|
Creo
que lo que han hecho
los
compañeros de La Jiribilla ha
significado una contribución importantísima
para
que la verdad de la cultura cubana, la verdad de
nuestros artistas se abra espacios que por las vías
tradicionales habría sido, realmente, inconcebible.
Recuerdo que La Jiribilla logró en términos
estadísticos momentos de records cuando, por ejemplo,
los músicos cubanos fueron a los Gramys en la
ciudad norteamericana de Los Ángeles, precisamente
coincidiendo trágicamente con el ataque a las torres
gemelas. Después el mundo cambió, pero recuerdo el papel
de La Jiribilla en aquellos días y la cantidad de
impactos, de visitas que tuvo y obligó a que uno de los
grandes monstruos de Internet pidiera una entrevista con
el grupo editorial de La Jiribilla.
Ha
sido muy rápida en la respuesta, ha estado siempre a la
ofensiva; de verdad que no hay noticia que no tenga su
espacio justo en La Jiribilla. En estos días
hemos estado hablando mucho de las mentiras, y La
Jiribilla ha sido eficacísima desmintiendo
determinadas patrañas y campañitas; enseguida ha
respondido.
Me
acuerdo cuando el difunto Cabrera Infante habló de una
prohibición que había del nombre de su esposa, una
actriz, en una película cubana de los años 60. Pocas
horas después, La Jiribilla estaba poniendo en el
cíber la portada del estuche del video casete
que distribuía el Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC) con todos los créditos, y
recuerdo que el cursor cuando marcaba encima del nombre
de la señora decía: “la prueba de la mentira”. Eso lo
hacen diariamente; logran actualizaciones rápidas e
incluso varias veces al día.
El que
quiera estar actualizado de lo que pasa en el arte
cubano, lo que sucede en la cultura y en la política
cubanas —porque La Jiribilla tiene un componente
político importante que en ningún momento le resta
espacio a lo que hace en la promoción de nuestros
mejores valores culturales— tiene que consultar
necesariamente La Jiribilla.
La
Jiribilla
ha alcanzado un enorme prestigio. A mí me comentó el
novelista español Andrés Sorel, que cuando en sus clases
en la Universidad mencionaba algún tema más de un alumno
le decía: eso lo vimos en La Jiribilla. Mucha
gente en América Latina y en los propios EE.UU. ven
La Jiribilla, saben que ahí esta la verdad del arte
cubano, la verdad de la cultura cubana; está muy bien
posicionada.
Cuando ves la gente que la hace te das cuenta de que no
existe una gran plantilla, no hay gran aparato
burocrático, sino un grupo mínimo de compañeros… los
diseñadores muy jóvenes y talentosísimos; realmente es
un grupito de compañeros que a veces no duerme, siempre
actualizando, siempre al día, es decir, no es una
información que llega vieja, que llega como fiambre,
sino que es algo rápido con un lenguaje atractivo y
ligero. Por otra parte, esta exposición ha sido un lindo
homenaje a aquella idea de Lezama que hoy nuestros
artistas plásticos han recreado; un bello acercamiento a
ese ángel de la jiribilla. Lezama dice: “Sé
anterior a la muerte”, ¡una cosa tremenda para ese
ángel!, un ángel de la cubanía, vencedor de la muerte.
Dice: ¡Has que lo imposible se haga posible!. Eso es
bellísimo. Esta exposición ha sido una verdadera fiesta
de la imaginación.
Palabras del Ministro cubano de Cultura en la
inauguración de la muestra "5 X 5 = 25, La Jiribilla en el
pincel". Sala transitoria del Memorial José Martí, 25 de mayo,
2006 |