo elegante.
Estudio privado
Exclusivamente retratos artísticos
Neptuno 38
Tel. A- 5508
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Osadas
eran quienes con intenciones de servir o ser servidas se
acercaban a esta dirección, mas al parecer, no
importaban las consecuencias. Fueron muchas las que
posaron desnudas ante el lente experto de Joaquín Blez
quien colocaba luces, pañuelos y abanicos justo donde la
curva era menos hermosa o demasiado escandalosa.
Entre el sepia y el blanco y negro; unas rescatadas,
otras completamente originales; así se muestran
fotografías de la década del veinte del siglo pasado a
los ojos de hombres y mujeres de esta centuria que
sedientos de desnudos más conceptuales y agresivos, no
dejan de valorar la exquisitez de una mujer que intenta,
con el alzar del pie, cubrirse del lente, y solo deja
entrever parte de un seno y una mirada de soslayo
complaciente, cautelosa; o los cuerpos que esconden tras
grandes mantos parte del pecho y el monte de Venus que
otras más atrevidas exhiben acostadas en posiciones que
recuerdan majas.
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Con las cortinas de fondo del retratista de estudio,
influenciado por el art nouveau y por tendencias
decorativas de la época, sus mujeres «aristrocatizadas»,
«aburguesadas» sonríen ingenuamente, gesticulan con una
falsa teatralidad, y sensuales, nos dejan percibir
candor mezclado con una pulcritud, que ciertamente
debieron ruborizar a hombres rodeados de mojigaterías.
Y aunque hoy nos parezcan un tanto cursi y vacías las
poses, quién se atreve a proclamar que Joaquín Blez no
impuso códigos de belleza o rompió barreras, quizás hoy
irrompibles, sin su desprejuiciada óptica.
Roberto Salas
Nada de niñas ni de miradas para cautivar, Salas es
conceptualmente convincente. Nos vende un erotismo que
implica a dos cuerpos como la creación misma donde
rozar, penetrar, pueden convertirse en una pelea de
gallos traslucido en una superposición de imágenes
recurrente en sus series eróticas. Él parte de los
cuerpos para trasmitirnos conceptos esenciales. Y si la
mirada de la mujer está, es acusadora, escrutiñadora,
mezclada con olas del mar como en sus Sueños acuáticos,
con la naturaleza diluida como de lo que formamos parte
inevitablemente.
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Pareja y hoja |
La mujer negra explotada desde una dimensión estética
también deseable, sensual sin renunciar a su pelo
trenzado o al pecho, simplemente diferente: negro o
caído... está en la muestra de la serie Tabaco: por ser
este el pretexto para que cuerpos ―mulato con tabaco en
la mano y simulando un atleta griego, mujer de espalda
abrazada por una sombra de hombre por los pies―
muestren.
Viriliza a la mujer con un puño que le sale de entre las
piernas sin dejar de un lado formas que sin recato se
mezclan con una selva y me pregunto: ¿no habrá descrito
el artista a muchas mujeres finiseculares e indetenibles?
Entonces, con Roberto Salas no solo vemos cuerpos,
también conocemos parte de una patria aún sin explorar.
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Tabaco tres |
Puede que emblemáticamente, Como se viene al mundo con
la presencia de Joaquín Blez, Roberto Salas y Miltón
Bernal, el exergo de los versos de Octavio Paz que
encabezan esta parrafada y la presencia de otras tantas
personas detrás de esta exposición hayan intuitivamente
aportado su huella a la tan difícil tarea de desinhibir
al cuerpo.
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