Año V
La Habana
9 al 15 de DICIEMBRE
de 2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Entrevistas con profesores,
alumnos y directivos de la EICTV
Textos y Fotos: La Jiribilla

En un recorrido por la Escuela Internacional de Cine La Jiribilla conversó con quienes sienten la mágica experiencia de la EICTV desde el día a día. Directivos, profesores y alumnos cuentan a la revista sus reflexiones acerca del sistema de enseñanza allí implantado, las anécdotas e historias vividas, y las motivaciones de cada uno para llegar a ese lugar.


JUAN GRILLO TADEO, ASESOR JURÍDICO Y PRIMER SECRETARIO DOCENTE. FUNDADOR DE LA EICTV

¿Cómo ha evolucionado la EICTV en estos 20 años de existencia? ¿Cuáles han sido sus logros?

La propuesta de la Escuela era cubrir una carencia que tenía el cine de la región, el cine de América Latina. En términos de que los profesionales del cine casi todos carecían de una formación académica. Queríamos lograr que el cine latinoamericano mantuviera su filosofía creadora, mantuviera su mensaje y su interés sociocultural, y a la vez dejara de ser un cine imperfecto —jugando con este concepto del documento fundacional del nuevo cine “por un cine imperfecto”, escrito por Julio García Espinosa: Preparar a profesionales que pudieran hacer un cine en términos técnicos y de calidad, superior, y que además tuviera, en términos estéticos, ideológicos, socioculturales, un altísimo nivel en correspondencia con las necesidades del movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano.

Creo que la Escuela ha cumplido esa expectativa. Si se ha producido una evolución, en ningún sentido ha consistido en el abandono de los preceptos fundacionales, sino que ha constituido un enriquecimiento de estos preceptos e incluso ha agudizado la perspectiva inicial.

La EICTV ha formado, durante estos 20 años de trabajo, a profesionales preocupados esencialmente por sus realidades socioculturales, en sintonía con los cuestionamientos que un artista debe hacerse en torno a su época y a su momento histórico, y además ha preparado a profesionales con un altísimo nivel profesional y un acusado sentido de la estética.

Nos hemos enriquecido en el sentido de ampliar el área de trabajo de la Escuela,  la diseñamos en principio pensando trabajar fundamentalmente Latinoamérica, se añadieron África y Asia como áreas de interés, y en el transcurso del desarrollo de la Escuela se ha incrementado a España, en sintonía con todo el movimiento que se ha generado con las cumbres Iberoamericanas. Hemos ampliado nuestra área de influencia, además, a EE.UU., a las naciones desarrolladas de Europa, que en el momento de inicio de la EICTV no formaban parte de nuestros intereses.

¿Qué hace a esta escuela de cine destacarse entre sus semejantes de la región y del mundo?

Cuando surgió la EICTV se estudiaron los proyectos de escuela que existían, se estudiaron los antecedentes. Tiene un antecedente esencial: la escuela que fundó Fernando Birri en Santa Fe, Argentina, la Escuela Documental de Santa Fe. En ese estudio se vio una característica casi común en los proyectos que existían: tenían un trabajo esencialmente teórico. Eran escuelas asociadas a universidades o instituciones académicas tradicionales que tenían una formación teórica, porque no se puede olvidar que quizá la formación de profesionales para el audiovisual es, dentro de la formación artística, la que mayor volumen de recursos materiales y financieros exige. En el momento en que echamos a andar la EICTV, circulaba entre nosotros la información de que se consideraba la formación de profesionales para el cine la segunda más cara después de la de pilotos de aviación.

Exige grandes recursos una formación sólida, teórica y práctica. Eso es lo que distingue la EICTV, ha logrado la apropiada proporción entre preparación teórica y preparación práctica. Los nuestros son graduados que en el minuto siguiente a obtener su diploma de graduación pueden comenzar a trabajar a una producción de carácter profesional sin ninguna inseguridad. Normalmente un estudiante de cine en cualquier otro tipo de escuela comienza por escalas más básicas en las producciones, haciendo pasantías, etc.

Nuestro segundo objetivo, que creo que la EICTV ha cumplido en la medida de sus posibilidades, era lograr que hubiera profesionales para la industria audiovisual en países donde ni siquiera esa industria existía, que fueran ellos la génesis, el elemento primario para el surgimiento de esta industria. Es el caso, por ejemplo, de los países de Centro América, donde quizá salvo el caso de Panamá, donde había cierta tradición documentalística, no había una producción cinematográfica. Nuestros graduados son la génesis de lo que existe en este momento en términos del audiovisual.

