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Una efervescencia de exposiciones precedió, acompañó,
cerró y trascendió al II Congreso de la Asociación
Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), organización no
gubernamental fundada en 1981 y que, tras 17 años de
haber celebrado el primero, efectuó el siguiente
cónclave congresual hace apenas unos días —del 29 al 30
de junio— en coordinación con el Ministerio de Cultura.
Esta nueva reunión estuvo animada por el superobjetivo
de “recolocar a la artesanía cubana en el centro de la
cultura nacional, frente a la avalancha de la
globalización enajenante”, según afirmó Rubén del Valle
Lantarón, vicepresidente del Consejo Nacional de Artes
Plásticas (CNAP) y presidente del Comité Organizador de
este congreso, integrado, además, por los artesanos
Dámaso Crespo, Francisco Guevara, Rosa María de la Terga,
Luis Octavio Hernández y Uldis López.
En aras de apoyar ese magno propósito, el programa
oficial de exposiciones contempló muestras de varias
secciones de la ACAA. Fue un amplio repertorio que
incluyó exhibiciones en algunas galerías radicadas en La
Habana Vieja: la Casa de la Orfebrería, donde a partir
del día 15 expuso Antonio Barcala; la Casa de la Obrapía,
que el día 28 acogió a una exhibición performática con
joyas. Por otro lado de la ciudad, en la galería Pequeño
Espacio (del Consejo Nacional de Artes Plásticas, sito
en el municipio de Playa) el día 27 se inauguró una
muestra colectiva de artesanía que tuvo una
representación de textiles, metales, pieles, vidrio,
cerámica, parche, talla, miscelánea y papier maché…
La programación de exposiciones incluyó también las
muestras- concursos y la exhibición en otros espacios de
la capital. En el Centro de Prensa Internacional (sito
en el Vedado) se abrió el II Salón Nacional de Parche,
demostrativo de una gran variedad de técnicas, estilos
personales y temas. En él resultaron laureados hombres y
mujeres: Alfredo
Fernández
(Gran Premio por su obra Al compás del son),
Evenecer Ballester (Primer Premio por Canción de la
sombra III), Mirta Castro (Segundo Premio por el
díptico Nicotina) y Celia María Ruiz (Tercer
Premio por la escultura blanda Atis). Marlene
Silva, Katia Reina, Miriam Balboa y Leonor Bandrich
obtuvieron menciones. Y Carmen Reyes recibió un
Reconocimiento Especial.
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Gran Premio:
Al compás del son
de Alfredo Fernández |
Por su parte, el V Salón de Cerámica Mirta García Buch
fue inaugurado el día 15 en la Casa del Benemérito de
las Américas Benito Juárez, en La Habana Vieja, con la
participación de unos 70 expositores. El jurado, del que
formó parte el presidente de la sección de cerámica
Francisco Guevara, galardonó a: Tomás J. Núñez con el
Gran Premio y a Beatriz S. Santana con el Primer Premio.
El Segundo fue compartido por Alejandro Padrón, Carlos
A. García y Claribel R. Batista. El Tercero también fue
dividido, esta vez entre Hanser Hernández Cisneros y
Alberto Hernández Moya. En tanto que Frank Lorenzo y
Luis Alberto Zamora recibieron menciones.
Las obras de este certamen —que lleva el nombre de una
relevante artista artesana fallecida en 1996, quien
fuera miembro fundador de la ACAA y para quien la
cerámica no era una “artesanía del arte”, sino el “arte
de una artesanía”— podrán ser apreciadas hasta el
próximo 31 de julio. El espectador hallará una extensa
galería de formas cerámicas: esculturas, vasijas,
platos, murales, entre otras.
En este concurso hubo, además, varias obras alegóricas
al caballero de la triste figura, temática central del
Salón Nacional Andando con el Quijote, convocado
para conmemorar el aniversario 400 de esa obra cumbre
de la literatura española; y que, abierto hasta el 17 de
julio en el Memorial José Martí (en la Plaza de la
Revolución), constituye la primera gran exposición de
artesanía cubana realizada fuera de contextos feriales,
en un espacio de alto prestigio en nuestro país, desde
que en 1986 el Museo Nacional de Bellas Artes acogiera
una importante muestra de artesanos-artistas cubanos.
