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1. Un sueño
Algo que nunca faltará, cada vez que
propongas un buen sueño, es el salto de
un escéptico que esgrima, con paradójico
entusiasmo, su sacrosanta "podrida" para
"aguar la fiesta". No siempre son
personas de mala fe; por disímiles
razones los hay quienes ven en negativo,
padecen de un fatalismo —especie de
lastre psicológico— que les impide dar
el primer paso hacia un camino
desconocido. No creo que casos
contrarios (como el mío) sean tampoco
muy aconsejables; soy de esos de los que
a la primera ocurrencia que me parezca
útil y poética le voy hacia arriba
aunque conlleve una superproducción
hollywoodense, bajo la creencia de que
todo lo bueno tiene que ser posible. De
ahí que cuando un amigo me señala para
realizar un proyecto, suelen colocarme a
otro amigo de contraparte, para ir
"aterrizándome". Pero más allá de la
manera en que cada ser interpreta el
entorno y asume su transformación, hay
épocas en las que imperan ciertas
teorías “mutilaempeños” que gravitan
sobre el ánimo general y se van
imponiendo ponzoñosamente. Esto tiene
mucho que ver con los monopolios de la
información y expansión de
seudofilosofías que van pesando sobre
las alas humanas.
Es común escuchar hoy día frases como
"estos son otros tiempos", "la juventud
de hoy ya abolió el romanticismo”, “está
para lo concreto”, “tiene sus
intereses", "ya no es lo mismo que
antes", “los chamas de hoy no piensan en
los demás”, “el altruismo aquel de los
60 se fue a bolina” con lo cual nos
sentimos de pronto impregnados de la
angustia por creernos ese cuento de que
los espíritus están presos, que soñar es
un arcaísmo, que toda poética ha sido
desplazada por la ambición, por el
interés material, por los show
superficiales y grandilocuentes.
Con respecto a la trova, ese “filosofar”
hijo pródigo del slogan comercial “fin
de la historia”, se traduce en ideas
como "La gente no está para la descarga
con la guitarrita", "los jóvenes de hoy
están para la meneadera y la brincadera,
no para la canción pensante”, “ya
aquellos tiempos de Silvio y Pablo
llenando plazas pasó", “la trova es hoy
día para un buchito de tembas” “es que
la descarga esa es para espacios muy
pequeños”, “las disqueras no meten esas
moñas porque esa trovada no vende”.
A pesar de esa atmósfera inevitable, la
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) con la
Asociación Hermanos Saíz (AHS), el
Instituto de la Música y la Casa Editora
Abril, tejieron un ambicioso plan, toda
una fiesta popular, por los 35 años de
la fundación del Movimiento de la Nueva
Trova. Cuando, en la primera reunión de
“factores”, tras algunos “cocinaítos” se
expuso el proyecto —y a menos de una
semana de llevarlo a cabo— se hizo un
silencio sepulcral, las miradas iban de
un compañero a otro buscando apoyo o
confirmar que no se trataba de una
broma. Alguien, como para
descongestionar, preguntó qué título
llevaría el evento.
—“Una guitarra, un buen amor”, por la
canción de Noel Nicola.
Respuesta que resultaba una “rectita” al
medio sobre la que se lanzó Bladimir a
batearla con todo:
—¿Cuatro cosas bien? Oye, si hacer una
sola cosa bien es el del carajo,
imagínate cuatro como estas, podemos
darnos con un canto en el pecho si la
mitad de ese plan nos sale bien.
Las carcajadas fueron, por una parte la
confirmación de que le íbamos para
arriba a una locura y de que todos
pondríamos el máximo de acción en
función de la idea.
