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El gobierno de los EE.UU. les gusta mucho experimentar
en Venezuela. Aplican diversos métodos de intervención
utilizados en otros países del mundo para ver como
funcionan aquí, como el financiamiento a sectores
opositores a través de la National Endowment for
Democracy (NED) y la USAID, golpes de estado, sabotajes
y sanciones económicas, huelgas nacionales, operaciones
sicológicas, intervención electoral, intimidación
militar y terrorismo diplomático. Ninguna de sus
tácticas hasta ahora ha funcionado, y más bien, han
servido para reforzar el apoyo nacional e internacional
al gobierno venezolano y diluir la fuerza y popularidad
de la oposición. Pero no descansan, siempre buscan
nuevas formas de seguir con sus intentos de socavar el
trabajo del presidente Chávez y su gobierno y el camino
de la democracia revolucionaria. Ahora han hecho a
Venezuela sede de los primeros “Rincones Americanos”
(American Corners) en América Latina. La Oficina de
Diplomacia Pública del Departamento de Estado, encargada
de promover y mejorar la percepción de los EE.UU. a
nivel internacional, o sea, hacer propaganda a favor de
los EE.UU., lanzó en el año 2002 una expansión del
concepto de los American Corners. Los Rincones
Americanos fueron bautizados en Rusia durante los años
90, para preservar el trabajo de propaganda que hacía
Washington a una escala amplia durante la Guerra Fría.
Actualmente, existen alrededor de 150 American Corners a
nivel mundial, la mayoría en países de Europa del Este,
Asia y el mundo árabe. Venezuela tiene la suerte de ser
el primer país de este continente víctima de esta nueva
injerencia.
La idea de Washington en el año 2002 era de expander
los American Corners por el mundo árabe para poder
mejorar la imagen de los EE.UU. mientras bombardeaban
sus ciudades. Pues, Washington se preocupó mucho por la
caída en la percepción pública sobre “la mejor
democracia del mundo” y tomó pasos concretos para
desviar de ese camino. La Oficina de Diplomacia Pública
del Departamento de Estado gasta alrededor de $600
millones anualmente en propaganda y esfuerzos para
cambiar percepciones sobre Washington a nivel
internacional. Los “Corners” pueden ser lanzados con una
inversión mínima, de $25 mil a $50 mil cada uno, y sin
mucha fanfarria. Literalmente, un American Corner es una
asociación entre la Embajada de los EE.UU. y alguna
institución en el país anfitrión, que se hospeda en “un
rinconcito” de algún instituto, universidad, biblioteca
u otro espacio disponible y dispuesto a servir como
punto propagandístico de Washington. El “rinconcito”
provee acceso a información sobre los EE.UU. a través de
documentales, libros e internet y otros medios, y
también ofrece información sobre cómo estudiar en los
EE.UU., aprender inglés o colaborar más directamente con
el gobierno estadounidense. El Departamento de Estado
mantiene una vigilancia profunda sobre quienes utilizan
los American Centers y si funcionan para “transformar”
su percepción sobre los EE.UU. Actualmente, los American
Corners operan en países como Rusia, Indonesia, Turquía,
Afganistán, Bulgaria, Polonia, Uzbekistán, Kyrgyzstan,
Oman, Bangladesh y Pakistán.
En Venezuela, país donde ya Washington no sabe qué
hacer para sacar al presidente Chávez y acabar con la
“revolución bolivariana”, decidieron lanzar los American
Corners este año electoral. Han comenzado en cuatro
ciudades, Barquisimeto, estado Lara, Maturin, estado
Monagas, Margarita, estado Nueva Esparta y Lechería,
estado Anzoátegui. Casualmente, tres de los cuatro
American Corners en Venezuela están hospedados en
Colegios de Abogados, algunos de los cuales que reciben
financiamiento de la NED o del USAID. El American Corner
en Barquisimeto es una asociación entre el Colegio de
Abogados del estado Lara y la Embajada de los EE.UU. en
Caracas, con sede principal dentro de las instalaciones
de esos abogados patrióticos. El “rinconcito” en
Margarita también opera desde el Colegio de Abogados en
La Asunción, y fue el tercero inaugurado este año por el
propio Embajador William Brownfield. El Corner de
Maturín también, sorprendentemente, tiene sede dentro
del Colegio de Abogados en la Urbanización Juanico Este
y fue el último bautizado por el Embajador Brownfield
hasta estos momentos. El único Rincón Americano que
existe en Venezuela que no está situado en el Colegio de
Abogados es el de Lechería, estado Anzoátegui. Este
American Corner se hizo como asociación entre la
Embajada de los EE.UU. en Caracas y el gobierno
municipal de Urbaneja. Tiene sede dentro del edificio de
la alcaldía de Lechería, en la sección de servicios
sociales. La alcaldía de Lechería, por cierto, pertenece
a la oposición.
Se pregunta si estos “Consulados virtuales” como los
llaman en las páginas web de la Embajada de los EE.UU.
en Caracas, ¿no son violatorios del Convenio de Viena?
¿Es posible que el gobierno estadounidense establezca
consulados, sedes diplomáticas, en cualquier parte de un
país sin el permiso del gobierno nacional? ¿Cómo puede
el gobierno de los EE.UU. simplemente abrir espacios
diplomáticos por todo el país sin antes tener la
autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores?
Ahora, además de la Embajada en Caracas y los más de 60
grupos, organizaciones y partidos políticos financiados
por Washington en el país, tienen cuatro sedes
principales nuevos para servir como centros de
conspiración contra el gobierno venezolano. Y son cuatro
bases de operaciones sicológicas y propaganda,
financiados por Washington y monitoreados por el
Departamento de Estado.
¿Hasta cuándo permitirá el gobierno venezolano y el
pueblo venezolano estas fachadas de Washington que
sirven solamente para profundizar su injerencia en el
país? |