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EDUARDO ROCA SALAZAR (CHOCO)
Cada semana al consultar La Jiribilla sentía una
sensación muy extraña. Primero porque tenía que analizar
qué quiso decir José Lezama Lima con ese concepto. Al
invitarme a participar en esta muestra me di cuenta de
que, por fin, tenía un motivo para darle rienda suelta a
mi imaginación. Desde los años 90 tengo mi jiribilla y
la redescubrí al ir a mi baúl de los recuerdos donde
atesoro una serie de obras que amo verdaderamente,
algunas de las cuales datan de esa difícil y
controvertida década. Encontré una pieza que era mi
jiribilla más íntima y con ella me sumé al proyecto.
Francamente, cuando supe del nacimiento de La Jiribilla
como medio de comunicación hace ya cinco años, nunca
pensé que esa publicación iba a trascender con tanta
fuerza. He tenido noticias y conversaciones con
diferentes amigos que viven en otras partes del mundo,
incluso en Miami, y hablan maravillas y a favor de esa
revista digital que da información de todo lo que
acontece en la vida política, cultural e incluso
económica de esta Isla. Tengo que, con mucho amor,
felicitar a aquellos a quienes se les ocurrió crear esta
publicación para informar al mundo sobre nuestras
verdades. Los admiro muy sinceramente.
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DIANA BALBOA
Mi jiribilla es, sencillamente, un homenaje a la
publicación digital y está hecha, con toda intención,
para ilustrar mi punto de vista, mi experiencia, mi
cubanía —porque La Jiribilla es eso: cubanía—, con
musicalidad. Sencillamente es un ángel hecho con toda la
intención ilustrativa y también marcadamente
expresionista; es un despliegue de luz y de elementos
místicos: el barco por la Virgen de La Caridad, tres
palomas por los tres Juanes, el amarillo por Ochún… todo
junto, todo mezclado, todo revolcado.
Tengo un gran amigo que a su vez es un gran inspirador
de La Jiribilla y que se llama Abel Prieto; no porque
sea el ministro, sino que hace muchos años somos amigos.
Él cuando está gestando algo en su cabeza tiene la
generosidad y también la prudencia de comentarlo con sus
amigos para que cada quien aporte lo suyo. Abel en su
gestación, en su embarazo, pues en medio de una partida
de dominó nos comentó sobre La Jiribilla…, por eso creo
que La Jiribilla es de todo el mundo. Recuerdo que en la
década de los 70, el doctor Eusebio (Eusebio Leal,
actual historiador de la Ciudad de La Habana), decía:
“van a abrir las guaraperas en La Habana”. Y todos
asombrados decíamos: ¡¿Mentira?!, a lo que él
contestaba: “Sí, es mentira, pero vamos a repetirlo para
que se dé”. Esa es la inspiración, es decir, vamos a
decirlo para que vaya creciendo y que ese embarazo
llegue a muchos felices términos cada semana, que es
cuando se actualiza la publicación.
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AGUSTÍN BEJARANO
Creo, sinceramente, que es un privilegio haber sido
invitado a participar en esta exposición, porque de
alguna manera nos ha obligado a formarnos una teoría
propia o una configuración de lo que es una jiribilla.
Creo que la jiribilla no es más que un duende un poco
contradictorio, quizá, dentro de la creación que permite
reflexionar, que obliga a hacerse conjeturas,
cuestionamientos acerca de la vida del hombre en la
actualidad. Creo que, a grandes rasgos, eso es lo que he
querido captar en mi obra. Esta muestra también ha dado
la posibilidad a artistas de varias generaciones de
plasmar sus preocupaciones más inmediatas, no solamente
estéticas, sino sociales y políticas de la vida
contemporánea del hombre.
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NELSON DOMÍNGUEZ
Considero que esta muestra es muy especial porque se
basa en un elemento que no es la expresión de una
persona ni de algo en particular, sino de una conducta:
la conducta de la inconformidad. Creo que la jiribilla
tiene una conducta arremolinada en la vida y al mismo
tiempo es una actitud contestataria positiva ante la
vida en general. El pensamiento jiribillesco es algo que
expresa de cierto modo la alegría, el acuerdo, pero
también el desacuerdo de los seres humanos ante la vida
cotidiana. Hice una jiribilla que se llama “El rapto de
la virginidad” porque a veces se dice: “esa mujer es una
jiribilla”, es decir, es un término que expresa una
dinámica interna e inquieta. Por otra parte soy un
lector y admirador de La Jiribilla como medio digital y
también impreso, y cuando me llamaron para involucrarme
en este proyecto me sentí muy feliz. Creo que La
Jiribilla es un documento del pensamiento cubano. Soy de
los que siempre participa cuando me invitan porque creo
que cada exposición es un motivo para meditar; como
decía José Martí: “cualquier tierra sirve si el hombre
sirve”.
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JAVIER
GUERRA
Como nadie ha visto una jiribilla,
pues nadie sabe exactamente qué es
y, por lo tanto, es un concepto que
te obliga a imaginártela. Para mi
obra tomé como inspiración una
fotografía de Korda, ese destacado
artista del lente ya fallecido,
tomada a Norka, una de sus musas.
Considero que Korda es un verdadero
maestro y las cosas que hizo a
partir de la publicidad fueron muy
importantes y de gran calidad; como
me acerco en mi obra al mundo de la
publicidad, su quehacer me inspira
mucho. Quería dar la impresión del
paso del tiempo, como un cartel de
los años 20. Le incluí el
encabezamiento de La Jiribilla, hice
un montaje y, sinceramente, todo se
fue armando por el camino de manera
muy natural. Estoy muy contento con
esa pieza.
