Año VI
La Habana

5 al 11 de ABRIL
de 2008

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Los delegados opinan...

Cobertura especial de La Jiribilla

 

Omar Valiño

Me resultó muy interesante el debate en la comisión de Cultura y medios. Nadie discute la justa demanda de recursos, inversiones, técnica, logística e insumos en general, que necesitan los medios y en particular la producción nacional. Pero fue muy bueno que parte de los realizadores más respetados en el país, que además están a pie de obra, se refirieran a los mecanismos internos de trabajo, al asunto de la cultura del trabajo, a los mecanismos profesionales, a las relaciones interempresariales y a las relaciones directivos-creadores como parte esencial de lo que tiene que acompañar a esas inversiones en toda la zona técnica y logística. Sin ambas cosas, todas las partes coinciden en que no habrá una mejor televisión y una mejor radio, y en definitiva una mejor industria audiovisual cubana.

Hay un consenso sobre implantar una política cultural única, pero que no deje de señalar la atención a las particularidades de los distintos medios. No hay ninguna fractura en eso, es una complementación adecuada.  

Creo que alguien señalaba ayer que el tema de la discriminación ha sido más que debatido. Por supuesto, el dictamen va a recoger las denuncias a cualquier tipo de discriminación, ya sea racial, de religión o de género, etcétera. Pero como también alguien dijo, hay que pasar a la etapa práctica: el ICRT, los medios, tienen que tomar medidas y trazar estrategias para hacer de esto una práctica que proponga una nueva imagen. Creo que hay que seguir analizando, pero es más importante lanzar una estrategia muy concreta en torno al tema.

Estoy satisfecho con los resultados, se logró abarcar un gran espectro de temas que van desde las cosas más puntuales en términos logísticos hasta apreciaciones conceptuales de como pensar nuestros medios hoy, la gran demanda sobre la potenciación de una nueva industria audiovisual cubana, lo que ya hablamos sobre los mecanismos internos de producción, las estrategias en torno a la formación de las personas de los medios, fue muy abarcador en un ambiente donde estaban los creadores, los delegados, los invitados y los responsables de estas esferas a los niveles de las instituciones, del partido, del estado y del gobierno. Me parece que esto último fue muy importante.


Norge Espinosa

Creo que la barrera de comprensión que la UNEAC debe poner para toda su membresía debe ser establecida a partir del talento y de la capacidad de crear y de expresarse como artista que tiene que tener cada uno de nosotros ya que esa es nuestra responsabilidad. Todo tipo de paternalismo o de compromiso ajeno a eso tiene que ser desechado de inmediato. Lamentablemente en estos diez años que ha estado la UNEAC sin un congreso a habido un crecimiento excesivo en determinadas secciones y no siempre el mejor talento joven a ido a la UNEAC, también porque el panorama cultural se ha diversificado y lo que antes era algo atendido únicamente por esta institución ahora corre en manos de otras instituciones. Por ejemplo, los jóvenes escritores saben que existe el Centro Onelio, los jóvenes realizadores han encontrado alternativas propias y emergentes de cómo organizar sus propias producciones sin contar con el ICAIC. La UNEAC debe ser un ojo y un oído muy abiertos a eso, para ser capaz de recepcionar lo mejor y darle la jerarquía que merece, y además ofrecerle una plataforma de promoción que tal vez por sí solos estos jóvenes no pueden aportar. Al mismo tiempo, debe organizar una plataforma de discurso entre esta generación y la que los antecede para que el diálogo sea realmente múltiple y no se esté relacionando el asunto como una cosa meramente de edad o equidad de edades, sino que el talento se ponga a dialogar desde cualquier alternativa con respecto a las propias verdades que cada cual puede mostrar, en función de hacer un arte tan diverso como lo es la vida en Cuba hoy, con todas las texturas, las dimensiones y con todas las capacidades de comprensión y de miras que se requieren.

Evidentemente instituciones como la Asociación Hermanos Saíz (AHS) son la cantera de la UNEAC, pero justamente el subrayado tiene que estar en qué pierde uno al dejar de ser miembro de la AHS y qué gana al estar formando parte de la UNEAC y viceversa. El reciclaje de ese tipo de espacios es muy importante, pero no podemos imaginar una UNEAC que imite a la AHS y una UNEAC que no aprenda de lo ya logrado por ellos. Creo que lo que hace falta en Cuba, y para ello el Congreso es muy importante, es que las instituciones tengan un diálogo real entre ellas y que de esa confluencia salga un concepto cultural menos fragmentado, menos sectario, menos receloso del trabajo de las otras instituciones. A ese tipo de confluencias se debe aspirar, para que la UNEAC sea el lugar donde toda esa voluntad de querer saber y de dominar otras materias que me son también útiles esté presente, como una especie de defensa.

