Año IV
La Habana
Semana 11-17
de JUNIO
de 2005

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Entrevista con Liuba María Hevia a
propósito de su último CD Ángel y Habanera

Demonios guajiros de un ángel habanero
Tupac Pinilla  La Habana


Como la habanera, que ha sido en el ir y volver, o como el manilargo ángel de la voz, Liuba se me aparece de tanto en tanto, de disco en disco... 

Pasado el tiempo, ¿cómo valoras Ilumíname, tu anterior producción discográfica? ¿Cómo crees que funcionó artística y comercialmente? Después de un trabajo tan intenso y experimental, tan libre y maduro como aquel, ¿has estado componiendo nuevos temas?, ¿hay alguno o algunos de ellos en este nuevo disco Ángel y Habanera?

Han pasado casi tres años desde que grabé Ilumíname, y te confieso que estoy contenta con el resultado de ese trabajo. Fíjate que digo “contenta” y no “satisfecha” porque, con honestidad, todavía no he quedado satisfecha con ninguna de mis producciones. Basta que pasen unos meses de haber terminado y, cuando lo escucho con frío detenimiento, siempre retocaría cosas, haría cambios…

El disco ha navegado con suerte y yo con él… He sentido la complicidad de muchos colegas y del público que sigue mi trabajo. Tal vez, por aparecer más desnuda la canción con la guitarra, por el trabajo de búsqueda o de experimentación del que me hablas y por la absoluta libertad con que se hizo, la gente descubrió o recordó a la Liuba trovadora e intimista. No puedo negar que tuvo muy buena crítica y que, al parecer, comercialmente también ha funcionado.

Luego han aparecido nuevas canciones, pero ninguna de ellas aparece aquí.

Has confesado que habitualmente no haces canciones pensando en un disco: vas componiendo y luego, en determinado momento, el disco se te revela. Contrario a tu estilo, Ángel y Habanera es un trabajo apriorístico. Entonces, ¿‘qué motivo inconcluso caló tu voz’, acaso alguna propuesta externa?

Ángel y Habanera es el “remake” de un disco del año 94 grabado en los estudios de Radio Progreso con escasas condiciones, ejecutando todos y cada uno de los temas de principio a fin, como se grababan antiguamente los discos. En aquella versión el Guajiro Miranda había hecho los arreglos en apenas una semana. Su primer nombre fue Habaneras en el tiempo, un trabajo de antología que hicimos por petición de la Dra. María Teresa Linares y que recogía todo un proyecto de investigación sobre el género.

Siempre sentí que debíamos recuperar este disco por dos razones: las condiciones y el tiempo en que se grabó me despertaban más inconformidad que la normal. Además, y sobre todo, siendo esta la primera antología cubana del género, solo se había editado en España, nunca aquí.

Por eso es que retomo este proyecto, pero ya con los temas más cantados y vividos en Festivales y disímiles conciertos. El repertorio es esencialmente el mismo. Solo reaparecen nuevos temas como “Ángel y Habanera”, premiada por el Museo Nacional de la Música en el año 1996 y ya editada antes en Del verso a la mar; “Mi vieja Habana”, un texto que adapté a un tema musical previo de Lucía Huergo; “Abuela Canaria”, iniciada por Ada Elba Pérez en 1992 y que, aunque aparece como canción en Alguien me espera, originalmente fue concebida como una habanera; y “Réquiem de Luna”, un homenaje a Carlos Cano cuando supe de su muerte. Nunca conocí a Carlos personalmente; pero lo admiré desde que lo descubrí en un casete que, a finales de los 80, me hicieron escuchar unos amigos que teníamos en común. Supe que en alguna ocasión él pudo escuchar mi versión de su tema “Habaneras de Cádiz”, pero físicamente nunca coincidimos. Siempre que venía a Cuba, yo estaba de viaje; excepto una vez, en la que lamenté no saber que estaba aquí: hubiera corrido a escucharlo y, seguramente, a abrazarlo.

Entonces esta antología pretende aliviar las insatisfacciones que Habaneras en el tiempo provocara en una perfeccionista obsesa como tú. ¿Buscas, además, minimizar los riesgos y consolidar tu éxito en Iberoamérica? ¿Celebras, de pasada, algún recuento personal o artístico ―tus recientes 40 años, por ejemplo?

