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A propósito del Premio
Pensar a Contracorriente 2004
INVESTIGAR, PENSAR
Y SENTIR DESDE
LAS ENTRAÑAS DEL MOVIMIENTO POPULAR
Entrevista exclusiva con la premiada argentina Claudia Korol
Rubén V.
de la Torriente|
Argentina
En su novela futurista
1984,
una auténtica antiutopía moderna, George Orwell
vaticinaba que las dominaciones del futuro pasarían
centralmente por el control del pensamiento y la
dominación del lenguaje. Los poderosos, los déspotas del
pensamiento, habían creado, según aquella sombría y
siniestra descripción del futuro, una “neohabla”. Las
palabras molestas, los conceptos malditos, y todo
cuestionamiento radical desaparecerían del horizonte de
pensamiento. El capitalismo de nuestros días,
hegemonizado por la “Gran Democracia Americana” —la
misma que aplica electricidad, humilla y viola
sexualmente a los prisioneros indefensos en Iraq—, se ha
convertido en una tremenda concreción histórica de las
peores pesadillas y las fobias más escurridizas de
Orwell.
Para contrarrestar ese frío y calculado control del
pensamiento, el concurso internacional
PENSAR A CONTRACORRIENTE
—cuyo título lo resume todo— convocó a la
intelectualidad mundial a caminar a contramano. Se
presentaron 249 trabajos ensayísticos de los países más
diversos. El jurado, que reunió a personalidades tan
prestigiosas como... decidió otorgar uno de los premios
a la argentina Claudia Korol.
Secretaria de redacción de la revista
América Libre,
educadora popular, escritora y docente de la Universidad
Popular Madres de Plaza de Mayo, Claudia Korol presentó
un trabajo sobre el movimiento de trabajadores
desocupados de la provincia de Salta, una de las zonas
más empobrecidas de la Argentina. El título del ensayo
premiado es: ...
La siguiente es una entrevista exclusiva a Claudia Korol,
realizada inmediatamente después de conocerse el
veredicto del jurado.
¿Cómo se le ocurrió analizar la experiencia de Mosconi?
En
realidad, el trabajo nació después de muchos años de
acompañar a los hombres y mujeres que integran la UTD
(Unión de Trabajadores Desocupados) de General Mosconi
(localidad del noroeste argentino), en sus esfuerzos por
generar no solo una fuerte resistencia a las políticas
neoliberales, sino experiencias de autoorganización
popular, que en mi opinión constituyen un importante
aporte a las búsquedas que realizan en estos tiempos los
movimientos políticos y sociales en la Argentina. El
acompañamiento realizado, desde la perspectiva de la
educación popular, consistió fundamentalmente en el
apoyo a la sistematización de sus experiencias, producto
de lo cual nació un primer trabajo en el que con sus
voces se relata cronológica y temáticamente este proceso
(fue publicado con este material el libro: “Cortando las
rutas del petróleo”, organizado por el Equipo de
Educación Popular de la Universidad Popular Madres de
Plaza de Mayo). También colaboramos en la realización de
dos foros en General Mosconi, en los que el objetivo fue
intercambiar esta experiencia de los trabajadores
desocupados y de la población de Mosconi, con
intelectuales que pudieran aportar a un intercambio de
saberes que contribuyera tanto en la valoración de la
experiencia como en su divulgación, y en la posibilidad
de solidaridad. El último foro lo hicimos este 1° de
Mayo, en el local de la UTD. Me interesaba entonces
producir un análisis que contribuyera a articular los
aportes de esta experiencia local, a las perspectivas de
resistencia a las políticas neoliberales (modalidad del
capitalismo en el final del siglo XX y comienzos del XXI),
y con las posibilidades de generar alternativas como
respuesta a la exclusión, en la perspectiva de creación
de bases de poder popular, que nos permitieran repensar
la política revolucionaria en este tiempo.
¿Qué papel ha jugado la UTD de General Mosconi en las
luchas populares de los últimos años?
