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Cuando conversaba con el Presidente del Instituto Cubano
del Libro sobre la presencia de las
artes plásticas en el merecido homenaje a La
Jiribilla, que encuentra oportunidad en su quinto
aniversario y justificación en su inapreciable aporte
cotidiano a nuestra cultura, compartíamos la certeza de
que nuestros artistas no pasarían por alto la preciosa
idea de unirse, desde la diversidad de sus percepciones
y lenguajes, para regalarle a este valioso proyecto,
multiplicada, esa jiribilla que nos acompaña,
siempre vivaz y multiforme.
Un riesgo que
corríamos: el tiempo esquivo e insuficiente para todos
los comprometidos con el hacer. Ante él, dos firmes
baluartes: la motivación sustentada en la razón de este
homenaje y el talento de estos colaboradores, amigos y
admiradores de La Jiribilla.
Así, dibujos,
pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones de
prestigiosos artistas animan hoy esta
exposición-homenaje, bajo un título para nada ajeno a
jiribillescas intenciones que, si en inicio respetó
la ecuación 5 x 5 = 25, al final se subordinó a la
realidad y nos ofreció un 5 x 5 = 28 más consecuente
con nuestra vocación jiribillesca que con la
exactitud matemática.
No es para nada
extraño que esos 28, incursionen una vez más en la
plástica, dos artistas que, aún cuando trascienden por
sus creaciones en la música y la literatura, han dejado
sólidas razones que los hacen parte indisoluble de esta
familia y no han podido sustraerse a esta convocatoria.
Reciba La
Jiribilla y sus talentosos y laboriosos hacedores el
homenaje de quienes, desde las artes plásticas y desde la
vida, como ustedes, persistimos en engendrar este
“posible en la infinidad”.
Muchas gracias.
Palabras del Presidente del Consejo Nacional de las
Artes Plásticas, al dejar inaugurada la muestra "5 X 5=
25, La Jiribilla en el pincel". Sala transitoria del Memorial José Martí, 25 de mayo,
2006. |