2. Un viaje
En cuestión se trataba de hacer en unos
20 días, desde la propuesta de idea
hasta su concreción, un evento que
incluía un foro interactivo, donde
participaran teóricos y figuras de la
trova, un cancionero (escribir,
recopilar, diseñar, hacer la edición,
imprimir, y comercializar el libro) así
mismo con un juego de 35 postales con
imágenes de artistas plásticos y textos
de canciones importantes en todos esos
años (selección y convocatoria a los
plásticos), afiches; convocar a otras
instituciones y empresas para la venta
de discos, libros, exhibición de
películas y documentales, servicio
gastronómico, etc. y todo con el
compromiso de ofrecerlos en moneda
nacional y a los precios más accesibles.
Asimismo, un espacio para que los
jóvenes pudieran acudir durante unas
horas a “quemar” en memorias flash o CD
(el soporte físico, se regaló, así como
el servicio) la música de los trovadores
cubanos, especialmente los más jóvenes.
Todo esto como platos complementarios a
los espacios de descargas,
presentaciones de discos, libros y
conciertos nada menos que con los
trovadores de todo el país y todas las
generaciones. Por supuesto, que por
razones de cada cual, faltaron algunos,
pero se extendió la invitación por toda
la Isla y la posibilidad de traerlos y
alojarlos.
3. Una guitarra
¿La gente irá a eso? Nos preguntábamos
ante los “amarres” y toques finales de
cada espacio. ¿Lograremos una escalada
progresiva de las actividades?
¿Aguantará el público hasta la madrugada
un concierto de tantos trovadores en la
escalinata?
He vivido convencido de que la trova
toda es parte raigal de nuestra
identidad y especialmente de la música
popular y que, lejos de ir apagándose,
cuenta hoy con una cantidad, calidad y
variedad de trovadores como nunca antes
(dando por sentado que conviven varias
generaciones, incluyendo los fundadores
de la llamada nueva trova en toda su
capacidad creativa). Asimismo, sé que
los medios de divulgación y promoción,
TV, radio, disqueras, prensa, etc. no
siempre han estado al nivel que merece
ese movimiento, por ello debo confesar
que ese 30 de noviembre, tras muy breve
sueño, me desperté, como diría Silvio
“entre el espanto y la ternura”, con
grandes ansias y a la vez con dudas y
temores.
4. Un buen amor
“Verdadero complot” (Pabellón
Cuba)
10: 00a.m. Foro interactivo “La Nueva
Trova”
Abrió la mañana con buen augurio,
preguntas de todos los rincones del
mundo y cerca de 50 trovadores, críticos
y personalidades de la cultura rondaban
el lugar y se sentaban ante las
computadoras a responder, entre ellos,
destacaron fundadores como Sara
González, Eduardo Ramos, o historiadores
de la trova como Lino Betancourt,
nuestro Guille Vilar, que quiere tanto
al rock como a los juglares, también el
musicólogo Roberto Chorens y
especialistas del Museo de la Música
como José Reyes. Tanto la intención,
como la intensidad de la preguntas, como
la seriedad con la cual se respondió,
denotan la alta importancia que tiene
para la espiritualidad humana la trova
cubana. .
1:00 p.m. a 9:00 p.m. “Piratrova”.
Desde horas de la mañana comenzó la cola
esperando el comienzo y se mantuvo hasta
que culminó algo pasada la hora
prevista. Se llevaron música consigo
cerca de mil 500 personas; casi mil
memorias flash y cerca de 600 CD (en
soportes que obsequió gratuitamente el
espacio) llevaron grabaciones de
trovadores cubanos, especialmente de los
más jóvenes.
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3:00 p.m. a 5:00 p.m. Panel teórico “La
Nueva Trova”.