Por un lado en General Mosconi, como en Cutral-Có (en el
sur de la Argentina), nacieron las primeras luchas
piqueteras. En esas poblaciones, que quedaron en el
abandono como consecuencia de la privatización de YPF,
se produjeron en la década del 90 verdaderas puebladas,
que involucraron a la mayor parte de su población, y en
las que se ensayaron nuevas modalidades de lucha, como
los cortes de ruta.
En
tiempos en que el paro resultaba ineficaz, para
poblaciones literalmente paradas por el capital, el
corte de ruta desafió la lógica existente hasta el
momento, proponiendo acciones que interrumpen la
circulación de mercancías y de personas, desordenando el
circuito del capital, y conmoviendo la vida cotidiana de
quienes todavía se encuentran “incluidos” en el sistema.
Los “piquetes” van “a contracorriente” del paradigma
engañoso del “libre comercio”, y desafían el sentido
común de quienes prefieren “no ver” al mundo de los
excluidos y excluidas, creyendo que el “no ver” los
defiende de la amenaza de la desocupación, que hoy
inquieta a la mayor parte de la población de nuestros
países.
Los trabajadores desocupados en lucha, cortando las
rutas, fueron nombrados “fogoneros” en Cutral-Có, y
bautizados después como “piqueteros” en General Mosconi,
debido a esta forma de lucha, “el piquete”, con el que
se los identifica. La diferencia es que en General
Mosconi se pudo sostener la protesta en el tiempo, a
pesar de las fuertes represiones (cinco muertos en
“democracia”), y también el hecho de que fueron
generando una forma de organización de la población a
través de los proyectos productivos administrados por la
UTD, para los cuales se recurre a materiales que se les
arrancan en bloqueos a las petroleras, y a los fondos
que provienen del estado para políticas asistenciales
(planes Jefes y Jefas de Hogar, y otras modalidades).
Creo que el papel que juega la UTD tiene que ver, por un
lado, con la capacidad de organización y de resistencia
que ha podido sostener en la última década, y con un
mensaje claro que apunta a la nacionalización bajo
control obrero de los recursos naturales, las tierras,
el petróleo, las aguas; denunciando sistemáticamente la
depredación de la naturaleza, de la población, que
realizan las trasnacionales en el país y en el mundo.
¿La emergencia de los movimientos de desocupados tiene
algún vínculo con las resistencias del pueblo argentino
de las décadas anteriores?
Lógicamente, la emergencia de los movimientos de
desocupados se relaciona con todas las luchas que el
pueblo argentino realizó por libertad, por justicia y
por independencia. Por un lado, retoman muchas de las
experiencias obreras de autoorganización, desde
perspectivas clasistas. Hay que tener en cuenta que una
parte fundamental de los movimientos de desocupados,
sobre todo en sus núcleos de dirección, fueron antes
trabajadores o trabajadoras, y en muchos casos
militantes sindicales. Esta identidad de clase no se ha
perdido, por el hecho de que a estos movimientos se han
integrado también las nuevas generaciones, que jamás han
podido acceder a un trabajo genuino. Esto se expresa,
por ejemplo, en el término “trabajadores desocupados”,
con los que estas organizaciones se han autodenominado,
enfatizando el término trabajadores, para dar cuenta de
su identidad de clase, y también de sus demandas
principales, que no son las de pelear por más subsidios
para desempleados, sino por un trabajo digno. Creo que
hay también fuertes núcleos de continuidad, en la
cultura política de estas organizaciones, que rescatan
en sus prácticas y en su ideario, aportes del
pensamiento revolucionario, como el del sindicalismo de
liberación que guarda la figura emblemática de Agustín
Tosco, o como la imagen y las propuestas de creación de
un hombre nuevo del Che. En el caso de la UTD de Mosconi,
hay una fuerte presencia del pensamiento
independentista, de figuras como San Martín, Güemes,
Juana Azurduy, líderes de las batallas por la
emancipación del continente.