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JOSÉ LUIS FARIÑAS
La Jiribilla es para
mí como un centro luminoso y a la
vez paradójico; mi jiribilla nace
del texto de Lezama e intenté hacer
como una imagen que pudiera, de
algún modo, reproducir la esencia
irónica y trascendente del espíritu
de lo cubano como un espejo de
posibilidades infinitas. Esa es la
esencia de mi jiribilla.
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ÁNGEL RAMÍREZ
Interpreto mi jiribilla como un monitor de computadora y
ahí introduzco a mi angelito de la jiribilla; tuve en
cuenta que, al ser una revista digital, era ideal hacer
esta asociación de ideas. Me puse a trabajar y esta es
la obra resultante.
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MANUEL LÓPEZ OLIVA
En mis visitas a la casa de José Lezama Lima lo veía
abanicarse sentado en su sillón, lleno de libros a su
alrededor, con un tabaco y con mitografías
interesantísimas —porque en esa época pensé que había
viajado el mundo y no era así… Cuando aquello yo era
estudiante de la Escuela Nacional de Arte y estaba
comenzando los avatares de la crítica junto con mi labor
de pintor inicial. En esos tiempos, recuerdo que
conversando con Lezama le pregunté sobre el término
“ángel de la jiribilla” que había encontrado en uno de
sus textos. Pero, ¿qué era el ángel de la jiribilla? Y
su respuesta fue que era energía, que era incorpóreo,
que era la presencia de la insatisfacción, de lo
antiacadémico, de lo anticonvencional mismo.
Reencontrarme de nuevo con la jiribilla, ahora en una
dimensión plástica, me lleva lógicamente a pensar.
Anteriormente nunca vi a la jiribilla personificada
porque es un concepto lezamiano, de manera que en la
muestra aparece una obra mía que tiene que ver con esa
inspiración de Lezama vista desde mi lenguaje en el que
uso la teatralidad, la máscara, como un signo de la
relación subjetiva con la sociedad, con la historia.
Esta obra mía puede que, en alguna medida, se relacione
con Lezama porque es el diálogo, la conversación. Lezama
era un extraordinario conversador y ejercía de alguna
manera lo que da nombre a mi cuadro en esta muestra y es
el “Diálogo de oficio”; aquí conversan máscaras, seres
que necesitan del ocultamiento y del doblez o de la
multiplicidad —porque a veces se utilizan muchas
máscaras.
También la máscara estuvo presente en la obra de Lezama
no solamente en Paradiso, donde aparecen referencias a
ese carnaval inusitado de exhuberancia y sensualidad que
tiene que ver con una obra mía que se llama,
precisamente, “El carnaval”, sino que también la
utilizaba a veces para buscar imbricación entre los
seres de la cotidianidad criolla —que él sentía,
percibía, entendía y con los que dialogaba— y aquel
mundo mítico relacionado con lo romano, y estuvo
presente en toda la trayectoria creadora que abrió y
cultivó hasta su muerte. De algún modo mi obra se
imbrica con el principio del imago lezamiano y por ese
carácter que tiene de oposición en el mejor sentido, es
decir, la oposición histórica o aquella que va en camino
hacia lo justo, pues también anda con el ángel de la
jiribilla porque es el ángel de la insatisfacción, el
ángel de lo anticonvencional, el ángel de la creación.
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ADIGIO BENÍTEZ
La publicación La Jiribilla ha sido muy efectiva, tanto
en su forma digital como impresa, porque ha tenido la
preocupación de llevar al lector o al navegante las
informaciones más importantes, los trabajos de los
escritores más destacados del mundo, los artistas de
cualquiera de las manifestaciones del arte —ya sea la
música, la literatura, el teatro… Todo lo recoge La
Jiribilla, pero de manera extremadamente desenfadada y
eso se nota, también, en las ilustraciones. En el
trabajo que entregué para esta exposición traté de
acercarme al estilo de ilustración que posee La
Jiribilla. Ojalá lo haya logrado.
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ILEANA MULET
Mi jiribilla está dada a través de los elementos que utilizo; por ejemplo,
al empelar el papel manufactura estaba pensando en La Jiribilla de papel;
cuando usé el colage de los ángeles —a quienes quise convertirlos en algo
humano— puse uno sumergido en el mundo de la música, otro pensando y dos como
sujetando una enorme piedra que es como el peso de la responsabilidad que
constituye ser periodista y trabajar en La Jiribilla. Luego, obviamente,
introduje el elemento mío, es decir, el tema de la ciudad, pero como contexto
necesario para divulgar lo que se publica en La Jiribilla. También utilicé
códigos de color, como los tonos de naranja y los sepias que en algún sentido,
creo, apoyan la idea, la arropan. Por esos caminos anduve. Escuché hablar por
primera vez de La Jiribilla durante una reunión en la que estaba nuestro
ministro de Cultura, Abel Prieto, y alguien de la intelectualidad le comentó
sobre un artículo publicado en La Jiribilla. Ahí fue cuando empecé a indagar y
con el tiempo me he convertido en una fiel seguidora de esa publicación.
También he tenido el privilegio de aparecer en sus páginas gracias a varios
artículos y entrevistas realizados en torno a mi obra. Esa es la manera en que
me he vinculado a esta fantástica publicación a la que le deseo larga vida. |
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