No por ser un espacio de
reflexión fue menor el público, la
amplia sala trasera del Pabellón se vio
colmada de periodistas, críticos,
investigadores, trovadores y jóvenes
interesados en el tema. El historiador
Lino Betancourt, hizo un recorrido desde
los orígenes de la trova cubana hasta la
llegada de la llamada Nueva Trova,
analizando sus características y su
rebeldía, destacando aquellos trovadores
mambises, que junto a su fusil cargaban
la guitarra. Otros como el trovador
Ángel Quintero y nuestro periodista e
investigador Joaquín Borges Triana
describieron el panorama de esa trova
heredera de los 60 y que desde los años
80 hasta la actualidad la han mantenido
no sólo viva sino creciente. Esto dio
pie a diversos puntos de debate, en los
que brotaron varias intervenciones desde
el público, abordando momentos como la
fundación del Movimiento de la Nueva
Trova y los pros y los contras de
haberse integrado en 1986 a la
Asociación Hermanos Saíz, así como la
relación (de amores y dolores)
trovador-instituciones, especialmente
los medios masivos y las disqueras. Este
encuentro tuvo su punto culminante con
las reflexiones que estuvieron a cargo
de Vicente Feliú, fundador de la llamada
nueva trova y una de sus voces más
notables tanto por su poética, como por
su ética que ejemplifican el sentido más
auténtico de la figura del trovador.
5:00 a 10:00 p.m. En la misma
entrada al Pabellón Cuba por la calle
23, se formó uno de los más animados
momentos del Verdadero Complot.
Pasaron por el escenario de descarga
cerca de 50 artistas, entre trovadores y
músicos que los acompañaron. Todo el
tiempo de la descarga con gran número de
asistentes, llegando a abarrotarse en
plena interacción con los trovadores.
Destacaron momentos como los de Ray
Fernández, Alito Abad, Eric Méndez o
Yoan Zamora, por mencionar algunos.
“Son de la trova y cantan en llano”
(Parque de los artesanos en 23 y M)
5:00 p:m. a 10:00 p:m. Resultó
uno de los espacios más seguidos, por el
que desfilaron grandes de la trova
tradicional y el filin, aparte de los
nuevos trovadores. Cuentan (pude estar
solo algunos momentos) que se logró un
ambiente de noche bohemia. Menciones
especiales para don Adriano Rodríguez,
así como Ireno y Jorge García, Ángel
Quintero y Omara Portuondo acompañada
nada menos que por Ángel Díaz (me lo
perdí pero me lo describieron como
sensacional).
“Trova a la vista” (Portal del cine
Yara)
2:00 p.m. a 9:00 p.m. Este fue
uno de los puntos de propuesta variada,
asumido masivamente por el público. La
tarde abrió con una exposición
fotográfica en las que imágenes del ya
antológico Plátano, del fotorreportero
Richard P. de la Rionda y de los
archivos de Juventud Rebelde.
Todas las fotos recogían expresiones y
gestos de nuestros trovadores desde los
míticos años 60 hasta la actualidad.
Luego se fueron presentando discos que
contaron con actuaciones muy seguidas
como las de Liuba María Hevia, Eduardo
Sosa, Ariel Barreiro, Fernando Bécquer,
Pavel Poveda y Gerardo Alfonso, entre
otros. Estas presentaciones fueron
acompañadas de descargas de sus
creadores en muy estrecha vinculación
con su público. Luego se expusieron
varios documentales y videos de la trova
cubana, disfrutados también por cientos
de personas.
“A Guitarra limpia”
(Plaza Ignacio
Agramante de la Universidad de La
Habana).
5:00 p.m. a 10:00 p.m. Con su
habitual exquisitez el Centro Pablo hizo
su propuesta de reflexión y sensibilidad
poética que ha caracterizado el trabajo
en su sede habitual. Las imágenes
audiovisuales, la serie Memorias,
libros y discos que han salido de la
labor creativa de ese centro estuvieron
en función de la descarga trovadoresca.
Ariel Díaz, Inti Santana, Silvio
Alejandro, Diego Cano, Samuel Águila,
Mauricio Figueiral, Fernando Bécquer,
Adrián Berazain y dúo Karma, entre
otros, regalaron una tarde noche como
las que han sostenido estos años en la
Habana Vieja, de la mano de Víctor
Casaus y María Santucho.