Hay un gran riesgo en un disco de antología sobre un género, suele suceder que resulten aburridos, lentos. A ello súmale los prejuicios que existen con los géneros más antiguos, como la habanera, y el hecho de realizar un trabajo discográfico que no contenía lo que el público espera habitualmente de mí.

Quizás este es mi primer disco como intérprete, algo que, como bien sabes, impone un trabajo diferente y complejo; además, es una oportunidad de dejar claro mi respeto al versionar grandes temas. A diferencia de algunos colegas (que respeto muchísimo) soy de las que defienden el hacer versiones de las grandes obras. Es un trabajo enriquecedor y una oportunidad única de homenajear a las canciones y a los autores que, de muchas maneras, influyeron en nosotros.

Es cierto que en España existe un gran movimiento de público seguidor de la habanera, pero también allí suele asumirse de manera “coral”, con un aire más acelerado que el nuestro, más conservador armónica y melódicamente. Así que este trabajo es casi una “rareza”. El hecho de su difusión ya está fuera de mi alcance, aunque en los festivales a los que he asistido hemos sido muy bien recibidos.

¿...y tus 40?

En realidad, salvo el hecho de haberse terminado el año en que cumplí 40, este disco no guarda relación con ese cumpleaños. Lo quise haber hecho antes, pero no estaban creadas las condiciones para ello.

Los 40 años los esperé alejada de recuentos artísticos y formalidades. Tuve la dicha de compartir con amigos y colegas entrañables.

Curiosamente, esta producción fue premiada en la categoría de “cancionística” de la recién finalizada edición del Cubadisco y no, como cabía esperar, en el apartado de “antologías”. Más allá del premio, ¿qué opinión tienes sobre esto?

Esa fue una pregunta que yo también me hice cuando supe de las categorías y las nominaciones. Me la han hecho también otros periodistas y no sé a qué razones se debe.

Lo cierto es que no soy amante de las “competencias artísticas”, ni de las clasificaciones.

Creo que el Cubadisco carece de coherencia en muchísimos aspectos; pero este sería un tema para abordar detenidamente en otra entrevista.

Es admirable el delicado cuidado en la realización visual del disco (las fotos y el diseño gráfico de Rodolfo Murgado Urra y la edición gráfica de Caridad Hernández), algo inusual en buena parte de las producciones trovadorescas Por lo general, este es un aspecto del que pueden preciarse tus últimas entregas; sin embargo, se advierte ahora una estrategia promocional, si no más consciente, sin duda, más pretenciosa. ¿Qué, de nuevo, hay detrás de Ángel y Habanera?

Con Ángel y Habanera logré lo que siempre había deseado.

Todo partió del diseño gráfico y la fotografía de Rodolfo Murgado Urra, quien ya me había seguido en los discos Ilumíname, Travesía Mágica, y la reedición de Coloreando la Esperanza. Por vez primera intentamos un trabajo más completo, en el sentido de darle una continuidad a su hermoso diseño y de que este se convirtiera en la raíz del trabajo de promoción, marketing e, incluso, del video clip, asumiendo que cada una de estas acciones que deberían acompañar el trabajo discográfico no resultaran hechos aislados.

Siempre he pensado que la promoción o la publicidad de un disco es un asunto tan importante como su propio origen. Considero que nuestras discográficas no le dan la importancia que el tema merece y lo intenté junto a un grupo de amigos que lo hicieron posible. Creo en el trabajo en equipo y este es uno de los resultados que más me ha complacido.

¿Pretensiones? ¡¡¡¡¡¡Demostrar que puede hacerse!!!!!!!

En el caso particular del clip de presentación de este disco, tan hermoso y tan a tono con el concepto de imagen trabajado, ¿no crees que haya cierta recurrencia en las apariciones coreográficas de Pepe Hevia que, si bien han sido esenciales en tus audiovisuales anteriores, pudieran resultar ajenas ahora?

La danza contemporánea me fascina y siempre ha estado cerca de mi trabajo: en mis conciertos, en mis videos...

Mi hermano Pepe Hevia es, por demás, un artista al que admiro profundamente; y no puedo negar que su estética, sus movimientos, su manera de coreografiar me seducen y me cautivan. En este video, tanto o más que en otros, me gustaba la idea de que Pepe, a través de la danza, se convirtiera en el ‘Ángel’ de la canción. Pepe es el tiempo por el que viajan dos historias similares en épocas diferentes.

