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Los fabulosos años 50
 
A partir del año 1951 los estudios de grabaciones de la calle San Miguel conocen de la producción de un nuevo sello discográfico: Puchito. La primera grabación con música popular cubana realizada por este sello fue el bolero titulado Copas y amigos, registrado al cantante Joseíto Fernández.


José Reyes Fortún | La Habana


A partir del año 1951 los estudios de grabaciones de la calle San Miguel conocen de la producción de un nuevo sello discográfico: Puchito, presidido por Jesús Goris, antiguo empleado de la locería La Estrella, localizada en la calle Galiano y San Rafael.1 En principio el sello Puchito mantenía su línea de producción exclusivamente para la grabación de música infantil y los mismos se vendían al módico precio de noventa centavos. La primera grabación con música popular cubana realizada por este sello fue el bolero titulado Copas y amigos, registrado al cantante Joseíto Fernández (1908-1979) (Puch-101).

Debido al éxito alcanzado con este primer disco, el sello Puchito no perdió el tiempo y de inmediato se dio a la tarea de contratar a valores auténticos de nuestro mejor arte musical. Muy pronto puso en el mercado disquero al dúo Celina y Reutilio con los sencillos que atraparon en sus surcos A la Caridad del Cobre, y el son montuno El rey del mundo (Puch-244); El hijo de Elegguá y Oye mi olelolei (Puch-245). Además el sello Puchito incorporó a sus catálogos a Olga Guillot, Manolo Álvarez Mesa, Miguelito Valdés, Rosita Fornés, María Luisa Chorens, René Cabell, Armando Bianchi, Abelardo Barroso, Carlos Díaz, Reinaldo Henríquez, Orquesta Riverside, Melodías del 40, Sensación, y al grupo rumbero Guaguancó Matancero, luego reconocidos como Los Muñequitos de Matanzas.

Por otra parte Ramón Sabat, presidente de discos Panart, fomentaba en la ciudad de New York, la subsidiaria Panart Recording Corporation. Con esta empresa la firma prensaría en EE.UU. algunas producciones registradas en los estudios de la calle San Miguel. Estas acciones aspiraban a ganar en calidad y abaratamiento de los costos de producción y a mejorar las propuestas para su distribución en EE.UU.

Algo después Sabat se dio a la tarea de pensar en grande y se propuso remodelar su fábrica de discos, para ello procuró algunos equipamientos y requerimientos adecuados para producir discos a tono con el desarrollo tecnológico experimentado por el ramo. Así que enfiló sus miras al equipamiento de diferentes firmas discográficas norteamericanas en quiebra económica o que abandonaban el medio discográfico por otras razones.

En 1952 el sello Panart produce sus primeros discos de larga duración (LD), aunque los mismos en realidad fueron comercializados un año después. Al menos el Catálogo Discos Panart de julio de 1952, no reflejó en sus relaciones los discos de larga duración producidos por esta firma, sino hasta la fecha de referencia. Esto nos mueve a pensar que la serie Así cantaba Cuba, prensada en LD de 10 pulgadas y que atrapó en su flamante volumen 1 al Dúo Hermanas Martí, con el respaldo musical de la Orquesta Leonardo Timor (LD-302), se comercializó a finales del año 1952 o principio de 1953.

Entonces, ¿a qué larga duración les correspondió los números de catálogo LP-300 y LP-301 producidos en los estudios de San Miguel? Suponemos que a los dos LP grabados en estos estudios a la popularísima orquesta española Los chavales de España. Agrupación que entonces alcanzaba éxitos rotundos en los cabarets Tropicana y Montmatre.

En el ya citado catálogo de julio del 52, aparecen relacionados un grupo de grabaciones amparadas por el sello Sonoro, nueva opción que proponía la Panart, más económica y de exclusiva distribución nacional. Este nuevo catálogo se inició por el dígito 100 por lo que la guaracha El madrugón, alusiva al artero golpe de estado de Fulgencio Batista, de la autoría de Luisito Plá, y el bolero La historia de señora (S-100), grabados por el Trío Servando Díaz se considera como el primer disco de este nuevo sello grabado en los estudios de la calle San Miguel 410.

