Año IV
La Habana

1 al 7 de OCTUBRE
de
2005

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AISAR JALIL
¿Fábula o crónica de estos tiempos?

Estrella Díaz La Habana
Fotos:
Alain Gutiérrez


Agustín Bejarano, Nelson Domínguez, KCHO, Vicente Rodríguez Bonachea,  Pedro de Oráa, Ernesto García Peña, Hilda Vidal, Alicia de La Campa y José Fúster son algunos de los nombres de importantes artistas de la plástica que del 2001 a la fecha han expuesto en la Galería “Pequeño Espacio”, institución nacida bajo la mirada tutelar del Consejo Nacional de las Artes Plásticas.              

Francamente hay que ponderar el trabajo sistemático que en sus cuatro años de vida ha desarrollado “Pequeño Espacio” —mensualmente abre sus puertas al quehacer de un creador (ya rebasa la cifra de cincuenta)— y, sobre todo, aplaudir la diversidad de perfiles y estéticas que acoge.  

Delirio

El venidero 14 de octubre está prevista la inauguración de la exposición Flora y Fauna, de Aisar Jalil Martínez  (13 de julio 1953, Camagüey), artista que ha transitado intensamente por el mundo de la escultura, el grabado, el dibujo y la pintura y que ahora se nos revela con una nueva serie en la que los sepias “ideados a partir de mezclas de café y tintura de nuez” otorgan “una nobleza y tonalidades muy suaves”. Ese y otros secretos Aisar comparte con los lectores de La Jiribilla.   

“Desde pequeño me gustaba dibujar y recuerdo que mi abuela fue mi primera modelo. Ella se quedaba largo rato muy tranquila y yo la dibujaba; la gente me decía que, efectivamente, se parecía. También representaba imágenes de vírgenes; era un deseo espontáneo, pero no tenía ninguna referencia, pues en mi familia nunca hubo artistas plásticos. No tenía la más mínima idea de que eso podía ser una carrera.

Así pasó la enseñanza primaria. Alrededor del año 1969, escuchando un programa muy popular que se transmitía por la radio provincial camagüeyana que se llamaba “Misceláneas”, me enteré de que existía una escuela de arte y que estaban abiertas las convocatorias para hacer las pruebas. Fui, me sometí a examen y cuando llegué a mi casa y dije que iba a estudiar artes plásticas mis padres no entendían qué era aquello. Me bequé y estudié en Camagüey y luego viene para La Habana e ingresé en la entonces muy prestigiosa Escuela de Arte de Cubanacán.”

¿Cursar esa escuela fue importante?

Importantísimo. En aquellos tiempos convivíamos en un mismo sitio estudiantes de música, artes plásticas, teatro y danza, lo que reforzaba un mundo cultural muy intenso. Se proyectaban, por ejemplo, películas y luego se debatían. Eso obligaba a cultivarse, a superarse. Acudir todos los domingos a disfrutar de las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional era, casi, como ir a misa y el no asistir te convertía en alguien fuera de contexto. Era obligatorio leer a Julio Cortázar o a Gabriel García Márquez. Una maravilla.

¿Qué le aportó ingresar y posteriormente graduarse de la Academia de Bellas Artes Repin, de Leningrado, en la especialidad de Escultura Monumentaria?

Estuve en Leningrado desde los 24 años hasta los 30. Fue un período sorprendente. La Academia era muy cosmopolita y convergían estudiantes de todas partes del mundo. Además era un centro muy prestigioso y sólido;  para mi fue impresionante.

A primera vista podía parecer una enseñanza muy rancia y dicho así asusta, pero a la postre fue beneficiosa porque las clases eran profundas desde el punto de vista del estudio. Por ejemplo, en la asignatura de anatomía había que aprenderse en idioma latín y en ruso los nombres de los huesos y los músculos que tienen importancia visual. Cuando llegué y me enteré me dije: yo “poncho” (suspendo) y tendré que regresar para Cuba, pero por suerte no fue así y me gradué en 1983 con el título de Master of  Fine Arts.  

¿Escultura monumentaria en Cuba?

Cuando regresé me invitaron a participar en un concurso nacional a propósito de los cinco años del fallecimiento de Celia Sánchez Manduley, combatiente del Ejército Rebelde y quien hizo mucho por determinados zonas de la cultura.

Uno de los proyectos que aprobaron fue el mío y actualmente se encuentra emplazado en el Palacio de Convenciones de La Habana. Hay otro similar en el Palacio de la Revolución y otro en la Oficina de Asuntos Históricos  del Consejo de Estado.

Luego hice otras obras de carácter munumentario-conmemorativo, decorativo y ambiental en Camagüey. En Cuba hay muy buenos escultores. Creo que es la primera vez en la historia del arte cubano en que la escultura toma una fuerza independiente, es fuerte y existe sola.