Claro que no se puede generalizar, dado que en el
movimiento piquetero existen diversas corrientes,
agrupamientos, que tienen diferentes enfoques
ideológicos y políticos, entre los que se reproducen
también aquellas modalidades de acción que reproduce la
lógica de la burocracia sindical, mediatizando las
luchas de los trabajadores y trabajadoras, y
subordinando sus acciones a fracciones de la burguesía
en el gobierno o en el poder.
¿Cuál es la modalidad del capitalismo en la que se
inscribe la emergencia del movimiento piquetero?
El
movimiento piquetero es una respuesta concreta a las
políticas de exclusión del capitalismo de fin de siglo
XX, que ha considerado a franjas completas de
trabajadores y trabajadoras, a poblaciones, a regiones
del país, como “inviables”. En esta modalidad del
capitalismo, que en nuestros países de América Latina ha
consumado el saqueo de riquezas naturales, apropiándose
de las tierras, del subsuelo, y crecientemente de las
aguas, los pueblos que habitan estos territorios se
vuelven descartables. La burguesía norteamericana y el
gobierno de EE.UU. hegemonizan esta etapa del
capitalismo saqueador, en dura disputa con Europa y
Japón. El capitalismo convirtió a los trabajadores y
trabajadoras desocupados, en los nuevos desaparecidos y
desaparecidas sociales. El movimiento piquetero,
permitió la aparición de estos hombres y mujeres como
sujetos históricos, con presencia en la vida política,
con proyectos, con estrategias, no solo de sobrevivencia,
sino también promoviendo alternativas de poder popular,
anticapitalistas, que revitalizaron en este siglo que se
inicia, las posibilidades de seguir pensando y
construyendo la opción socialista en América Latina y en
el mundo.
¿En el mundo actual el petróleo sigue teniendo un papel
fundamental para la reproducción del sistema o ya es
parte de modos previos de la acumulación capitalista?
La
invasión a Iraq es una muestra clara del lugar que tiene
el petróleo en la acumulación capitalista en el mundo
actual. La ofensiva contra Venezuela y Colombia, en
América Latina, tiene olor a petróleo. En el nuevo
reparto del mundo, el tema del control del petróleo
sigue encontrándose entre las prioridades de los Estados
y de las trasnacionales que disputan la hegemonía del
mundo.
¿Qué actitud han tenido los y las militantes de Mosconi
frente a los sucesivos gobiernos que se han sucedido
después del 20 de diciembre de 2001?
La
UTD mantuvo una posición de movilización, con cortes de
ruta, e incluso con la ocupación de las petroleras,
demandando por cada uno de sus reclamos. Han denunciado
la complicidad de todos los gobiernos, hasta el actual
de Kirchner, con las trasnacionales petroleras, y su
participación en la política de privatización del
petróleo promovida por el menemismo (cuando era Kirchner
gobernador de Santa Cruz). Hasta el momento, y más allá
de muchas promesas que se les hicieron en los momentos
de movilización, cortes de ruta o puebladas, no
recibieron respuestas concretas, más que la represión,
la persecución, y la ausencia de programas sociales como
los que necesitan. Por lo tanto, la actitud sigue siendo
la misma: la lucha, la denuncia, y la autoorganización.
¿Qué opinión le merece el Premio PENSAR A
CONTRACORRIENTE?
Entiendo que es un nuevo esfuerzo, que se inscribe en
los muchos que ha realizado Cuba, por estimular un
pensamiento crítico, y estimular a aquellos hombres y
mujeres que no se rindieron ante el altar del
pensamiento único. Es la posibilidad también de ir
reuniendo, en distintas modalidades de publicaciones,
las palabras, ideas, que nacen “a contracorriente” de la
hegemonía cultural que promueve un mundo de guerras,
opresiones, discriminaciones, explotación. Creo que nos
va a permitir conocer nuevas producciones que en
distintos rincones del mundo intentan ser parte de las
batallas emancipatorias de los oprimidos y oprimidas,
echando la suerte con los pobres de la tierra. |