El nuevo catálogo Sonoro se iría enriqueciendo con los registros que se les realizaron a los tríos Caney, Samá y Monterrey; el dúo Los compadres, con Lorenzo Hierrezuelo y Francisco Repilado; el conjunto de René Álvarez, el de Roberto Campos y Manolo Suárez, así como a Compay Segundo y su grupo.

En este año la firma Panart asumió la representación exclusiva para Cuba de la producción de la disquera establecida en New York conocida como DECCA. Estas empresas captadas por la gerencia Panart, hacían pensar a sus directivos que con ello se operaría una experiencia y desarrollo comercial insospechado. Se suponía también que se elevaría considerablemente su capital potencial, pues esperaban también con estas producciones, desarrollar mayores volúmenes de venta. El incremento de los capitales llevaría a los estudios de San Miguel, a su incorporación al concierto lucrativo que suponía la fabricación en Cuba de aparatos reproductores de discos y lectores de zafiro (agujas y unidades) para los pick de los mismos. Todos los proyectos, por supuesto, requerían de fuertes inversiones y las utilidades lógicamente, eran esperadas a largo plazo. Estas acciones poco a poco generaron un desbalance que afectó considerablemente los estados económicos de la empresa. Lo cual dio lugar a que la firma, hasta ahora considerada como floreciente, presentara agudas afectaciones que dieron lugar a un significativo tambaleo económico. La cada vez más lacerante estrechez económica, obligó a los directivos de la Panart a proponer tarifas más bajas para los contratos con los músicos y cantantes que grabarían en los estudios de la calle San Miguel. En los peores momentos, estas cifras alcanzaron la cantidad de cinco pesos por cada cara grabada y ¡un centavo! de “royalty” por cada disco vendido.

La difícil situación fue aprovechada de inmediato por la disquera norteamericana RCA Victor representada en Cuba por la empresa Humara y Lastra S. en. C. para elevar sus pagos por cada cara grabada a veinticinco pesos, y cincuenta centavos de “royalty” por cada disco vendido, lo que movió a parte del talento artístico Panart a buscar opciones con la RCA Victor.

En medio de este panorama inicia su carrera discográfica en los estudios de la calle San Miguel el cantante de música campesina Ramón Veloz (1927-1986), considerado como uno de los mejores cultores de la llamada “guajira de salón”. Allí dejaría registrado en 1952, Alborada guajira, y el son montuno de la autoría de Ñico Saquito Cómete tu pinol, 2 ambos amparados por la serie de catálogo Pan-1460. Poco después estos temas, junto a otros  grandes éxitos, conformarían el LD-2040.

El mercado disquero cubano se vio colmado de producciones salidas de las matrices elaboradas en los estudios de la calle San Miguel, y muy pronto se pudo disfrutar de grabaciones realizadas a la Orquesta Riverside, al cantante santiaguero Pepe Reyes, el Dúo Espirituano, Cuarteto Llópiz Dulzaides, dirigido por Felipe Dulzaides (1917-1991), y grabaciones a los ya populares Trío La Rosa, Trío Servando Díaz; los conjuntos Casino y Luis Santí, y los temas afro grabados a Merceditas Valdés respaldada por el Conjunto Gloria Matancera.

Desde los estudios de San Miguel el sello Puchito incrementaba su naciente catálogo, en los cuales incluía registros realizados a Rita Montaner, el porro titulado Ya no creo, de la autoría de Eduardo Saborit y la guaracha Ay qué sospecha tengo (Puch-305).