Este concepto se ha irradiado a las demás escuelas, se ha probado tan válido en la práctica que ha hecho que comiencen a incorporar elementos de nuestro concepto a su propio trabajo. Hemos servido de meta y comparación.

Nuestro sistema formacional incluye un cambio dentro de los paradigmas habituales de la academia: nuestros profesores no son académicos, son profesionales en activo que llega a la EICTV a transmitir su experiencia. No tenía sentido que formáramos estudiantes a partir de una persona que hacía 50 años estaba alejada de la industria, sin saber cuáles eran las últimas tendencias. Necesitábamos el pulso de la vida diaria, que se transmitiera no solo la información de carácter técnico sino también lo que está ocurriendo en el presente, por ejemplo las posibilidades de financiamiento, los equipos de trabajo; es decir, las circunstancias actuales del trabajo de la industria.

Esa es una característica que quizá las escuelas que están sometidas a regulaciones institucionales o nacionales de carácter legal no pueden asumir. Normalmente una universidad, aunque tenga una escuela de cine, no puede traer a un profesional que no sea universitario, que no tenga un grado académico. Eso nos ha posibilitado que tengamos a profesores de primer nivel que forman a graduados de primer nivel.

Las encuestas son muy subjetivas, pero en estudios que se han hecho se ha considerado que la EICTV está incluida entre las 10 mejores escuelas de cine del mundo. Incluso un órgano de prensa tan respetado como El País, de España, ha llegado a clasificarnos entre las cuatro mejores escuelas de cine del mundo. En el año 1993 el Festival de Cannes, en Francia, por primera vez otorgó el Premio Rossellini a la excelencia en el mundo audiovisual a una institución académica, a la EICTV, y no se le ha vuelto a otorgar a ninguna otra desde entonces.

Hay una idea inicial que quizá no se ha logrado concretar en la dimensión que querríamos: irradiar un movimiento que elevara la calidad general de la formación cinematográfica en América Latina. Siguiendo esa idea convocamos, en el año 1988, aquí en La Habana, el Primer Encuentro de Escuelas de Imagen y Sonido en América Latina. Dos encuentros posteriores, que se hicieron en otros países, dieron origen a la Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de Latinoamérica, la FEISAL, el primer intento de agrupación, de concertación de esfuerzos de escuelas latinoamericanas, que luego ampliamos a escuelas iberoamericanas. Esta organización se propone elevar la calidad ideoestética de la enseñanza del audiovisual, el intercambio de profesores y estudiante. En este año la EICTV recibió la presidencia y tenemos una enorme cantidad de proyectos que ayudarán a consolidar esta organización.


MARGARITA FLÓREZ, DIRECTORA DE RELACIONES INTERNACIONALES

En todos estos años de trabajo ha visto a la EICTV crearse un espacio en el mundo del cine. ¿Cómo ha sido ese proceso?

La EICTV fue fundada por un grupo de hombres, entre ellos Gabriel García Márquez, Titón y Julio García Espinosa, hombres de cine formados en la Escuela de Neorrealismo Italiano, en el Centro Experimental de Roma, que tomaron lo mejor de aquella escuela y quisieron hacer una en América Latina que tuviera esas raíces, en la medida en que es un cine que da a conocer la realidad desde una identidad propia, pero que no fuera tan costosa, tan discriminatoria, como lo que sufrieron ellos como latinoamericanos estudiando en Italia; imbuidos también en el Nuevo Cine Latinoamericano, que tuvo una fuerza muy grande en los años 60 y 70. Esta escuela fue la cristalización de ese sueño y esa madurez.

Se funda la EICTV concibiéndola como un laboratorio vivo, como una fuente de creación alejada del escolasticismo. Querían que fuera una experiencia de vida, con una estética y mirada propias, con un sentido de identidad.

Fernando Birri ha hecho una película sobre la escuela, una idea experimental e investigativa: se hace una comparación entre las películas fundacionales del cine latinoamericano, influidas por el neorrealismo, y las películas de la EICTV, y en qué medida se niegan y en qué medida existe una influencia.

Creo que la EICTV, en los 20 años de labor de formación de profesionales del audiovisual, se ha ganado un espacio porque ha formado gente comprometida con su realidad, que no está ajena a las reglas del mundo en qué vivimos, a las leyes de mercado, al hecho de que en América Latina el cine no es prioritario para los fondos.

