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Los primeros frutos de los Premios del
ALBA tienen la virtud de estar
auroleados por un halo de justicia
poética. Nadie, absolutamente nadie,
podrá discutir la extraordinaria
jerarquía de las personalidades
laureadas en la edición inicial de esta
iniciativa del Fondo Cultural de la
Alternativa Bolivariana para las
Américas.
Al distinguir a Mario Benedetti con el
Premio ALBA de las Letras, se resalta
una trayectoria de hondo calado en la
creación literaria en nuestra lengua. El
poeta, narrador y ensayista uruguayo
recibió la noticia mientras se hallaba
hospitalizado en Montevideo, a
consecuencia de una dolencia
gastrointestinal, cuya curación ha sido
lenta. No obstante, reportes de prensa
dan cuenta del buen ánimo del escritor y
de la alegría con la que recibió la
noticia de la adjudicación del
galardón.
Benedetti ha sido un hombre consecuente
con sus ideas de libertad y justicia
social, y ello se refleja en su
formidable producción. Incluso en los
poemas íntimos o los cuentos de oficina
—Montevideanos fue para muchos la
revelación del mundo urbano en sus
latidos más ocultos— sale a flote,
lacerante o esperanzada, la condición
humana.
En la categoría de las Artes, el Premio
recayó en el arquitecto brasileño Oscar
Niemeyer. No hace falta abundar en sus
extraordinarios méritos artísticos y
profesionales. Vista hace fe: las
construcciones de Brasilia, el Museo de
Arte Contemporáneo de Niterói, la
Universidad de Constantine en Argelia,
la sede parisina del Partido Comunista
Francés, la terminal de ómnibus de
Londrina, el Memorial de América Latina
en Sao Paulo.
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Guardo con celo los apuntes de una
visita a su estudio en Copacabana, en
julio de 2006. Entonces me dijo: “Por
naturaleza, el imperialismo nunca dejará
de ser bárbaro. Usted lo está viendo en
Palestina y el Oriente Medio. Ante la
alianza de EE.UU. e Israel, el mundo no
puede permanecer impasible. América
Latina está viviendo una hora muy
especial. Tengo fe en los nuevos
liderazgos que van surgiendo y en el
resultado de los movimientos sociales.
Pero la condición humana no se ha
levantado todavía a la altura de lo que
esperamos." Eso me lo decía un comunista
convencido, a las puertas de su
centenario.
En ambos casos se cumple cabalmente lo
que se había establecido en las bases
del Premio: concederlos a quienes de
manera sostenida hayan contribuido a
enriquecer los valores compartidos y
diversos que conforman la comunidad de
pueblos latinoamericanos y caribeños, y
hayan aportado ideas y obras a la causa
de la emancipación y la descolonización
cultural. |