Año VI
La Habana
2008

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

La pelota en la lengua
Amado del Pino • La Habana

NNo voy a referirme a una lamentable inflamación o protuberancia en el precioso órgano que usamos para hablar. Nada de lesiones en esa lengua que en varias culturas se cataloga como lo mejor y, a su vez, lo peor que poseemos. Estoy pensando en la influencia del béisbol, la dulce pelota de nuestras vidas en el habla cotidiana del cubano de a pie. 

  Hay una frase que escuché cierta tarde esperando un ómnibus que hacía el trayecto entre Chambas y Mayajigua, dos pequeños pueblos del centro de Cuba, importantes para la, también humilde, historia de mi adolescencia. A mi amigo Padura le da mucha gracia y he visto en su pícara mirada una sospecha de que me la haya inventado. Un corpulento mulato les decía a varias personas: “En eso, Lourdito pegó una línea a la altura de una lata de sancocho…”. A los extranjeros lo que va entre comillas le dirá poco. Lourdes ―sí, así, en femenino Gourriel ha sido uno de nuestros mejores peloteros de todos los tiempos. En los últimos años se desempeña como manager, piloto, director o cualquier otro nombre de quien dirige, ese que en otros deportes lleva el más frío nombre de Director Técnico. 

  Una línea es batazo sólido, raso, eficaz que si no sale demasiado de frente suele ser una garantía para el bateador. El sancocho entre nosotros no es una comida popular, sino el nombre que se les da a los restos del almuerzo o la cena y que casi siempre esa lata llena va destinada a un puerquito (cerdo, marrano, gorrino) que engorda en la sombra y que dará lugar a los manjares de las grandes fechas familiares. 

  Más allá de la metáfora del batazo bajito y contundente, hay muchas otras expresiones cubanas que tienen su raíz en el apasionante deporte de las bolas y los strikes. Cuando alguien te hace algo feo y no protestas a tiempo, se te dice “te la dejaste pasar”. Claro porque no hay nada peor que no tirarle a la bola adecuada en el momento crucial del juego. Uno se la deja pasar al jefe, a la mujer, al vecino y a veces protesta demasiado tarde; lo cual siguiendo también la lógica beisbolera no vale, porque ya el árbitro te habrá cantado el strike (estrai), estarás poncha’o  y lo mejor que haces es irte para el banco tranquilito, mientras el estadio se viene abajo gritándote ‘lindezas’.  

Para el que se encuentra en un momento difícil o debe decidir cuanto antes se aplica: “me pusieron en 3 y 2 “. Se refiere al conteo en el cual si el que lanza se equivoca pierde al bateador, y si el hombre a la ofensiva, el individuo de la estaca en la mano titubea, pierde su oportunidad. Los novios, los subordinados, los actores, los políticos y hasta los amantes saben bien lo que es estar en esa disyuntiva.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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