Además la EICTV —y esto es algo que sobrepasó los propósitos— es un espacio de colaboración internacional, de convivencia, de tolerancia, de respeto a las diferencias. La Escuela ha formado profesionales latinoamericanos y del mundo.

En estos momentos tenemos muchos profesores que son graduados de la propia Escuela, cineastas importantes como Benito Zambrano; como Eva Valiño, una sonidista que ha ganado el Goya por su trabajo en Te doy mis ojos, como el director cubano Juan Carlos Cremata, o Manolito Rodríguez, guionista; también Alicia Scherson, directora de Play, que ganó el año pasado en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinamericano.

Creo que no hay un país de Latinoamérica que haya quedado fuera. Se han formado cineastas con un sentido de identidad, con una mirada comprometida sobre todo con sus pueblos y sus realidades. Se está promoviendo el cine y la cultura.

El amor por la Escuela es un denominador común, como punto de encuentro y como punto de regreso. Crea sus propias raíces. Personalmente me ha encantado compartir este proyecto, no exento de problemas, pero donde se vive un mundo de tanto respeto a la diferencia, a la creatividad, y donde Cuba y San Antonio de los Baños vienen a ser, de algún modo, la patria chica de todas estas diferencias.

¿Cómo se sostiene este espacio ante otras escuelas del mismo campo, quizá con mayores fondos para su desempeño?

Conozco muchas escuelas del mundo, excelentes escuelas con equipamiento de punta. ¿Cuál es la riqueza de esta escuela? Realmente no es la tecnología, por condiciones económicas, ya que residimos en Cuba y compartimos todos los rigores del bloqueo —aunque tenemos buen equipamiento gracias a colaboraciones y donaciones. Primero, aquí vienen profesionales del cine de todas partes del mundo a transmitir su experiencia. El estudiante tiene, dentro de su programa de estudio, que es excelente —que no solo los dota de técnica sino de los conocimiento humanísticos necesarios para un artista— la oportunidad de recibir la experiencia de un cineasta francés, de un alemán, de un latinoamericano, de un cineasta de África o de Asia, de diferentes miradas y escuelas.

Esa es nuestra gran riqueza. Es una experiencia de vida, porque se amanece pensando en el cine y se convive con el cine todo el tiempo y se pueden aprovechar esas grandes figuras que han pasado por nuestra escuela. Ahora esperamos la visita de Stephen Frears, el director de la película The Queen, y también la del actor Ralph Fiennes.

La escuela se ha ganado un prestigio y es un espacio del cine mundial. Creo que los fundadores tienen que sentirse muy felices, porque este es el proyecto que soñaron y que ha rebasado su sueño.


CORINA MESTRE, ACTRIZ DE TEATRO, CINE Y TELEVISIÓN. PROFESORA DEL TALLER DE DIRECCIÓN DE ACTORES

Su labor de magisterio en la EICTV ha sido larga. ¿Cómo describiría la experiencia?

Desde que se fundó la EICTV he estado trabajando aquí, no solo como profesora. Comencé trabajando en los cortometrajes de los estudiantes, en la primera época. Después di clases de dirección de actores al curso regular, y ahora doy, una vez al año, talleres internacionales de dirección de actores. La experiencia ha sido muy especial. Tengo que esforzarme todo el tiempo tratando de lograr que los estudiantes trabajen con códigos que desconocen, con identidades que desconocen. Deben encontrar un lenguaje común para trabajar, y lo han ido logrando. La escuela crea grandes afectos además de grandes artistas.


ALICIA TELLERÍA, PROFESORA ESPAÑOLA DE LA CÁTEDRA DE PRODUCCIÓN

¿Cómo llegó a impartir clases aquí en la EICTV y exactamente cuál es el programa que lleva?

Llegué a impartir clases porque había conocido a Rolando Pardo en España a través de una guionista que viene mucho a la escuela, Lola Salvador, ella le propuso mi nombre a Rolando y a él le pareció bien. Me llamó, a mí me pareció un milagro llevar la cátedra de Producción en la escuela y aquí estoy llevando todo este año. Mis objetivos son que los alumnos puedan tener el máximo de conocimientos de producción, plantear cada curso como un proceso casi de una película y de lo que se van a encontrar en el mundo exterior. Prepararlos para ello, porque esto es un pequeño submundo mágico, pero luego la realidad no es tan mágica y uno tiene que pelear, luchar, competir con otros y deben tener unas buenas bases y argumentos para llegar al mundo exterior.

A usted misma, ¿qué le ha aportado la escuela, qué experiencias tiene respecto a ella?

