Año IV
La Habana
Semana 25 de JUNIO
1 de JULIO
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Ignacio Piñeiro,
creador de sones, rumbas y claves ñáñigas

Raúl Martínez Rodríguez  La Habana

 

Escuchar Sobre una tumba una Rumba (Clave ñáñiga)
Compositor: Ignacio Piñeiro
Intérprete: Celeste Mendoza


Unos de los músicos   más significativos en la historia  de la música cubana,  sin duda, lo es el  compositor  Ignacio Piñeiro. Nació el 21 de mayo de 1888  en la ciudad de La  Habana. Siendo niño de su natal barrio de Jesús María  se trasladó  junto a su familia para Pueblo Nuevo  donde se  inició  en la música popular y folclórica  cantando  en los coros de claves infantiles. Comenzó su enseñanza primaria en el colegio Niño Jesús y la finalizó en otras escuelas públicas. Trabajó desde muy joven en los diverso oficios: tonelero, fundidor, portuario, tabaquero y albañil. Junto a  su  vida laboral Ignacio Piñeiro  nunca dejó de asimilar los toques y cantos de los cabildos africanos existentes en el popular  barrio  de Pueblo Nuevo. En 1906,  era parte de la agrupación de clave y guaguancó  Timbre de Oro, en calidad de improvisador decimista  y  a su vez dirigió por varios años el famoso grupo Los Roncos, en el cual  creó célebres  rumbas: “Cuando tú desengaño veas”, “Mañana te espero niña”, y  “Dónde estabas anoche”. En 1926,  fue contrabajista del sexteto de sones  Occidente, bajo la dirección de la trovadora  María Teresa Vera  con la que viajó a Nueva  York.

En 1927, fundó agregándole una trompeta el todavía  actual  Septeto Nacional, el  cual dirigió triunfalmente  hasta el 12 de marzo de 1969 en que falleció. Fueron los años en que Piñeiro creó notables sones campesinos urbanos: rumbas, lamento, pregones, entre ellas las tituladas: “Cuatro palomas”, “Estas no son cubanas”, “Échale salsita”, “Suavecito”, “No juegues con los santos”, entre otros.

Con relación  a las llamadas  claves ñáñigas creadas por  Ignacio Piñeiro que parecen ser una variante de rumbas y sones urbanos, son cadencias que este músico  mezcló y  realizó una fusión  a la manera de nuestra música actual. Las primeras de  que se tienen referencias están en las cantadas por los coros  de clave  y rumbas  en que Piñeiro pertenecía, y después en la discografía  de los  famosos dúos de moda de la época como el de Adolfo Colombo y Claudio García,  y los  significativos trovadores  Alberto Villalón y  Juan  de la Cruz Hermida. Así también,  el gran  trovador y compositor  oriental  Sindo Garay que como los demás   no solo cantaban rumbas y sones,  sino también marchas abakuá  tocadas con guitarra, mandolín y piano. También podemos recordar  a   otros trovadores como  José Castillo y al guitarrista y compositor Manuel Luna cuando en 1917 y 1918 plasmaron en discos numerosas rumbas también ejecutadas con guitarras. Pero  en realidad el más importante con relación a la interpretación de  rumbas  o sones muy auténticas dentro del estilo de clave ñáñiga está el   legendario dúo  discográfico  integrado por la intérprete y compositora María Teresa Vera,  con los cantantes Rafael Zequeira, y más tarde con Miguelito García  y Lorenzo Hierrezuelo  los que, sin duda, fueron los que más rumbas  claves ñáñigas de Ignacio Piñeiro  grabaron . Entre ellas  hicieron populares  las nombradas “Los cantares del abakuá”, “Alta sociedad” y “Sobre una tumba una rumba”, las que se han convertido en antológicas desde su aparición en los años 30 del siglo pasado  en la historia de la música cubana. Dicho género,  casi desconocido en la época actual  por la musicología  cubana durante todo su complejo desarrollo musical,  se compone de una línea melódica  con elementos hispánicos  y un ritmo de una fuerte influencia  africana que la hace  realmente muy atractiva  como texto y música. Este género se escribe en dos partes: una tres por ocho y la otra en dos por cuatro.  Una de ellas, “Alta sociedad”, está escrita en lengua carabalí  de los  abakuá. Son muy conocidas otras rumbas  de Piñeiro grabadas por María Teresa  Vera  y Zequeira  como las nombradas  “Cantor de bohemia”, “Cinturita alambre”, “El  cocinero oreja”, entre otras.

La gran  cantante cubana Celeste Mendoza, conocida por  “La reina del guaguancó”  tiene una  excelente versión  de la clave ñáñiga  “Sobre una tumba una rumba”  con una  hermosa  orquestación  de Ernesto Duarte  y su  insuperable orquesta la cual  grabó con gran éxito  y fue parte  de su repertorio  durante toda su carrera  artística.

(para entregar a Amado Córdova  revista a Salsa Cubana)  te sugiero utilizar como sonido las grabaciones Alta sociedad, Sobre una tumba una rumba, grabado por la Egrem, por  dúo de María Teresa Vera y  Lorenzo Hierrezuelo  y Celeste Mendoza.

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