La parcelación en el conocimiento se nota en las propias escuelas de arte. En un momento determinado, en el ISA y en la ENA se logró vincular a los estudiantes con el mundo profesional y dentro de la propia escuela las facultades se mezclaban entre sí, que son los momentos añorados de los 80 y principios de los 90, a los que no hay que mirar con nostalgia porque pasaron, pero ese bagaje que se logró no se puede perder. Lo que ha ocurrido es que realmente se ha perdido, ha fallado porque ha habido un vacío generacional muy grande, de gente que ha emigrado del país y que debieron ser los continuadores de aquella etapa. Dejaron un hueco de referencia con el cual la gente más joven no sabe dialogar. Hay que recuperar esa capacidad de diálogo común, para que saltando sobre ese vacío se recuperen esencias que fueron elementales para todo artista cubano.

Creo que la escuela no se puede convertir en una burbuja de la cual uno sale desconectado de la realidad. Sé que por suerte hay espacios donde esto se ha superado pero todavía es insuficiente. Es real que nuestras universidades deben llamar más a aquellos que como artistas profesionales, representantes de otras escalas de diálogo en lo cultural, funcionarios incluso, permitan al alumnado comprender cómo se mueve la vida cultural más allá del muro de la universidad. La vida es la escuela imprescindible para complementar todo lo que uno va llevando consigo, y si de la propia escuela vamos aportándole al alumno algo de eso, entonces el camino va siendo ganando con mayor rapidez.


Alberto Lescay

Participé en la comisión Ciudad, cultura y arquitectura, primero por una afiliación profesional y porque forma parte de una de mis grandes inquietudes como artista y cubano, como profesional en una materia que, como yo la veo, tiene mucho compromiso con el espacio urbano: la escultura monumental. Además, esa misma razón dio lugar a la creación de la Fundación Caguayo, que es mi segundo proyecto, cuyo objeto social para las artes monumentales y las artes aplicadas tiene incidencia en ambos sentidos en los espacios abiertos y en los espacios urbanos. Es sumamente importante ver este asunto como un espacio necesariamente de intervención mediante un enfoque sistémico. Por eso dije allí que me gustaría que en la proyección de trabajo y el enfoque de este tema creemos condiciones para poder hacer talleres de ideas, hacer colegios, y parar ya ese proceso de división de las especialidades: los arquitectos peleando su espacio por un lado, los escultores por otro, los pintores por otro, los sociólogos por otro. Esa es una cuestión que tenemos que ver con claridad. La sociedad futura, esa que estamos construyendo, no se va a lograr sin una cohesión, ni ese espacio humano que es el que necesitamos. Ese espacio, el que nos corresponde a todos, es la ciudad, como es natural. Tenemos que ser capaces de involucrar a los ciudadanos, pero primero nosotros nos tenemos que organizar más. Creo que fue muy buena la reunión y estoy muy satisfecho con la manera en que va el Congreso, porque estamos discutiendo y estamos acercándonos a la esencia del problema.


Ulises Toirac

Participé en la comisión Cultura y economía porque soy de los que piensan que es fundamental para el desarrollo y auge de la cultura que la economía marche acorde a los tiempos. Estamos en un momento crucial y definitorio, es una encrucijada que tiene que ver no solo con la situación social del país sino con el momento tecnológico. De alguna manera la entrada de la era digital y las nuevas necesidades de la patria hacen que se tenga que estudiar muy profundamente el tema de la economía y la cultura. En esferas como la cinematografía, las artes escénicas y el mundo de la música, entre otras, hay que repensar la forma en que se comercializa y se produce, e incluso en las políticas de distribución. Pienso que el Congreso en ese sentido ha sido muy esclarecedor, las exposiciones de ayer fueron muy interesantes, espero que como resultado de todos estos debates las comisiones de trabajo que van a quedar después del Congreso tracen políticas que estén acordes con estos tiempos.


