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Choco:
Un maestro, una obra,
una manera de firmar
Leonardo
Depestre Catony|
La Habana
Fotos:
Cortesía del artista y
del Centro Pablo de la Torriente Brau
Choco
es
santiaguero, tiene además la sonrisa de un santiaguero y
la magia natural para la comunicación que tienen los
santiagueros. Quiere esto decir que no podía haber
nacido en otro punto de la geografía acaimanada del
archipiélago.
Su
currículum dice que es pintor y grabador, graduado de la
Escuela de Instructores de Arte y de la Escuela Nacional
de Arte. En la hojita que el autor tiene en sus
manos se recoge también que el artista integró en 1973
la Cátedra de Pintura de la Academia de Bellas Artes de
San Alejandro e igualmente la de la Escuela Nacional de
Arte cinco años más tarde, que ha impartido cursos de
grabado en Galicia y de colagrafía en Palma de Mallorca,
en tanto en 1999 trabajó en el Brandywine Graphics
Workshop de Filadelfia. El currículum, con lo mucho que
dice, no lo dice todo. Choco es un artista que escapa de
la rutina.
“...Pienso en un ser humano total, más allá de negro o
blanco, porque muchas personas dicen que mis
figuraciones son negroides, aunque nosotros tenemos una
cultura religiosa afro muy fuerte, que está inmersa en
todo. Pero la figura para mí es fundamental, tiene mucha
fuerza en mi obra, dice mucho, sin ella es imposible
nada, ha sido siempre mi basamento.”1
Desde 1976, cuando presentó una exposición personal en
la Galería Oriente, de Santiago de Cuba, o desde 1980,
cuando lo hizo en la Galería Barrio Viejo, de Estocolmo,
Suecia, Choco no ha dejado de ser noticia dentro y fuera
de su patria. En San Francisco, en el D.F. de México, en
Málaga, en Bogotá, en Palma de Mallorca, en San
Sebastián, en La Coruña, en Tokyo, en Gijón y en unas
cuantas ciudades más del mundo que se nos quedan en el
tintero, se han visto y comentado, en exposiciones
personales, las obras del artista que salió de Santiago
pero sigue siendo un santiaguero de pura cepa.
“En estos últimos diez años del siglo y del milenio,
Choco ha proseguido sin renuncias ni desaliento,
materializando su talento en experiencias nuevas,
caminos inéditos, como un descubridor permanente de las
esencias, potenciado por una mirada aún más indagadora,
que ha añadido a su obra escalas superiores.”2
Hoy por hoy Choco es uno de los pintores cubanos
que exhibe reconocimientos internacionales más
notables. En 1981 ganó Medalla de Honor en el Salón de
Gráfica de Bulgaria; en 1984 obtuvo el Primer Premio en
Pequeño Formato de Grabado en el Concurso de Orense,
Galicia; en 1999 se alzó con el Gran Premio de la IV
Trienal Internacional de Grabado de Kochy, Japón. A ello
debe sumarse la variedad de premios conquistados en
Salones Nacionales de la UNEAC. Sus trabajos puede
hallarlos el viajero observador en cualquier nación
americana, europea, asiática, africana y quién sabe si
hasta en la isla continente.
Así, de promesa de la pintura cubana en los años 70,
Eduardo Roca Salazar se ha convertido en uno de los
maestros que mayores lauros ha merecido en el contexto
internacional, con una realización sostenida e
identificativa de un estilo auténtico, sedimentado. Tres
décadas de trabajo con los pinceles y el buril avalan la
validez de una obra fecunda.
“En la obra de
Choco
se combinan tres elementos que considero de una
importancia extrema para comprender el impacto que
provoca en el espectador y, por consiguiente, he de
tomarlos a modo de referencia para seguir su
trayectoria: primero, la expresión y reflejo de lo
cubano como un hecho asumido conscientemente; segundo,
la presencia imponente de una fuerza que emana de sus
grabados, dotada de una gracia tal que nos cautiva;
tercero, la modestia, casi ingenuidad, con que el
artista desborda sobre el soporte apropiado su dominio
de la técnica.”3
Dotado para el dibujo, la pintura y el grabado, siempre
tiene la ocasión de desbordar la fantasía atesorada de
sus ancestros en cualesquiera de estas manifestaciones,
haciéndolo con una mezcla de deleite y responsabilidad,
sabedor de que un nombre, Choco, ha de firmar
cada una de estas obras... y de que son ya muchos los
coleccionistas que buscan las cinco letras y pagan por
ellas cuantiosas sumas.
Este 13 de octubre de 2004 cumple el artista 55
años. Y aunque no es una fecha cualquiera, estamos
seguros de que para el maestro será ante todo un momento
de reflexión, de recuento y ocasión idónea para asumir
nuevos retos. No le hemos preguntado, pero es muy
probable que lo festeje con esa manera que tiene él de
hacerlo y que solo cuando se ama el oficio comprendemos:
trabajando.
Notas
1.
En “Choco–50”, por Toni Piñera, Granma del 15 de
octubre de 1999.
2.
Jaime Sarusky/Daniel García, Catálogo Choco...
sorteando los caminos, Galería La
cacia, La Habana, noviembre de 1999.
3.
Reimundo Respall Fina, Catálogo de la Exposición
Desde la semilla, Galería de Arte Teodoro Ramos
Blanco, La Habana, noviembre de 1996.
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