La Jiribilla | Nro. 181
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

conversación con Lourdes Prieto
Un atajo posible
 
Idania Trujillo | La Habana
Fotos: Idania Trujillo

 

Lourdes Prieto, junto al fotógrafo Raúl Rodríguez en la filmación del documental Daniel Santos: para gozar La Habana

Lourdes Prieto, inquiera realizadora, con una larga trayectoria como asistente de dirección en filmes cubanos de ficción como Fresa y chocolate, por solo citar uno, además de su reconocido desempeño como documentalista: Bajo la noche lunar y Conversando con Ruth, sobre la vida de Pablo de la Torriente Brau; Rumor del tiempo, un lúcido y bien estructurado material que revela la sensibilidad humana y profesional de Julio Girona, uno de nuestros más destacados pintores vanguardistas, acaba de recibir en el recién concluido XXI Festival Cine Plaza 2004, el Premio Documental por Daniel Santos: para gozar La Habana, que dirigió junto a José Galiño, y el del Círculo de Cultura de la UPEC.

Perspicaz en sus opiniones, Lourdes reflexiona sobre el género documental: un tipo de cine irreverente, cuestionador, que rescata la historia y pone en evidencia las contradicciones más contemporáneas, deja abiertas las ventanas de la vida para meterse en la piel del continente, en la masa anónima y tremendamente humana que lo habita...

Alternativa disonante frente al modelo de banalización cultural, ¿consideras que el documental sigue siendo ese pequeño, y a veces, soslayado atajo para buscar en la vida, y no fuera de ella, la belleza estremecedora de nuestra identidad americana?

Es indiscutible que el documental como género cinematográfico tiene y seguirá teniendo un impacto tremendo en la sociedad. De hecho y por naturaleza propia es muy cuestionador; como dices, penetra en las esencias humanas e intenta sacar en dependencia del talento y la capacidad de sus realizadores lo más auténtico de nuestras realidades. Para mí sigue siendo fascinante y enriquecedor, precisamente porque no trata de embellecer con falsas miradas la vida, sino que nos la devuelve con todas sus contradicciones, frustraciones, sueños y esperanzas.

Sobre el documental cubano en particular, consideras que ha cambiado su estética en relación con aquellos que se hicieron en los años 60 y 70 y que sentaron escuela... ¿por qué?

El documental cubano de estos tiempos no puede negar que es heredero directo de la escuela documentalística de los 60 y 70. Si bien es cierto que ha cambiado, en tanto ha cambiado también la sociedad cubana, en tanto nuevos contenidos requieren nuevas formas, nuevas  maneras de aprehender una realidad que siempre está en constante movimiento y en cine la dinámica formal como estructura artística varía.

¿Cuáles constantes formales consideras inherentes al género?

Mira, el documental tiene su propio lenguaje. Hay elementos formales por supuesto, dentro de la época actual, como las disolvencias, los cortes, los movimientos de cámara, incluyendo los efectos que se pueden lograr con los lentes de cámara; la incorporación de la computadora en los procesos de edición, en especial el AVIC y otros sistemas, que han contribuido a enriquecer el lenguaje formal cinematográfico; pero lo que más importa, en última instancia, no son ni siquiera esos “efectos”, sino el tema, la profundidad en la investigación, el modo en que se organiza el material y la mirada que el propio realizador hace de ese tema.

¿Crees, entonces, en la mirada objetiva?

El documental siempre está muy ligado al testimonio, forma parte de la memoria histórica de una época y lo demás es cuestión de estilo y de sensibilidad.

¿Y qué importancia le concedes a la mirada subjetiva?

Cuando voy a hacer un documental sobre determinado asunto trato siempre de buscar qué otros acercamientos existen, e incluso si hay otras formas de arte afines a él, como puede ser las artes plásticas, pues eso me revela muchas claves estéticas, pero es innegable que la mirada subjetiva de una siempre está presente en la obra que realiza, que pasa por la sensibilidad y la agudeza con que sea capaz de acercarse al tema desde el punto de vista de cine.

¿Qué problemas objetivos y subjetivos conspiran contra el género en estos momentos?

Un primer problema es de carácter material: no hay presupuestos para elaborar documentales; no hay interés en hacerlos porque, hablando claro, muchas veces no hay interés en que se refleje la realidad tal cual es, y esto ocurre en cualquier sitio del mundo, no solamente en Cuba. Además, el documental está subvalorado; siempre se ha visto como un género menor, un poco relegado de las pantallas. A veces es tan crudo, tan efectivo, tan directo, tan inmediato que esos valores intrínsecos que posee conspiran contra su posible exhibición y comercialización. Es un género demasiado peculiar. Otra cosa,  encuentro grandes dificultades no solo en el sentido del presupuesto, sino en los plazos, a veces prolongados, que tiene que recorrer el realizador para poder filmar, editar o producir una obra. Es un género bastante complicado aunque al propio tiempo infinitamente maravilloso.

Pero con todo, ¿crees en su futuro?

Siempre he creído en su futuro. Es más, lo que muchos no toman en cuenta es que cuando el documental se relega como género se pierde parte de la memoria histórica de una nación.
 

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600