David Mateo:

En la comisión Ciudad, cultura y arquitectura, la más importante conclusión es que debemos trabajar todos unidos. O sea, los artistas plásticos, que son quienes siempre participan en las ambientaciones; los arquitectos que forman parte de nuestra membrecía y las instituciones del estado que tienen que ver con llevar a vías de hecho esos proyectos que nuestros arquitectos conciben. Es imposible pensar en remodelar y modificar la ciudad, si no nos unimos, si todos los que tienen que ver con las directivas, con las regulaciones, con la obra en particular de la arquitectura cubana, no llegan a un consenso, a una conciliación de ideas y de pensamiento. Para mí esto fue lo más importante, han habido ciertas tenciones y contradicciones a la hora de concebir este nuevo proyecto para recuperar la ciudad, pero ya está pasando a un plano mucho más protocolar, mucho más de conciliación. Se habló de sitios particulares: es necesario hacer un trabajo con los barrios marginales y con las ambientaciones de la ciudad, revalorizar sitios históricos que siempre han tenido una connotación. Pienso que se han tomado medidas muy importantes para que todas estas propuestas se lleven a vías de hecho. Estuvieron allí las figuras más importantes de este sector: el ministro de la construcción, el historiador de la ciudad, Choy, Villa y un grupo de figuras importantes de la cultura cubana que, como siempre, aportaron ideas y reflexiones en torno a ese nuevo momento de la recuperación de la ciudad.


Teresa Melo

En muchos momentos la UNEAC en su sede nacional ha abarcado un poquito el protagonismo, pero no es ese el momento actual, en el caso de Santiago de Cuba —la parte que más me interesa, aunque siempre digo, soy santiaguera y cubana, porque no me gustan las parcelas, ellas son importantes solamente para el estudio— en Santiago hubo un punto de avance hace dos años, llamado justamente Cultura y sociedad, para mí tema fundamental porque él subsume a todos los demás, en él están contenidos todos los asuntos candentes del debate de la UNEAC como lo que debe representar, que es la vanguardia artística y literaria. En Santiago tuvimos este evento que abarcó todas las esferas y fuimos avanzando en el proceso de la integración de la UNEAC con otras instituciones con un trabajo cultural sostenido, como puede ser el Centro del Libro, y fuimos avanzando en otro sentido, saber, qué parte de estos asuntos, se podían resolver en el concurso del propio territorio, algo sobre lo cual se ha insistido mucho, porque hay una serie de problemas posibles de resolver en nuestro propio pedazo y a veces esperamos una gran reunión, una gran convocatoria para empezar a trabajar sobre algo que se puede empezar a resolver ya, ahí mismo cerca. Eso fue para mí muy importante, aunque sí abogaré siempre por el reconocimiento de las individualidades territoriales, que sí existen, porque Cuba tiene una identidad formada por varias identidades, dadas sobre todo en núcleos muy fuertes de las provincias y Santiago tiene una personalidad reconocida por todo el mundo.

Hay debates incluso que nos preocupan mucho a los santiagueros y en otros sitios no son tan importantes, como el tema de la indisciplina social, preocupante en Santiago y parte de la labor que debemos hacer en la formación de valores. Este trabajo previo que en todas las provincias se ha hecho sostenidamente todo el año, ha desbrozado un poco el camino a nivel de pensamiento para conocer aquello en lo cual debemos concentrarnos y dejar para resolver en los propios territorios un tipo de problema más pedestre, doméstico si se quiere, como debe ser; porque finalmente en el Congreso están no solo aquellos a quienes representamos como delegados, sino también todos los que no son miembros de la UNEAC y sin embargo saben que este es un momento profundísimo. Nuestro país está en un proceso de cambios hacia esa perfección en la cual creemos para este mundo mejor posible e inevitable, como decía Joel James —persona y pensador que he admirado siempre— y saber que tenemos una miríada de miradas encima nuestro en ese sentido. Este es un debate reflexivo sobre el proceso identitario de la cultura cubana, que solo puede salir de un debate con la vanguardia artística y literaria del país, en ese sentido va la expectativa de todas las personas que están pensando o participando en el Congreso y es por supuesto mi propia expectativa como creadora, para sentir que verdaderamente pertenezco a una organización donde se representa a lo mejor de la cultura cubana en su sentido más amplio, como pensamiento que nos hace país, integrado por todas estas las lúcidas mentes, por el arte, por la cultura, por nosotros los artistas que formamos parte de esa sociedad que espera muchos otros cambios en los cuales no debe quedar nunca detrás el pensamiento como tal. Cada cambio social y económico debe ir acompañado con una claridad también de pensamiento cultural para que este no se quede rezagado de muchos cambios de mentalidad existentes, porque nuestro país ha tenido una especie de gran congreso: las discusiones a raíz del discurso de Raúl, un gran congreso del pensamiento del pueblo cubano. De cierto modo somos ahora lo que queda un poquito por arriba en esa discusión, para no quedar nosotros por detrás de esa franqueza con la cual se discutió en tantos sitios, señalando tantos problemas en vías de resolverse por nuestra sociedad, por nuestro país. El artista es parte absoluta de esa sociedad pero, por supuesto, sin creer que es el artista quien cambia el mundo, siempre he pensado que él tiene un papel importante por lo menos en señalar dónde puede ser mejorado el mundo, porque un artista no es un mago, no transforma a lo mejor por sí mismo una conducta o un problema social, pero alude a ellos, lo manifiesta en su obra y ese es el papel que le corresponde entonces en el debate, lograr por lo menos señalar, porque uno puede no tener las respuestas, pero normalmente los artistas tenemos al menos las preguntas necesarias, las imprescindibles, sin respuesta porque la respuesta debe ser colectiva, no hay una sola respuesta para ningún problema social, porque la sociedad es un tejido demasiado rico y amplio pero sí preguntas, ese es el papel del artista, hacer la pregunta, y la respuesta nos corresponde a todos.