Otro artista que discográficamente nació en los estudios de la calle San Miguel fue el bolerista Orlando Vallejo (1918-1981) junto al Conjunto Casino. Baste decir que Orlando Vallejo, entre 1951 y finales de 1952, grabó alrededor de treinta caras entre discos de 78 y 45 rpm. Temas como Tú dudas de mí, Inteligentemente, ambos grabados en febrero de 1952; Yo estoy triste, grabado el 28 de mayo de 1952; y Perdido amor, de Portillo de la Luz, grabado en septiembre de 1952; lo lanzaron vertiginosamente al estrellato. Por lo que entre otros aspectos no resulta extraño la gran acogida que tuvo el primer LP que le produjo Panart al Conjunto Casino (LP-312) en 1952.

El chachachá es un baile sin igual

El 26 de marzo de 1953 aprovechando la creciente preferencia de los bailadores por el chachachá, entró a los estudios de la calle San Miguel la Orquesta América para grabar en ellos el danzón cantado Silver Star y el mambo rumba La engañadora (Pan-1536) del compositor y violinista Enrique Jorrín (1926-1987).

Las primeras grabaciones de estos dos temas en base a chachachá afectaron considerablemente el ambiente discográfico cubano. Solamente de marzo a diciembre de 1953 este primer disco llegó a vender 23 000 copias, con resultados financieros que en mucho resarcieron el déficit económico que atravesaba la Panart. Los primeros planos comerciales no solo se alcanzaron en el mercado nacional, sino también en el extranjero.

A estos resonantes éxitos seguirían otros chachachás creados por Jorrín, El alardoso, Negro de sociedad (Pan-1541); Nada para ti (Pan-1542) y El túnel (Pan-1563). Todos estos temas en principio grabados en 78 y 45 rpm de inmediato fueron incorporados a los cortes de los discos de larga duración de diez pulgadas (33 1/3 rpm).

Ritmo chachachá Orquesta América Vol. 1 (LP-306)

Ritmo chachachá Orquesta América Vol. 2 (LP-310)

Ritmo chachachá Orquesta América Vol. 3 (LP-316)

Ritmo chachachá Orquesta América Vol. 4 (LP-324)

La apoteosis que provocaron estos discos entre los consumidores de música grabada motivó a agrupaciones de diferentes formatos a grabar chachachá: Cuarteto Carlos Faxas, Orquesta Julio Gutiérrez (LP-327); Chachachá con Fajardo y sus Estrellas (LP-347), entre otros.3 

A principio del año 1955 de los estudios de San Miguel saldrían los discos de larga duración Clases de chachachá (LP-3015), registrado a la Orquesta América del 55, en discos de doce pulgadas;4 y otras agrupaciones e intérpretes que en sus repertorios incluyeron el ritmo chachachá, como el Conjunto Casino, Cuarteto Faxas y Orquesta Melodías del 40.

Los estudios de San Miguel estaban en plena capacidad y de su fábrica salían hacia los mercados más de medio millón de discos, con un ingreso de más de dos millones de dólares anuales. En este año ocurre un importante proyecto cultural para el recurso discográfico cubano, el musicólogo Odilio Urfé (1921-1988) puso todo su empeño por conmemorar el  aniversario 75 del primer danzón estrenado por el músico matancero Miguel Faílde (1852-1921) en el año 1879, en la ciudad de Matanzas, titulado Las alturas de Simpson. Para ello concibió la producción de un larga duración que contemplara en sus cortes una detallada y cronológica muestra de importantes danzones, negociando con la discográfica mexicana Muzart Panamericana de Discos S.A. y con los estudios de la calle San Miguel. Fue así como salió a la luz pública un LD de 10 pulgadas titulado Historia del Danzón (M-114).5

