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Postfilin, la nueva generación
 
En el catálogo de Ahora Corporation figura como novedad el disco Cool cool filin, en el que se pueden hallar varias sorpresas. La primera, y que sustenta el resto, pasa por la manera en que la nueva generación de músicos cubanos asumen y reciclan el legado del filin desde una perspectiva jazzística que no excluye los intercambios y mestizajes con otras zonas de la cultura musical contemporánea como el hip hop.

Pedro de la Hoz | Tokio – La Habana

 

Lo menos que podía imaginar en mi vida era que en las antípodas del lugar donde habito, en un estrecho cubículo en el que apenas caben tres personas, rodeado por los embalajes de un almacén dispuesto al pronto despacho de los pedidos minoristas, iba a recibir uno de los mejores regalos de la música contemporánea de mi país: el disco Cool cool filin, una producción concebida artísticamente por el muy talentoso pianista, compositor y arreglista Roberto Julio Carcassés.

Sucedió en uno de los arrabales de Tokio, en el comienzo de la temporada invernal 2004-2005. Una hora de viaje desde el centro de la capital nipona me condujo a Ogikubo y de ahí a una pintoresca calle en cuyo final, en un edificio de juguetería, aparece el crédito Ahora Corporation, el nombre de la empresa discográfica que con mayor orientación lleva adelante los negocios de las nuevas músicas latinas en Japón.

Pues bien, en el catálogo de Ahora Corporation figura como novedad el disco Cool cool filin, en el que se pueden hallar varias sorpresas. La primera, y que sustenta el resto, pasa por la manera en que la nueva generación de músicos cubanos asumen y reciclan el legado del filin desde una perspectiva jazzística que no excluye los intercambios y mestizajes con otras zonas de la cultura musical contemporánea como el hip hop.

No se trata de una ensalada ecléctica, sino de una proyección bien pensada y visceralmente entronizada. Los saberes musicales de estos jóvenes se hallan a salvo de la improvisación. Se hace ostensible una comprensión muy exacta de lo que representa subrayar el maridaje entre la trova intermedia cubana y el jazz, incluso en sus enlaces menos obvios, y de puntualizar diversas vías para la actualización de ese legado.

A partir de ese concepto se fue armando el disco. Por una parte, el reconocimiento de los clásicos del filin: José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz y Marta Valdés y el rescate de obras como “Si me pudieras querer”, de Ignacio Villa (Bola de Nieve) y “Cuando pasas tú”, de Ela O’ Farrill, insertadas en la corriente filinera. De otra, la prolongación de ese tipo de expresión en las trovas sucesivas los casos de Marta Campos y Descemer Bueno y la más pura recreación de tal espíritu en las composiciones del propio Roberto Julio, en las que colaboran Telmary Díaz y Julio Padrón.

En el plano interpretativo, la producción se mueve en el entorno de la intimidad, como si se reprodujera la atmósfera privilegiada de los clubes habaneros de la medianía del siglo pasado, verbigracia El Gato Tuerto, Imágenes, El Cóctel, Scherezada.

Voces que expresan sus sentimientos mediante una cultura de estilo que ha asimilado tanto las maneras de una Elena Burke, una Omara Portuondo, una Moraima Secada, una Doris de la Torre, una Miriam Acevedo como la dicción jazzística de una Billie Holliday o una Sara Vaughn, hay afortunadamente en nuestro medio. Aquí se les abre espacio para el virtuosismo y la emoción de Haydée Milanés y Gema Corredera, aunque también la propia Marta Campos, en sus canciones, nos demuestra su madurez como trovadora.

Pero, sin lugar a dudas, lo que más llama la atención es la ventisca renovadora que nos golpea (o, más bien, nos acaricia), en temas como “Libre” y “Conquistándote”. El toque hip hop que imprime desde el susurro Telmary se entreteje con una base rítmica de altura y el panismo imaginativo de Carcassés.

A Cool cool filin le hace falta volar, salir de Ogikubo, darse a conocer más allá del mercado japonés. Escucharse en el ámbito iberoamericano. Sin temor alguno puede decirse que es una de las producciones más reveladoras de los nuevos tiempos en el jazz cubano. O lo que es lo mismo, en nuestro postfilin
 

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