Quizás tu afición por las habaneras también esté marcada por tu vocación por los intergéneros, por tu costumbre de violar fronteras. Entonces, ¿por qué estas versiones de habaneras famosas acatando tanto los originales, corriendo el riesgo de las ineludibles comparaciones? ¿Intención didáctica o respeto? ¿No es excesiva la reverencia, ya sea por el género o por los autores?

Es que francamente siento que este disco no es solo mío; no parte de mis secretos ni de mi instinto como creadora. Es la necesidad de dejar plasmada una época que no estaba registrada. Sentí que la mejor manera de homenajear a los autores era reflejando en este primer volumen del género sus obras tal y como las concibieron ellos.

El riesgo de las comparaciones estará siempre. Desde el mismo momento en que una obra es versionada, será comparada con la original; independientemente de lo novedosa o no que sea esta versión.

Tras el reconocimiento explícito a Serrat en Ilumíname pensé en una deuda saldada, pero vuelve a asomar su oreja en “Abuela Canaria”; aunque en estos ‘ires y venires’ tal vez fue la sombra de la habanera quien alumbró al catalán en su estilo...

Mi deuda con Serrat será eterna; y es cierto: Serrat nació en una zona del Mediterráneo donde se consume y se aprecia mucho la habanera y se canta en castellano y en catalán.

“Abuela Canaria” es un tema que Ada Elba dejó inconcluso: quedó grabada la primera parte de la canción con su voz y su guitarra: Abuela Canaria me cantaba un cuento, / folía en los labios, / folía en el verso. Luego yo continué la letra y la música.

Al visitar por primera vez las Islas Canarias quedé enamorada de su gente y escuché por primera vez una folía. Creo que el misterio de esa canción está en que la transición no es evidente; es decir, no se siente donde sale Ada para entrar Liuba, y es que francamente estamos siempre sonando las dos.

Ada es quien tenía una abuela canaria. Mi relación con España viene por otra zona y de la mano de los Hevia: Mi abuelo paterno llegó desde Asturias… ya les contaré un poquito más de él en mi próximo disco, donde saldrá un tema que le dedico a los emigrantes a través de mi abuelo. Te adelanto el título: “Con los hilos de la luna”. Por cierto, me gustaría cantártela… ¿Me dejas?

“Con los hilos de la luna”

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que luego colgó en mi cuna,
La inmensa luna diamante era la mejor fortuna
que acompañó al emigrante de aquella España lorquiana y dura.

Cantaba con ese acento que tanto lo distinguía,
risueño me revelaba la copla que así decía:
“Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante”.

No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera,
lo cierto es que mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una Ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.

Mi abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
mi abuelo pintó mi infancia con un verdor aceituna.
Se puede viajar el mundo en los ojos de un abuelo
que nos regala la luna dibujada en un pañuelo. 

Un día llegué a su tierra y allí me estaba esperando
la luna de aquel dibujo que desde el cielo iba pregonando:
“Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante”. 

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Se trajo la Sevillana y el paso doble elegante
pero se quedó conmigo entonando
“De dónde son los cantantes…”

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna,
artesano de mis alas, carrusel para la altura.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Su sonrisa desafiaba el trueno y el aguacero.
Cuánta ternura cabía bajo las alas de su sombrero.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Ay luna, luna, lunera, cascabelera ternura,
abuelo Hevia pintó tu cara para colgarla en mi cuna.

Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante,
que puede robarte el sueño un asturiano emigrante.

Mi abuela besó a mi abuelo en luna cuarto menguante;
mi abuela bebió el misterio bendito del asturiano emigrante.

No sé si he podido ser lo que el soñó que yo fuera,
lo cierto es que mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela,
puso raíz en el puerto y estrenó bajo una Ceiba
las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra.

Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna
dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.

Es bien nostálgica, es preciosa...

Eres una persona de una profunda espiritualidad, algo que va más allá de tu propia religiosidad. Los temas ontológicos, especialmente la existencia, la muerte o la ausencia ―esa otra especie de muerte―, no solo son frecuentes en tu obra, sino que suelen habitar en tus canciones más rotundas y exitosas, algunas de las cuales han devenido exquisitas elegías. ¿Eres consciente de eso?