A finales de 1955 el sello Panart pondría en el mercado los LD Guaracheros de Oriente (LD-2015); Daniel Santos con el Conjunto Sonora Matancera (LP-2014), Orlando Vallejo Canta (LD-2016); Gina Martín con el Conjunto Yoyo Casteleiro; y Obdulio Morales con tambores batá (LP-2023); Merceditas Valdés cantos y rezos (LD-3096), con el respaldo musical de la Orquesta Adolfo Guzmán y el grupo de tambores de Jesús Pérez. Al respecto es bueno aclarar que la música del culto yorubá por primera vez fue grabada en los estudios de San Miguel en discos de 78 rpm y luego agrupados en un LP producido por Panart bajo el nombre de Santero (LP-2060). Para la realización de este disco se emplearon auténticos tambores batá de antiguos cabildos afrocubanos de Regla y Guanabacoa.6

Aparejado a estas producciones los estudios de San Miguel registrarían cuatro LP grabados al notable bolerista cubano Fernando Albuerne  (1920-2000): Idilio (LP-3025), Solo amor (LP-3024), Sabías que te quiero (LP-3042) y Fernando Albuerne, (LP-3052).7

En el año 1955 en todas las vitrolas traganíqueles localizadas en lugares públicos, se dejaba escuchar la potente y bien timbrada voz del cantante dominicano Alberto Beltrán, conocido artísticamente como “El negrito del batey”. Muchos fueron los éxitos de este cantante grabados en los estudios de San Miguel junto al Conjunto Casino.8 A mediados de este año la firma Panart logró inaugurar su nueva fábrica de discos y remodelar el equipamiento de sus estudios. Con estas mejoras aumentarían sus niveles de producción, empleando para ello las tecnologías más avanzadas en su época. Esta nueva planta fue instalada en la avenida Rancho Boyeros.

Nuevos sellos discográficos en los estudios de San Miguel

En 1955 aparecen en el espectro discográfico cubano el sello disquero Kubaney 9 propiedad de Mateo San Martín. Desde el principio este sello procuró que sus producciones se prensaran simultáneamente en discos de 78 y 45 rpm para luego con los acumulados producir sus primeros LD.10 Las primeras producciones de Kubaney saldrían por el sello Antilla, y al mismo se le deben grabaciones de la orquesta de Cheo Belén Puig, el Conjunto Gloria Matancera, el Trío Matamoros y la trovadora María Teresa Vera. Aunque grabados en Cuba, la producción Kubaney se fabricaba en los EE.UU.

Notas:

1 Algo después el sello discográfico Puchito empezó a grabar en los estudios de Radio Progreso, inaugurados en 1950. También se manejan referencias de que el sello Puchito grabó en unos estudios privados que por entonces existían en la calle 10 n.52 en el Vedado. Sin embargo, por espacio de muchos años este sello sí prensó sus discos en la Cuban Plastic and Record, de San Miguel 410.

2 Catálogo General de Discos Panart, edición mimeografiada.

3 El chachachá cobró tanto furor que de inmediato otras agrupaciones lo incluyeron en su repertorio.

4 Los discos de doce pulgadas recogían en sus surcos cuatro piezas más que los primeros de 10 pulgadas. Resulta probable que los primeros que salieron de estos estudios resulten de finales de 1954 o principios de l955. También en este año 1955, Enrique Jorrín se separó de la Orquesta América para organizar su propia agrupación. La América pasó a llamarse Orquesta América del 55.

5 Este disco tuvo una reimpresión en 1960 bajo el sello ICAIC.

6 En el catálogo Panart de 1960 este disco no aparece relacionado en sus listas. Sin embargo es la primera vez que se recogen cantos afrocubanos en un disco de larga duración.

7 Los cuatro reimpresos entre 1958 y 1960 y recogidos en el catálogo de Long Playin Panart, mayo de 1960.

8 Alberto Beltrán también grabó junto a la Sonora Matancera para el sello Seeco.

9 En sus inicios las primeras grabaciones las realizó en los estudios de San Miguel. Después grabaría indistintamente en otros lugares.

10 Este fue un método empleado por casi todas las disqueras de la época.

Tomado de El gran tesoro de la música cubana
 

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