Hay personalidades de la escultura de primer orden que han hecho obra en Cuba y en el exterior. Me parece que sí, que estamos en un buen momento. También creo que la escultura ha asumido actualmente nuevas maneras; ya no es la de pedestal… la manifestación se ha ido adaptando y se muestra en instalaciones, por ejemplo.

Eso abre horizontes. Se ha ido poco a poco acuñando el término artista de la plástica y eso quiere decir que ya no se es sólo pintor o escultor sino que se puede esperar cualquier cosa de un artista. Es mejor dejar el término abierto.

A fines de los 80 abandona la escultura y se refugia en la intimidad de los lienzos. ¿Por qué?

No me divorcié de la escultura, creo que es un medio de expresión tremendo y mi formación es, justamente, esa. Sin embargo, hoy mis sueños como artista son más realizables a través de la bidimensionalidad porque la escultura necesita de determinados recursos, de una producción.

Serie El reino de la confusión

Me separé de la escultura a comienzo de lo que los cubanos llamamos “período especial”, que fue un tiempo de grandes limitaciones económicas, en el que daba mucho trabajo producir escultura. Es una realidad: se dejaron de emplazar esculturas ambientales y monumentales.

Por necesidades creativas comencé a traducir esas inquietudes al lienzo y me enamoré de ese contacto directo, de esa posibilidad de plasmar lo que tú sueñas de manera inmediata. En cambio, en la escultura desde que concibes una pieza hasta que esté emplazada puede que pasen meses e incluso años.

¿Hasta qué punto La Habana presente en sus obras? 

Considero firmemente que la Ciudad de La Habana es una de las más hermosas del mundo e, incluso, su deterioro en algunas partes no le quita belleza. Ese encanto también lo tienen los habaneros y por extensión los cubanos que confluimos en la capital.

Es muy teatral la gestualidad del cubano. He tenido la oportunidad de viajar y ver

desde la perspectiva de la distancia a La Habana y te aseguro que es como una gran puesta en escena donde confluyen razas y culturas. Creo que ni nosotros mismos somos capaces de darnos cuenta hasta qué punto puede ser interesante para un foráneo una ciudad como ésta.

Y esa teatralidad que usted reconoce en su obra, ¿le viene dada por el estudio de las gentes?

Soy muy observador y dejo que las cosas me penetren por los poros, me llenen. Vivo observando y disfrutando y de alguna manera sale; es un proceso intelectual que me lleva a eso, pero el deseo de hacerlo emana de esa convivencia con el medio, con su arquitectura maravillosa que se convierte en el telón de fondo de ese teatro en el que cohabitan géneros como la comedia, el drama y la tragedia, entre otros.

Estamos viviendo un momento cambiante y mi obra se ha ido transformando con el tiempo. Hay, por ejemplo, personajes que reaparecen, que se repiten. Tengo como una gran bolsa o saco donde conviven esos personajes que traigo a la escena cuando me parece. Creo que esos personajes creados por mí le dan una característica, un perfil, que define el rol a desempeñar en ese teatro.

¿Algo de fábula tiene su obra?

Creo que sí, es como una fábula que a la postre será una crónica de estos tiempos.

¿Influencias?

No reconozco una influencia determinada, pero me siento depositario de toda la cultura universal. Estudio y puede que me apropie de composiciones o imágenes de cualquier maestro de mundo Oriental u Occidental. Así mismo pasa con el expresionismo, la critica, en ocasiones, señala rasgos o acercamiento al mismo, pero no es una intención mía. ¿Se puede decir que Goya era expresionista? Aún en ese tiempo no había existido como istmo.

¿Cuánto de humor en sus lienzos?

Eso tiene que descubrirlo quien los vea. El que hace el chiste no se debe reír sino el otro. Eso se los dejo a ustedes, los espectadores. 

España, Francia e Inglaterra son mercados en los que se reconoce su quehacer, ¿cómo se siente un cubano cuando ve que su obra, que parte de La Habana, tiene aceptación en esos exigentes mercados?

Un placer muy grande que no sólo se materializa cuando alguien compra un cuadro  sino cuando se logra entender y sentir hasta cierto nivel la obra de uno. Es fascinante constatar que personas de otra latitud llegan a descodificar un mensaje que toca temas aparentemente locales. La historia de la humanidad tiene algo de cíclico y las situaciones de amor, de odio, por ejemplo, se repiten. Son sentimientos inherentes al ser humano y que existen desde los tiempos de Adán y Eva hasta a hoy.

Ilusión

¿Feliz de ser, desde su pintura, un testimoniante de estos años?

Lo asumo con mucha responsabilidad y seriedad.

¿Planes?

El primer trimestre del año venidero haré una importante exposición en la Galería Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, que se llamará “La vida es un carnaval”. Será fundamentalmente una muestra de lienzos de mediano formato aunque no discrimino la idea de alguna cartulina.  Tengo otros planes de los cuales me gustaría hablar cuando estén a punto de materializarse.

