Año VI
La Habana

28 de JULIO al
3 de AGOSTO
de 2007

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Canet: el privilegio de su arte impecable

Marta Rojas • La Habana

 

Canet y Marta Rojas

El modesto Canet, pequeño de estatura y grande en perspectiva y hazañas artísticas que se han hecho realidad, nos trae ahora su colección de grabados en linóleo Fidel y el Moncada visto por Canet, en homenaje al 50 aniversario del asalto al cuartel Moncada —26 de julio de 1953, Santiago de Cuba—, con nuevas estampas y trazos. Con ese título expuso el tema en la Casa de Cultura de la UAEM (Universidad Autónoma del Estado de México), Tlalpan, México D.F. en 2002. Ahora trae un libro enriquecido.

Canet es el autor de un empeño que una personalidad aparentemente leve que puede pasar inadvertida en cualquier sitio, ha sido capaz de realizar en proporciones y calidad indiscutibles en el género que más ha cultivado —el grabado. Valdría solo el ejemplo de las 200 estampas de Cecilia Valdés, hecho simplemente colosal: piezas de linografía y xilografía, previa una inmensa investigación donde recrea el ambiente urbanístico de La Habana Vieja y con él la época y los trazos sociales que denuncia la novela de Cirilo Villaverde. Esta sobre Cecilia Valdés, y 100 grabados sobre Cuba de 1953 y el asalto al Cuartel Moncada, podrían bastar como ponderación de la obra de un pequeño gigante. Por cierto, también en una máquina de impresión marca Kelly, que los obreros de imprenta llamaban, en Cuba de los años 50, "la pequeña gigante", fue impresa, en la clandestinidad, La historia me absolverá, en 1954, hará medio siglo.

El trabajo constante y aprendizaje casi místico siempre renovando, caracterizan a Canet. Podemos pasar por alto la Cecilia Valdés y su inmensa representación del hecho histórico del Moncada, y al trabajo de este artista continuaría siendo impresionante. Añádase las numerosas exposiciones donde han aparecido sus obras, además de las muestras personales de Canet, quien, de regreso de un viaje a España para beber también en la fuente artística del país Ibérico por varios años, optó por vivir en Regla, cuando su apartamento estaba situado en plena urbe habanera. Para él era el summum irse a "saborear", así lo dice, el ambiente de la casa y ciudad donde vivía el impresor Eduardo Facciolo a principio del siglo XIX, en Regla, por “necesidad de ampliación de mi estudio”, y además "un lugar así era a lo que había aspirado siempre", dice a sus amigos más cercanos, como si fuera demasiado privilegio para él. La casa de Facciolo, él y su obra, se funden en un solo proyecto cubano, un triple patrimonio.

Antonio Canet Hernández nació en Casa Blanca, La Habana, en 1942. Contaba 17 años al triunfo de la Revolución y en 1962 formó parte de los artistas fundadores del Taller Experimental de la Gráfica de La Habana, creado por la Dirección Nacional de Cultura, entonces para revalorizar la técnica del grabado litográfico y rescatar una tradición artística. De esa importante tradición da fe el libro de la doctora Zoila Lapique, (Editorial Boloña) Memoria en las piedras.

Alguien de la altura poética, dramatúrgica, intelectual y también amo de la prosa, como Virgilio Piñera, le dedicó a Canet unos versos en 1978, estampándolos con su firme firma. Le escribió Virgilio: Acaso no te han dicho lo que he oído, / que entre los muertos ya te han postulado, / que una bengala al cielo le han tirado / desde el portillo negro y embrujado. Más no temas a las parcas tejedoras, / mucho menos al enigma del olvido, / que suba a la posteridad lo positivo / y que caiga en la posguerra el cruel destino... Dando el mensaje a la aurora / ¡Desde el país de las palmas / vociferando a la pampa! / Descubrirás que a la muerte / le has confundido la suerte... Canet, el timbre ha tocado..."

Pues ese es Canet, según Virgilio: "Sencilla sinfonía de Beethoven, / promiscua necedad de los caprichos, / grabados y pinturas postrománticas, / que danzan al compás del modernismo” *.

Grabador por excelencia y pintor, Canet escogió esta línea para trazar en un álbum, para la posteridad, ese pedazo fundamental de la historia de Cuba que es el Moncada y Fidel, el cual organiza en varios tiempos: antes del Moncada, la República mediatizada y turbulenta, basada en lo que él llama "mi lectura gráfica de lo que dice de ella Fidel en La historia me absolverá"; el golpe de Estado perpetrado por Fulgencio Batista; la respuesta de Fidel, en el año del Centenario del Apóstol de la Independencia, José Martí; seguida del asalto al Moncada; la expedición del Granma, emprendida desde el puerto de Tuxpam; y luego la Sierra Maestra, así como aspectos contundentes de la lucha y transformación desde las raíces propiciada por la Revolución Cubana.    

