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El saxo Pimienta
Bladimir Zamora Céspedes | La Habana


La película El Benny, que a menos de un mes de estrenada avanza hacia el medio millón de espectadores, ha desatado un hambre de indagación en torno a todo lo que se haya relacionado con el genial músico nuestro. Por ello me animo a traer a cuenta al compositor, director y saxofonista Mariano Mercerón.

Nació en Santiago de Cuba el 19 de abril de 1905. Allí cursó estudios musicales y se decidió rápido por el aprendizaje del saxofón, porque en cuanto tuvo noticias de ellas le apasionaron las bandas norteamericanas de jazz, donde este instrumento juega un papel estratégico. No tardó en ser un virtuoso instrumentista y empezar a componer. Inicialmente trabajó en varias agrupaciones santiagueras y ya en 1932 fundó su propia orquesta: Mariano Mercerón and the Piper Boys. Una de las primeras jazz band cubanas.

Todavía no se había terminado la década cuando Mercerón tomó conciencia de que era cubano y santiaguero, por lo cual era muy incoherente que su banda tuviera un nombre en inglés. Aparece así Mariano Mercerón y sus Muchachos Pimienta. Dejó de interpretar fox y swing, y se concentró en un repertorio basado fundamentalmente en composiciones propias. Esto le permite ser una de las más solicitadas orquestas del oriente del país. A partir de 1940 la banda comenzó a visitar La Habana, haciendo presentaciones en clubes y restaurantes de la mayor relevancia como El Patio. Fue entonces que los Muchachos Pimienta realizaron sus primeras grabaciones.

En 1946 decide marcharse a México y disuelve la orquesta. Allí arma otra agrupación que hizo mucha música para películas. Estando en estos trajines se encuentra con Benny Moré en 1948, que había llegado a tierra azteca con Matamoros el año anterior. Junto con él nuestro sonero mayor realizó las primeras grabaciones en México. Nadie duda de la importancia de Pérez Prado en la formación de Benny, pero no hay que olvidar la contribución de muchos otros en esa etapa mexicana, como Mercerón.

En 1950 regresó a Santiago de Cuba y en cuanto pudo volvió a organizar su banda, que entonces solo se llamaría Orquesta de Mariano Mercerón. Por ella pasaron en plena juventud cantantes como Pacho Alonso y Fernando Álvarez. También el Benny, que regresó de México en 1951. Como casi todo el mundo, lo único que conocía aquí de él era su voz y cuando se presentó ante Mercerón en el local de ensayos, haber si le daba trabajo, nadie le creyó cuando dijo que se llamaba Benny Moré, al verlo con aquel porte de bohemio desabrochado. Todo porque poco antes había pasado por allí un impostor de glamorosos modales, llevado por Pérez Prado. Pero claro, cuando Benny alzó su voz de clarín todo el mundo se rindió ante la evidencia. Gracias a ello estuvo un tiempo con Mercerón e incluso realizó grabaciones y participó en importantes programas de radio.

Todavía hasta 1953 la orquesta de Mercerón gozaba de gran popularidad, pero después fue decayendo, a pesar de que pasaron por allí otros connotados cantantes como Pío Leyva y Puntillita. Por esta razón se volvió a marchar a México, suponiendo que allí todavía mucha gente podía recordarlo, a partir de su larga estancia en los años 40. Allí forma una orquesta con instrumentistas mexicanos en su mayoría, y se mantiene trabajando prácticamente hasta su muerte, el 26 de diciembre de 1976.     

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