Una barbaridad, cuanto menos aprender a no coger lucha en la vida, eso sí lo enseñáis el pueblo cubano muchísimo. Además, la mágica interrelación entre los alumnos, poder hablar todo el tiempo de cine, todos los profesores que llegan desde fuera, también fantásticos; la cantidad de gente de todas las áreas y todos los continentes que conoces y eso es un descubrimiento también para mí.


FABIÁN ARCHÓN, ESTUDIANTE MEXICANO DE 3er AÑO DE DIRECCIÓN

¿Qué esperabas encontrar en la escuela de cine de Cuba, y cómo lo comparas a la experiencia real?

Antes de venir escuché los comentarios de otros compañeros que habían estudiado aquí, sobre el reconocimiento internacional de la Escuela. No es una escuela que se publicite directamente porque eso implica ciertos costos, pero sí tiene reconocimiento de voz en voz. Se conoce en el medio, entre la gente que está trabajando en el medio cinematográfico o de televisión.

Mis expectativas eran altas. Pasar tres años de tu vida en un claustro y construir una nueva familia tiene características únicas, no creo que haya muchas escuelas que alojen a sus estudiantes y los inviten a experimentar un trabajo tan continuo, tan apegado, tan enriquecedor también. Los primeros meses son un poco desconcertantes, pero después todo se vuelve más fácil, la convivencia, incluso te llega a gustar la comida.

Ha sido válida la enseñanza. La organización del plan académico es inusual, porque los maestros que llegan aquí están activos en el medio y no pueden estar sujetos a horarios fijos. Los talleres pueden reubicarse durante el año escolar, o cambiar de profesor. Aunque podría ser desconcertante para una Universidad de ingeniería, no lo es para una escuela de arte, que pinta también de loca y de sui géneris, y que efectivamente lo es. Se va construyendo, se va adecuando incluso a las necesidades de la generación que está de turno, porque hay diferencias entre los estudiantes de diferentes años. De acuerdo con esos intereses hay mucha comunicación entre la directiva, los cuerpos académicos y los alumnos, nos consultan para verificar si los resultados de los talleres son idóneos. 

¿Ha cambiado tu percepción del cine con lo que has aprendido aquí?

En todo país latinoamericano la producción de cine es difícil, sobre todo si no tienes grandes capacidades financieras y no puedes hacer tu propio trabajo de producción. Es difícil entrar en el medio. Llegar aquí es tener garantizado, de inmediato, un trabajo grupal con estudiantes que tienen los mismos intereses y las mismas motivaciones. Estamos las 24 horas hablando de cine, creando el cine y trabajando en el cine. Es un ambiente idóneo. Incluso esta idea de industria, donde cada quien tienen su función específica, es beneficiosa, se vuelve eficaz, aunque en la vida real el director se tenga que volver su propio productor, porque no abundan los productores, o haga cine de autor. Aquí se hace la propuesta de que se cree el producto cinematográfico trabajando cada quien desde su especialidad, siempre vinculado estrechamente al grupo. Se trata de encontrar una industria sólida, que les urge a los países latinoamericanos.


SARA HAZIN, ESTUDIANTE BRASILEÑA DEL TALLER INTERNACIONAL DE PRODUCCIÓN

¿Cómo ha sido para ti el encuentro con la EICTV? ¿Ha variado en algo tu forma de pensar el cine?

Pensaba que iba a encontrar algo mucho peor de lo que encontré. Cuando llegué me sorprendí muchísimo. Los profesores se interesan mucho en ayudar y todo el tiempo están buscando maneras diferentes de llevarnos a su universo, porque estudiar cine en un país socialista es algo distinto. El cine es un mercado, es una economía fuertísima en todo el mundo, y esa es la idea que traemos. Cuando llegas aquí, con personas de 30 o 40 países distintos, es una experiencia muy buena y muy fuerte.

El taller de producción, que dura solo dos meses, es muy interesante y, aunque no vamos a estar los tres años, conocemos a gente de todos los cursos. Son todos como una gran familia.

Tenemos mucho acceso a películas, estamos viendo cine todo el tiempo y mientras más lo haces más cambia tu forma de pensar y la manera en que ves el cine en general. Podemos intercambiar información con gente de todo el mundo. Por ejemplo, yo, que soy productora, no sabía que en Ecuador no hay una ley de cine. En Brasil existe una ley de cine muy antigua. Aquí estudia una chica de Ecuador que está haciendo cine para lograr una ley de cine en su país. Es una manera diferente de pensar el cine. Creo que un intercambio entre países es muy importante. Pienso diferente hoy, seguro que sí.