Desde muy joven he necesitado hablar de estas cosas, no sabría explicar por qué. Muchos colegas (a modo de halago) me decían que no hacía canciones apropiadas para mi edad.

Estos temas fueron más recurrentes cuando vi los ojos de la muerte por vez primera.

Creo que la cercanía del público con este tipo de canción se debe a que todos, lamentablemente, sufrimos ausencias, muertes, lejanías…

¿Es también por eso el puente de las dos últimas canciones como cierre dramático dedicado a Carlos Cano, en una especie de epílogo que, según mi gusto, es la cumbre de excelencia del disco? ¿O es, además, parte de la estrategia comercial: una suerte de guiño al público español, principal cultivador y consumidor actual del género?

La elegía de Carlos Cano me resultaba difícil de ubicar en el disco. La carga emotiva que la trajo nació precisamente cuando supe de su muerte. Detrás de esa canción solo podía venir el tema “Habaneras de Cádiz”, del propio Carlos Cano y de Antonio Burgos, que ya aparecía como cierre en Habaneras en el tiempo. La he cantado durante diez años y es un tema que hasta en vivo se convierte inevitablemente en un final: nos regala un aroma de alegría y desenfado; es como una puerta que no vemos, pero que descubrimos cuando se abre. Fue también la oportunidad de ofrecer mi modesto homenaje a los buenos cultores de este género en España, a los que han vivido acompañados por él durante tantos años.

Ya enterraste un viejo enano con las habaneras..., y sé que un viejo y similar anhelo con los tangos ha recibido un nuevo empuje durante tu gira por tierras argentinas. ¿Qué anuncias?

Tengo miles de sueños, uno de ellos es precisamente hacer algún trabajo con los tangos, pero todavía no siento que estoy preparada, debo estudiar mucho aún.

Tengo otros sueños… El más cercano: editar el nuevo disco del que ya te hablé y canté, otra vez con mis canciones; Puertas, creo que se llamará así.

Y me alegra responderte esta pregunta, pues con ella les respondo a muchas personas que me dicen: “desde el 2001 no grabas tus temas”. Y es cierto, desde Ilumíname no ha salido una producción con mis nuevos temas; pero tampoco hay que apresurarse… Estoy trabajando hace varios meses en ello. Quizás a finales de este año comience a grabar, de manera que en el 2006 ya esté listo.

¿...y de cara al público?

Continúo con mis presentaciones mensuales en los hospitales infantiles. Este es un proyecto que comencé con Ada en el año 90 y en el cual se estrenaron canciones hoy tan conocidas como “Señor Arco iris”, “Ana la campana”, “El trencito y la hormiga” y “El cangrejo Alejo”; afortunadamente pude retomarlo a finales del año pasado. La idea es llegar a los niños con enfermedades crónicas, que se mantienen mucho tiempo en los hospitales y tienen pocas posibilidades de presenciar espectáculos en vivo, de asistir a los teatros.

También quiero hacer un recorrido por varias provincias del país. Hasta ahora tenemos planes de ir a Santa Clara, Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Tengo previsto hacer dos conciertos en cada lugar que visitemos: uno, haciendo un pequeño recorrido por mi discografía; y otro para el público infantil.

Salgo en julio para Gran Canaria, invitada al Festival de Teatro de Agüimes, y regreso para preparar mi segunda visita a Argentina, planificada para el mes de septiembre.

Pero bueno, lo más inmediato es que vamos a hacerles un regalo especial a los niños en el Parque Morro Cabaña. Será un concierto infantil, un recorrido por los temas de Travesía Mágica; el próximo sábado 18 de junio, a las 5:30 de la tarde.

¡¿A las 5:30?! ―brújula del destino―... Es más, para terminar, mátale la curiosidad a este virgo fisgón: En el matasellos que alista a este disco para emprender sus viajes de ida y vuelta, una fecha y una hora insisten: 26 de agosto de 1910, 5:30 p.m. ¿Tiene que ver con tus abuelos?

Me he reído mucho con esta pregunta. Es increíble como no se te escapa nada…

¿Sabes qué? El 26 de agosto de 1910 nació María Teresa de Calcuta… pero no, esto es solo una casualidad.

Sí; misteriosamente tiene que ver con uno de mis abuelos.

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