Valoraciones críticas (fragmentos)

(...) En este pintor lo contemporáneo se trabaja a través de esencias y no de arquetipos o imágenes exteriores. No es difícil reconocer algunos tipos humanos de la ciudad, pero con una lectura que tiende a lo universal y desdeña el estrecho localismo. (...)

Amado del Pino, Opciones, 19-10-1997.

(...) Faunos, ninfas y un bestiario de lujuriosos seres, se despliegan ante nuestra mirada. La calle habanera, el coche, el balcón, el contexto de esta ciudad sensual que da título a la muestra, todo eso, y mucho más, hallarán los espectadores en una desenfrenada serie que hurga en el erotismo genésico de la cultura occidental, en sus mitos y tradiciones más antiguas.

Aisar confirma su excelencia como dibujante, dueño de un trazo libre y seguro, que le permite abordar estos temas, evidentemente caros para él, con una lucidez propia del erotólogo más consumado. (...)

Rafael Acosta, palabras de apertura de la exposición Sensual Habana, 1999.

(...) Las pinturas y dibujos de Aisar, compuestos como teatrinos, fachadas o interiores, son la escenografía perfecta para el gran actor; el cubano (léase también la cubana) humorista, jacarandoso, piropeador, exuberante y teatral. Pasa este personaje mestizo y ondulante haciendo las cosas más impropias a la lógica. El cubano objeto es el personaje central del drama observado por el cubano sujeto que lo convierte -transgrediendo la tragedia- en el surreal protagonista de su falsa. (...)

Silvia Llanes Torres, revista Extramuros, no. 1, diciembre de 1999

 (...) El artista parece abandonar la descripción fenomenológica y el comentario de circunstancias, para adentrarse en la sicología del personaje  y su enardecido contraste con respecto a la neutralidad del fondo. Aisar ha ganado en densidad conceptual, en capacidad de sugestión: ha conocido ese don magnífico y raro del arte que consiste en saber cifrar, en un solo, tenue y efímero gesto, toda una ascendencia y una postura ante la vida. (...)

Rufo Caballero, revista Revolución y Cultura, no.1/2000.

(...) Tanto en sus pinturas como en sus dibujos —influenciados moderadamente por el estilo expresionista- convergen a mi juicio en una serie de recursos que él ha ido recuperando de manera perspicaz de la Historia del Arte, los cuales son articulados de forma complementaria para garantizar no sólo la eficacia del lenguaje traslaticio, sino también su grado de exornación (...)

David Mateo,  revista Revolución y Cultura, No.1/2000.

EXPOSICIONES  PERSONALES

2004. Amor, amor, que malo eres. Fundación Pedro Ruivo, Algarbe, Portugal

2004. Vendaval sin rumbo. Galería La Astrolabe, La Rochelle.

2003. Camafruta. VIII Bienal de La Habana, Taller de Serigrafía, La Habana

2003. Camafruta y otras historias. Galería La Acacia, La Habana.

2003. El reino de la confusión. Galería Sacramento, Aveiro, Portugal

2003. Exposición de pintura. Auditorio Municipal de Vendas Novas, Portugal

2002. La isla del tesoro. Galería de Los Escudeiros, Beja, Portugal

2002. Exposición de pintura y dibujo. Galería de Marinotel, Vilamoura, Algarbe. Portugal

2002. Sobre tu carne trigueña. Palacio de Don Manuel, Évora, Portugal

2002. Exposición de pintura cubana. Conservatorio Regional de Algarbe, Portugal

2001. Color definitivo. Galeria Raúl Martínez, La Habana.

2000. Carne Trémula. Galería Espacio Abierto, Revolución y Cultura, Ciudad de La Habana

1999. Sensual Habana. Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño. Luz y Oficios, Ciudad de La Habana

1997. Cuba pintoresca, Galería La Acacia, Ciudad de La Habana

          Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Galería Emir Abdel   Kader, IV Bienal de Ciudad de La Habana

          Las vacas locas. Galería Hotel Inglaterra, Ciudad de La Habana

1996. Cuentos para adúlteros. Galería Espacio Abierto, Revista Revolución y  Cultura, Ciudad de La Habana.

           El bobo de la yuca, Galería Navis Enterprise Corp. Miami, Florida

1994. Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Centro de

          Arte 23 y 12, Ciudad de La Habana (bipersonal)

          El príncipe Maquiavelo y yo, Galería Víctor Manuel, Ciudad de La    Habana

1993. Fuente Ovejuna Señor. Taller de grabado, Camagüey (bipersonal)

1988. Galería de Arte Alejo Carpentier, Camagüey

1984. Casa de la Cultura de Plaza, Ciudad de La Habana

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