La exhibición no competitiva abierta en el Memorial es
también el primer salón nacional temático realizado por
la ACAA, conformado finalmente por obras seleccionadas
de salones provinciales y secciones de la capital, en
las cuales El Quijote “ora en retrato, ora en símbolo se
diversifica y multiplica, es hombre y a la vez mito”,
según escribió la especialista Virginia Alberdi en el
catálogo de la muestra. Su inauguración fue también
ocasión propicia para la entrega de varios
reconocimientos.
Doce artesanos de varias secciones, y que en su mayoría
residen en la capital: Raymundo González (Mundo), Diego
Bernal, Raúl Valladares, Osvaldo Castilla, Dagoberto
Jaquinett, Néstor Milí, Isabel Santos, Alejandrina Cué,
Carmen Fiol, Natalia Santos, Luis Orihuela y Manuel
Santana fueron acreditados con la Distinción por la
Cultura Nacional. El Premio ACAA, destinado a promotores
e instituciones, fue otorgado a Eusebio Leal, Martha
Arjona, Roberto A. Capote, María Rosa Almendros; al
Museo de la Orfebrería, al Museo Nacional de Artes
Decorativas y al Museo Nacional del municipio de San
Miguel del Padrón.
Y también se entregó el Premio Manos, condecoración
principal de la ACAA, otorgada por primera vez. Los
merecedores, de diferentes manifestaciones y provincias,
fueron: Agustín Drake, Zenén de J. Calero, Lucía Watson,
Nazario A. Salazar, Martha Jiménez, Esperanza López,
Nancy Castro, Rafael Queneditt, Lidia E. Aguilera,
Marcos R. Rodríguez Cobas, Ramón Haití, Oscar Patterson,
Rosa María de la Terga, Guillermo Urrutia, Filiberto
González, José C. Rafart, Pastor Fumero, Clotilde M.
Rodríguez, Miguel Urquiza, Daniel Santander, Azariel
Santander, José Ramón González, Cira Cárdenas, José
Pascual Mesa y Ángel Íñigo.
Por su parte, el Fondo Cubano de Bienes Culturales
concedió el Premio por la Obra de la Vida 2005 a Carmen
Fiol, Jesús Fernández y Rafael Zerquera —a este último
artesano, con carácter póstumo.
La ceremonia inaugural fue un intermedio en las sesiones
del cónclave, al que asistieron alrededor de 186
delegados de toda la nación, elegidos en asambleas
precongreso. El forum, clausurado después de una sesión
plenaria efectuada el día 30 y en la que salió electa la
nueva junta directiva de la ACAA, sesionó en tres
comisiones. Una estuvo orientada hacia los fines —la
correspondiente a la proyección social de la artesanía.
Y las otras dos estuvieron enfocadas hacia los medios
—análisis y debate de los estatutos; sostenibilidad y
comercialización de la artesanía.
Pero esta no fue una reunión animada solamente por las
exposiciones de artesanía —que fueron más de las
mencionadas. La proyección de aquella hacia un sentido
cultural más amplio hizo incluir en el programa otras
actividades colaterales: una función del ballet
Shakespeare y sus máscaras el día 12, en el Gran
Teatro García Lorca; un concierto de la Orquesta
Sinfónica Nacional el 26, en la misma institución
cultural; así como una “descarga” del famoso tresista
cubano Pancho Amat el 28, en la sede de la ACAA, sita en
Obispo no.411, en La Habana Vieja).
Exposiciones, conversatorios, homenajes, una sede en
proceso de remozamiento, una nueva dirección y, sobre
todo, una aspiración de acrecentar prestigio, espacios y
ganancias culturales, ha comportado la celebración de
este segundo congreso. Ojalá no haya que esperar otros
17 años para realizar el próximo, el cual deberá
encontrar a la artesanía artística cubana más pujante y
fortalecida. Esa artesanía que “es una mezcla de lo
popular con la vanguardia, la experimentación” —como
señaló Abel Prieto, ministro de Cultura, en el acto
inaugural, durante el cual también afirmó: “En tiempos
de masividad de la cultura, debe mantenerse la
vigilancia por la calidad”. |