LAIDY GUTIÉRREZ, ESTUDIANTE CUBANA DE 3er AÑO DE GUIÓN

¿Cómo ha sido tu paso por la EICTV y qué te ha aportado?

Vengo del teatro, estudié teatrología. Quería completar mi formación con el cine y vine a estudiar guión a la EICTV. La experiencia ha sido muy buena. Es una escuela que vincula mucho a los alumnos a la práctica cinematográfica, que al final pienso que es lo más importante cuando estudias en una escuela de cine. La escuela tiene muchos ejercicios de práctica, y tiene un primer año de polivalencia que es muy bueno, donde pasas por todas las especialidades. Eso te abre mucho el diapasón y logra que cuando te enfocas en tu perfil no estés ajena a las otras cosas. En mi caso, como guionista, sé para lo que escribo porque conozco el proceso de creación de todas las especialidades.

La relación con tantos estudiantes de diferentes lugares aumenta la experiencia y la visión que uno tiene de sí mismo como artista y como intelectual.


PABLO ARELLANO, ESTUDIANTE ESPAÑOL DE 1er AÑO DE GUIÓN

Háblame de tu experiencia en la escuela y de hasta dónde te ha cambiado o no tu forma de ver el cine

Estoy en el primer año, el de polivalencia, lo cual quiere decir que estudiamos todos los campos e incluso existe la posibilidad de cambiarnos de especialidad si queremos. La experiencia de la escuela es algo muy difícil de explicar. Incluso tengo un blog en internet  donde trato de contar en España todo lo que me está pasando y lo encuentro dificilísimo. De primera no sabes lo que te vas a encontrar. Tienes una idea cuando vienes de que hay mucho cine en Cuba, un país tan distinto al resto, pero luego todo es superado con creces, todo lo que sientes es muy intenso, no tienes un punto medio, o estás muy bien o estás muy mal y además puedes pasar de la felicidad a la tristeza en cinco minutos y en otros cinco volver.

En el tema académico es increíble, los profesores están todos en activo, trabajan y consiguen que aumente tu pasión por el cine, tu curiosidad, ver películas, conocer directores, estilos, etc. En  mi caso veo mucha diferencia con España. Allá en la universidad todos los profesores son directores frustrados que nunca han llegado a nada y te quitan la ilusión y las ganas, en cambio aquí es magnífico, porque no solo te estimulan a conocer lo que venías a estudiar sino también te hacen darte cuenta de la importancia de los otros campos dentro del cine.

¿Por qué escogiste esta escuela entre las tantas escuelas de cine que hay en Iberoamérica?

En primer lugar porque tiene mucho prestigio, al menos en España se habla mucho de su método de educación distinto, de que las clases no acaban cuando termina el turno pues por la tarde puedes seguir con el maestro, un estilo muy parecido a la educación en la antigua Grecia. Luego vine por el país, siempre me había llamado mucho la atención Cuba, su sistema, su gente y también por salir un poco de Europa.


ALDO ÁLVAREZ MORALES, ESTUDIANTE MEXICANO DE 2do AÑO DE EDICIÓN

¿Cómo llegaste a la escuela, qué expectativas tenías antes de entrar y cuáles se han cumplido?

Supe de la EICTV en México desde el 98 ó 99 porque tomé clases de cine allá en una institución que en ese entonces era la conexión de México con la escuela y desde el principio me interesó mucho por la idea de estar en Cuba, con estudiantes de distintos países de Latinoamérica, África y Europa.  Además, sabía del reconocimiento de la escuela a nivel internacional. Siempre supe que era una muy buena escuela, con buenos maestros, pero realmente conocía poco, aunque había venido un par de meses antes de empezar el curso regular. Tomé un taller acá y eso me dio la oportunidad de conocerla un poco, pero una cosa es venir como tallerista y otra cosa es plantarse sabiendo que vas a vivir tres años aquí. Hasta el momento mis expectativas han sido cumplidas. Los maestros todos son bastante buenos, aunque en esta escuela cuenta más la disposición del alumno porque aquí realmente lo tienes todo, desde el hecho de vivir a unos cuantos metros de tu aula. Eso te crea un compromiso más, el de estar todos los días en el aula aprendiendo, y hay equipos, solo es cuestión de moverse y preguntar. Realmente si uno quiere hacer las cosas, se pueden hacer.
 

SUBIR

 
 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600