El libro de grabados, de la editorial Letras Cubanas, cálido anhelo del artista, recorre medio siglo de historia. Todas las escenas, reflejan la época. Un largo estudio le permitió trazar los momentos estelares de la Revolución Cubana y Fidel, su figura cimera, desde los años de estudiantes del líder revolucionario. La Cuba de los años 50 bulle en los grabados tanto en las referencias comerciales, como las represivas olas heroicas. El comienzo de la rebeldía tiene en la manifestación estudiantil conocida como la Marcha de las Antorchas, un símbolo de luz que pronto se conecta con el asalto a la segunda fortaleza militar de la tiranía, el cuartel Moncada, y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el propio día 26 de julio de 1953.

La acción adquiere en el trazo de Canet, lo que fue una resistencia imponderable de jóvenes armado precariamente, frente a un adversario materialmente mil veces más poderoso. Pero la mirada de los rebeldes que logra el artista parece deshacer los muros del cuartel. Unas hojas más y nos dará Canet la conversión del revés en victoria, cuando muestra en sus grabados al joven abogado Fidel Castro ejerciendo su doble condición de acusado y acusador para revertir a favor de los revolucionarios, la aparente "victoria" de la tiranía, lograda gracias a los asesinatos de prisioneros. Un Fidel que obligó al tribunal a romper las esposas que atrapan sus muñecas, advierte con ese gesto de protesta, que la represalia enemiga ha sido rota porque los acusados se convierten en acusadores.

La presencia de la mujer, en las combatientes Haydée Santamaría y Melba Hernández, y el preludio y acto del martirio de Abel Santamaría, segundo jefe del movimiento revolucionario, son grabados tan impactantes como hermosos. Canet reproduce con pulso certero, sin apartarse de su estilo artístico, otras escenas del juicio que culmina en el alegato La historia de absolverá. Otras estampas de época como transición, y el libro nos presenta después a la Revolución en marcha. Ningún trazo ocioso, excesivo ni débil:

Trazo fuerte, de negro intenso, hallaremos en sus grabados, lo cual le imprime dramatismo y reciedumbre a lo que quiere expresar en la obra artística. No se trata de una reproducción minuciosa, "a pincel", sino de hulla milenaria, precursora del diamante lo que dice Canet en su texto gráfico.

Por algo el poeta Virgilio, también dice de él: "!Que la cuaresma levante la polvareda celeste! / ¡Que las cenizas protejan tus cuadros y tus bosquejos! / ¡Que paren aquellos cantos que llevan luz a tu aurora! / ¡ Y que demuestren que tu alma / no es mas que la de otro Goya!".

Y Canet en su catauro de grabados de episodios tan trascendentales como los que pintó Goya, atesora además, entre otros, los Grabados Militantes (1962), la serie Homenaje al heroico pueblo de Vietnam (1964), Metralla (1995) y Che (1968-1971).

México, Chile, Milán, Estocolmo, Mongolia, Praga, Venezuela, Roma, Argelia, Corea, la antigua URSS, Andalucía, España y desde luego, Cuba, la nutricia Cuba, están entre los lugares donde ha sido expuesta su obra, y en especial el ultramarino pueblo habanero de Casablanca, porque las marinas, en el óleo, son preferencia de Canet aunque no las ha prodigado en la pintura. De ahí, tal vez, el mayor valor de esos lienzos marineros. No falta en él, desde luego el interesante trabajo de experimentación, como sus cuadros todo en blanco, en relieve.

Como admiradora del artista saludo el puente que vuelve a tender Canet con su obra artística, entre Cuba y México, al realizar la presentación mundial de su exposición en este y otros países, como Ecuador y España, que ha sabido conservar la savia de la amistad entre los pueblos. Le deseo al artista, con su libro Fidel y el Moncada visto por Canet, el extenso reconocimiento a la riqueza toda de sus obras, que la modestia del autor empina más, en vez de reducirla, pues él no temió, no ha temido nunca ni teme, "a las parcas tejedoras, y mucho menos al enigma del olvido", como dijo el poeta. ­

Bello homenaje este del México, que acogió a Fidel, al Che y sus demás compañeros del Granma, haber dado espacio a esta obra singular, presidida por sendos rostros que convivieron en esta tierra, en dos siglos diferentes: Martí, y Fidel, precisamente en el año 2003 en el cual se celebra el sesquicentenario del nacimiento de José Martí y el 50 aniversario del asalto al Moncada. Canet, artista dichoso que expone algo tan importante de sus episodios nacionales en fecha cumbre. Digo dichoso y me dejo llevar por una "muletilla", dichoso no: él se ha ganado ese privilegio con su arte impecable en el grabado, por su esfuerzo de pequeño gigante. De David, vencedor de Goliat.

La Habana 19 de marzo de 2003.
* "Oda al pintor", Virgilio Piñera

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
IE-Firefox, 800x600