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La Habana
Semana 29 ENERO -
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Los terroristas olvidados
Mumia Abu-Jamal EE.UU.
 

Mumia Abu-Jamal

Para la mayoría de los norteamericanos, la palabra 'terrorismo' ha adquirido un significado completamente nuevo con las polvorientas secuelas del 11 de septiembre de 2001. La palabra evoca ahora instantáneamente en la mente las imágenes de las torres gemelas destrozadas del World Trade Center en Manhattan, o el edificio destruido del Pentágono en Washington, o incluso el montículo de tierra ardiente en el sudeste de Pennsylvania. Ellos hablan de los miles de personas de una docena de países que perdieron sus vidas cuando cayeron los edificios destrozados en una nube de polvo; pero, en verdad, se refieren principalmente a los norteamericanos.

Cuando un avión en el lejano mar del sur de China se precipita al océano, los periodistas siempre se apresuran a informarnos de este modo: "El vuelo 502 de Panamá a Hong Kong, se precipitó en el mar del sur de China hoy: 15 norteamericanos estaban a bordo." En este tipo de informaciones comunes, está implícitamente asumido que las personas de otras nacionalidades son menos importantes, o no importan.

De hecho es posible contemplar los sucesos del 11 de septiembre de un modo similar. Si realmente se demuestra que los actos de ese día fue obra de terroristas, planificada por organizaciones del Oriente Medio, lo que la mayoría ignora es otra clase de terrorismo, aquel que se desarrolla contra los pobres y desfavorecidos de muchas naciones; aquel que mata, mutila, tortura y destruye a miles de personas cada año. Es el espectro del terrorismo de Estado.

No esperes encontrarlo expuesto en las conversaciones cotidianas, u oír hablar de él en tus programas favoritos de televisión. Tienes que buscar duramente para conocer acerca de él. Por ejemplo, consultar las revelaciones de John Stockwell, un antiguo jefe de estación de la CIA (Angola), quien ha escrito acerca de su trabajo de apoyo al terrorismo en ultramar encomendado por el gobierno de Estados Unidos en la época en la que un hombre apellidado Bush dirigía la CIA.

El entonces director de la CIA George Bush trabajó supuestamente para convencer a los antiguos agentes de la "Operación Mangosta", a fin de que se reorganizaran fuera de Estados Unidos. En junio de 1976, ellos fueron a República Dominicana y fundaron el CORU, un grupo contrarrevolucionario.

El 6 de octubre de 1976 hicieron explotar un avión procedente de Barbados, asesinando a 73 pasajeros en un puro acto de terrorismo. Luis Posada Carriles y Orlando Bosh fueron encarcelados en Venezuela por este atentado. Existe la evidencia de los mismos miembros de la CIA y el llamado exilio cubano, de que participaron en el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963.

Se conoce que el programa de la contra de la CIA en 1980, se propuso sacar a Luis Posada Carriles de la prisión de Venezuela. Para ello nombraron a Félix Rodríguez, quien informaba directamente a la oficina del vicepresidente Bush, y que dijo a la prensa: "Nosotros le necesitábamos." Se estaba refiriendo a Carriles, el terrorista que cometió el atentado contra el avión (ver: "La guardia pretoriana: el rol de Estados Unidos en el Nuevo Orden Mundial". Boston, SouthPress, 1991)

Estas son las palabras de un hombre que trabajó durante una década en la CIA, y que incluso sirvió brevemente en un subcomité del Consejo de Seguridad Nacional, durante la era de Kissinger. Aun cuando sus escritos fueron "blanqueados" por los censores de la CIA para su publicación, su visión acerca de cómo el gobierno ha operado a través de la CIA es clara: la CIA ha derribado democracias constitucionales en alrededor de 20 países, ha manipulado las elecciones en docenas de países, ha creado grupos armados y los ha enviado a luchar, ha organizado minorías étnicas y las ha estimulado a rebelarse en numerosas áreas.

Revisando las actividades de la CIA en Asia, África y América Latina, el antiguo jefe de estación ofrece una estimación conservadora de cuánta gente en todo el mundo “habría muerto si los impuestos americanos no hubiesen sido gastados por la CIA para inflamar tensiones, financiar actividades militares y políticas encubiertas y desestabilizar sociedades, y la cifra es de seis millones de personas. Y añade que es una cifra mínima”.

¿Son los rebeldes afganos, de varios Estados del Oriente Medio, responsables de la carnicería del 11 de septiembre de 2001? ¿Quién los armó? ¿Quién los adiestró? ¿Quién los dispersó sobre el mundo? Su pericia mortal no revela, sino los impuestos norteamericanos.

Cuando se habla de terrorismo, para los norteamericanos significa una cosa. Los americanos del sur en Perú, Colombia, Nicaragua, Uruguay, Brasil, Cuba, El Salvador, Chile, etc., piensan en algo más. La gente de Indonesia, Sudáfrica, Angola, Egipto, los territorios ocupados de Palestina, Vietnam, Laos, Camboya y otros, piensa en algo más.

Tomado de: TRIcontinental No 149
 

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