“Con la adarga al brazo”
Parque
El Quijote
1:00 p.m. a 10:00 p.m.
Comenzó con Adriano Rodríguez cantando a
capella “Perla Marina”, de Sindo Garay,
ante público aún no muy numeroso debido
a la hora. Se presentó el cancionero
“Una guitarra, un buen amor” cien
canciones de Silvio, Noel y Pablo,
editado por el sello Abril, y desde
entonces la descarga fue cobrando calor
con un público creciente que llegó a
abarrotar el lugar con febril
entusiasmo. En este, como en otros
puntos, la Casa Editora de la Juventud
Comunista puso a la venta pulóver
diseñados para la ocasión, el juego de
35 postales de la trova y las artes
plásticas, y libros como El Diablo
Ilustrado, Confesiones, el
cancionero Cualquier flor de la trova
tradicional cubana y otros títulos
del Instituto de la Música. En la
descarga, que duró prácticamente nueve
horas, destacaron Lien y Rey, Felipón,
Yhosvany Bernal, Rubén Lester, Diego
Cano, Juan Carlos Pérez, Fito Yunior
Navarrete, y la tropa de Santa Clara,
con Yaima Orozco, Dieguito Gutiérrez,
Michel Portela, Alain Garrido y ese Roly
Berrío que llevó a la ya multitud
concentrada junto al Quijote a un
momento de verdadera efervescencia
trovadoresca.
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Concierto descarga total “Una guitarra,
un buen amor”
Escalinata de la
Universidad de La Habana.
10:00 p.m. Si cada espacio planificado
desbordó cualquier expectativa, el
cierre llegó a niveles insoñados. Una
multitud de miles de jóvenes repletó las
calles a la vista desde la histórica
escalinata; un público que no solo
impactó por numeroso, sino porque estuvo
todo el tiempo conectado. Pasaron por la
escena desde clásicos como Vicente
Feliú, Sara González, Augusto Blanca,
Lázaro García, Pepe Ordaz, Manguaré,
Moncada, Gerardo Alfonso; hasta
generaciones más nuevas entre los que
estuvieron Lien y Rey, Eduardo Sosa,
Roly Berrío, Diego Cano, Samuel Águila,
Yusa, David Torrens y William Vivanco.
El final, como orgía espiritual, llegó
entrada ya la madrugada, para llevarnos
a casa tras el gozo de una sostenida
guitarra y un gran amor.
Creo que será un día para recordar y que
traerá futuras reflexiones sobre
aspectos como:
-
Poder de convocatoria de la trova
cubana. Trovadores de varias
generaciones llevaron a miles de
jóvenes a los diversos espacios.
-
Necesidad de espacios, donde la
trova y otras manifestaciones
artísticas sean el eje de espacios
de esparcimiento. Probada la
eficacia de una propuesta con altos
valores estéticos tanto por la
música que se proponía, como por los
productos, libros, discos, afiches,
postales, puestos a la venta.
-
Llamado de atención a las disqueras
acerca del fenómeno trovadoresco.
Tanto las presentaciones de discos
(vendidos en moneda nacional) o la
Piratrova donde llevaron gran
cantidad de música grabada
mayoritariamente de manera
particular en computadoras o
miniestudios o espacios nuevos, como
el Verdadero complot y el A guitarra
limpia del Centro Pablo.
-
Llamado a los medios masivos del
impacto que puede tener la trova
dentro de la programación de radio y
TV.
-
Contundencia y resonancia de un
proyecto cuando las instituciones y
organizaciones trabajan de conjunto
en pos de un proyecto ambicioso,
útil y con intenciones culturales.
-
La trova cubana, en su confluencia
de generaciones cuenta hoy día con
una variedad y cantidad de
exponentes como nunca antes y, sobre
todo, a pesar de no haber estado
durante años en el centro de la
atención de medios masivos y
divulgativos, cuenta con una
aceptación masiva.
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