Año VI
La Habana

19 al 25 de ENERO
de 2008

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Iris Dávila: una obra desde la mujer para Cuba

P. Armas. F. • La Habana

 

Tal y como fue en vida, una mujer amante de la naturaleza y especialista en sembrar ideas, Iris Dávila, la reconocida escritora de radio decidió que a su muerte sus cenizas fueran esparcidas en el Jardín Botánico Nacional.

Este viernes se cumplió la voluntad de la  cubana nacida en el poblado de Güines en 1918. Entonces no era fácil pero consiguió realizar estudios de derecho, periodismo, literatura y psicología. Al final todo lo que aprendió en las aulas le sirvió como creadora de seriales para la radio y televisión, acción con la que ganó fama en Cuba y en el extranjero.
 

Considerada como una escritora que trazó pautas en la radionovela, por imponer temáticas más reales que las que hacían sus contemporáneos, Iris escribió guiones para los espacios radiales Divorciadas y Por los caminos de la vida  y en la pequeña pantalla dio vida a Una luz en el camino. La mayoría de sus piezas conquistaron altas audiencias y resultaban polémicas, dotó a sus libretos de un alto vuelo literario.
 

Con su peculiar estilo violó las recetas clásicas del folletín para escribir como decía ella de “la muchacha de la esquina”, con sus tramas nada principescos y con posibilidad de ocurrirle a cualquier persona. Los especialistas coinciden en que sus historias conservan actualidad.

Pero la escritora que nos dijo adiós, fue también y por décadas periodista, hacedora de múltiples crónicas y comentarios. Por ejemplo de manera incisiva hablaba del origen de las radio y telenovelas “Asumimos la responsabilidad y confesamos el pecado… Cuba tuvo la osadía de introducir en un incipiente sistema electrónico el viejo oficio de fabular” para agregar “El atrevimiento originó en lengua hispana un género insólito, más dramático que narrativo, por cuanto su forma elocutiva esencial era el diálogo y no la narración, y por cuanto demandaba el juego histriónico de voces moduladas, sin que por ello dejara de ser novela,  o sea, acción más o menos lenta y más o menos amplia, si bien no contada en pretérito sino expresada en presente”.

Se dedicó también a estudiar la radio y la televisión, en su dramaturgia. En uno de esas valoraciones sobre el despegue de la novela romántica en los años 40 y 50, Iris escribió “Tres títulos grafican su arrancada impetuosa: Ave sin nido, de Leandro Blanco; Por la ciudad rueda un grito, de Reinaldo López del Rincón; y El collar de lágrimas, de José Sánchez Arcilla, la cual alcanzó los 965 capítulos. Y como ya existían las cadenas telefónicas nacionales, las aves volaron, el grito retumbó y las lágrimas llovieron de un extremo a otro de la Isla”

Es además autora del cuaderno para niños En un submarino de cristal (1986),  y de la compilación de cuentos Intimidades (1998). En noviembre pasado se presentó su libro Delirio de periodista, una compilación de crónicas que da cuenta también de la cubana patriota que en 1957, por ejemplo en el articulo La universidad que quiero para mis hijos, decía “Yo quiero que mis hijos asistan a una universidad que tenga la calle dentro y que los haga mirar hacia la calle. Una universidad que no lleve de la mano únicamente por los caminos de la ciencia escrita, sino que al mismo tiempo prepare el noble y obligado ejercicio del civismo y la dignidad. Una universidad donde de un modo u otro se les recuerde a diario que son partes de un todo y que si no contribuyen a mejorar esa unidad, están contribuyendo al prejuicio propio y general”.

Es la autora que como afirma Maité Vera  “escribió  desde la mujer, con la mujer y para la mujer, en una época en la que se debía ser muy valiente para asumir tal postura”.

Merecedora en el 2003 del Premio Nacional de la Radio, Iris Dávila tiene además otro lauro: la de madre y abuela capaz de guiar a sus tres vástagos, y a los hijos de estos, consiguiéndolo a partir de su ejemplo personal que unió talento, honradez, dedicación y patriotismo. Así la recordaremos quienes tuvimos la oportunidad de conocerla.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600