Año IV
La Habana
Semana 18-24
de JUNIO
de 2005

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El hombre que juega, también, con el cine
Joel del Río La Habana


Hombre que juega, que toca un instrumento, o que alcanza la  máxima habilidad en el disfrute de alguna actividad artística, quiere decir Homo Ludens, designación alegórica del disco más reciente de Leo Brouwer, en este caso consagrado a la música que el gran compositor creara entre los años 1961 y 2001. Álbum doble en el que cuenta con la colaboración de Silvio Rodríguez, la Orquesta Sinfónica Nacional y Chucho Valdés, el disco puede decirse que presenta una compilación de grandes obras, los hitos en la creación de Brouwer, y ese mismo estilo biográfico-antologador mantiene uno de los más recientes documentales del ICAIC (tendrá su premier el 23 de junio) y que también se titula Leo Brouwer: Homo Ludens.

Conducido por el director de fotografía Ángel Alderete (autor de las imágenes en filmes tan importantes como María Antonia, Reina y Rey, Las noches de Constantinopla y El furgón, esta última una producción española de Benito Rabal) el documental manifiesta similar voluntad antologadora-biográfica a la que se expresa en el disco homónimo, y en el libro Gajes del oficio, un texto concebido por el propio Leo. En las imágenes de Alderete, aparece el creador en casi todas sus facetas: el teórico, el fundador del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, el compositor de algunas de las más apasionantes bandas sonoras del cine cubano, el guitarrista y director de orquesta genial… y además, aparece el Leo Brouwer ser humano, un descubrimiento que no estorba para nada la voluntad sanamente hagiográfica del documental.

Siempre vinculado al cine, por lo menos desde los años 60 y los felices días del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Leo recibe ahora el homenaje del propio cine cubano mediante este hermoso documental consagrado a uno de los más grandes músicos de este siglo, alguien que jamás ha sabido sortear los engañosos estancos de la cultura alta y baja, del gusto popular y el aristocrático.

Si la semana pasada nos vimos precisados, por justicia elemental, a comentar el documental Iré Habana, que Ángel Alderete codirigió con Jorge Perugorría, he aquí una reiteración involuntaria pero nada casual. Vuelve Alderete a estas páginas, y regresa como siempre debe ser en el caso de un creador: con una obra en la mano para conocer el parecer del público todo. Dos documentales con su firma se han estrenado en lo que va de año. Los dos fuertemente vinculados con dos músicos enormes: José María Vitier y Leo Brouwer. De este modo continúan apareciendo por doquier los excelentes frutos que siempre se cosechan cuando se han puesto a colaborar los músicos y los cineastas de la Isla. 

Además de los dos documentales reseñados en esta revista, Iré Habana y Leo Brouwer: Homo Ludens, Alderete es el autor de algunos videoclips, consagrados a creadores como el joven Aldo López Gavilán, y de excelentes fotos para cubiertas de discos como Amaury Pérez-Trovador. En el cine, ya está demostrado, puede desempeñar muchas otras labores aparte de dirigir la captación de las imágenes.

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