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Cuba está
tranquila de punta a cabo, se dice allí para abarcar la
longitud de la Isla. Transcurre con normalidad la
delegación de las funciones por Fidel al equipo de
colaboradores, aunque la enfermedad del Comandante
tomara por sorpresa a todos, luego de haberlo visto
desplegar su descomunal energía en Argentina y en la
conmemoración del 26 de julio con dos discursos ese día.
Fidel es mucho Fidel,
pero es el hijo de su pueblo. Mutuamente se entienden.
Ellos saben lo que quieren oír, y él sabe lo que tiene
que decir. Luego de la Proclama en la que el dirigente
se declaró sometido a una operación quirúrgica y
obligado al reposo debía venir un seguimiento a la
convalecencia. Pero no iba a ser como lo esperaban los
pronosticadores y analistas extranjeros. Sus
compatriotas saben que la cosa es seria. En un segundo
mensaje Fidel dijo: “no puedo inventar buenas
noticias”.
Sin embargo, su pueblo lo sabe combatiendo como siempre
ha sido y de ahí viene toda la esperanza. Alguien en la
calle dijo: “Fidel nos ha enseñado cómo se consiguen las
victorias” y de ahí viene todo el acompañamiento.
Mientras el Comandante convalece los cubanos se están
pasando las señas. Es algo inusual y profundo. En lo
externo se ha visto en los centros de trabajo y en las
cuadras donde los vecinos se están expresando y los
argumentos son tan elocuentes y poderosos que no dan
margen para pensar que el Plan de Bush y la gusanera
desalmada tenga cabida en el corazón de la Isla.
En lo interno del alma cubana la nueva prueba de ética y
hombría del Comandante circula por las venas de la
nación. Se llama confianza, admiración, coraje y
cubanía. De todo eso hay en el entendimiento que Fidel
tiene con su pueblo y no tiene nada que ver con lo
sucedido en Miami donde lo grotesco ha resaltado entre
las repercusiones noticiosas. Muy fuerte ha trascendido
en la Isla la malsana alegría que confirma la petición
de “tres días de gracia para matar” que saliera de la
mafia cubano-americana.
Los cubanos esperan que Fidel festeje su cumpleaños 80
en diciembre como ha pedido, y en la lógica
incertidumbre y la conmoción por su salud deteriorada,
están dando su apoyo a que Raúl lo sustituya. ¿Y de qué
se asombran los que en el mundo se asombran? Fidel ya lo
había dicho, muchas veces lo ha dicho, que en la Isla
todo está previsto y los que sueñan con matar al
socialismo en Cuba se van a quedar con las ganas. |