Zenaida Romeu

El ambiente es muy positivo, es totalmente revolucionario con ese concepto de cambiar todo lo que debe ser cambiado. Es decir, se están actualizando conceptos, se está teniendo una visión crítica del momento en que está la sociedad cubana. Creo que, si se escucha, se van a sacar soluciones, o por lo menos diagnósticos abiertos acerca de los problemas en los cuales hay que trabajar y eso siempre va a redundar en algo muy positivo para la nación. En sentido general ha existido un dialogo abierto, inteligente, capaz y diverso.



Fernando Martínez Heredia 

Tengo unas expectativas enormes con este Congreso y por eso me siento muy feliz con el informe central leído por Barnet, el cual me pareció de extraordinaria calidad y profundidad y el de Cultura y sociedad, que por su amplitud y los temas que trata dio lugar a una discusión muy grande. Me parece que lo más importante, y ya aparece en el informe central, es la idea de que se declaren permanentes las comisiones que trabajaron y que miremos el tiempo después del Congreso como un tiempo fundamental, pues este tiempo, sistemáticamente aprovechado, si abre de verdad un espacio para los debates, en los cuales intelectuales y artistas nos involucremos e involucremos a todo lo que se pueda de la sociedad, entonces sí va a ser un éxito el Congreso.

Por lo que sé el Congreso del 98 fue un aporte muy fuerte en un momento muy malo, entonces estaban tratando incluso de celebrar el fin, mediante la intervención norteamericana, de la gran guerra de liberación de los cubanos, mucho más de lo que se había celebrado el inicio de esa Guerra del 95, la que nos hizo cubanos; entonces era tiempos muy malos, tiempos cuando el turismo estaba al frente de la actividad económica del país y muchas cosas estaban muy confusas, en ese sentido aquello fue un Congreso valiente, que fue sumamente lejos, y eso quedó como algo importante, pero después la UNEAC no estuvo a su altura, perdió mucho en muchos terrenos y hemos tenido una etapa relativamente prolongada en la cual a pesar, de que ha habido éxitos y logros también, es imprescindible retomar el impulso del 98, no desde una evolución continua, sino desde un salto que debemos dar y este puede que esté facilitado por la coyuntura política actual del país, en la cual hay un deseo maravilloso y enorme de participación, donde también están involucrados miles y miles de jóvenes, que hace 10 años no parecía así.


Arístides Hernández (ARES) 

Son muchas cosas las que estamos esperando de la UNEAC, en primer lugar, las ligadas a la parte organizativa, pues todas las dificultades por las cuáles ha pasado el país tuvieron su reflejo en la función de la UNEAC como institución, entonces estamos esperando mejoras a partir del Congreso desde ese punto de vista, tratar de aunar a la gente, porque muchos han perdido el sentido de pertenencia, de integración a las actividades de la UNEAC, y creo que eso se va rescatar a partir del Congreso. Por otro lado vamos a ver temas relacionadas con la sociedad actual, con la vida cultural del país que se extienden mucho más allá de lo frecuentemente considerado “cultural”, porque aquí se van a debatir la proyección de la cultura, la actividad creativa de los artistas cubanos agrupados en la UNEAC, e incluso los que no, y cómo puede participar la cultura dentro de ese marco, influenciar en cosas que han cambiado en la sociedad cubana. He estado leyendo los informes de las comisiones, he participado en muchos debates preparatorios, fundamentalmente de las artes plásticas, creo que en los informes se ha tocado casi todo, pero hay otros asuntos pendientes y muchas cosas nuevas pueden salir a partir de las intervenciones. Quisiera por un lado, aportar y por el otro, escuchar, para aprender, porque eso nos hace mucha más falta, el diálogo para tener información de todo.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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