Año VI
La Habana

26 de JULIO
al 1ro de AGOSTO
de 2008

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Carnavales en Cuba

Suena el cornetín chino

P. A. Fonseca • La Habana

 Fotos: Cortesía del autor

 

Desde el día 21 y hasta el 28 de julio, a  967 kilómetros al este de La Habana, en Santiago de Cuba, suena el cornetín chino, invitando, convocando, excitando a que pies y caderas, puestos de acuerdo, acometan el lúdico desenfreno de bailar seguido por decenas de cuadras, sin que el calor sofocante los haga detener el paso.

Pero ese cornetín, símbolo de los carnavales más famosos de Cuba, no siempre formó parte de las fiestas populares. Se cuenta que Juan Martínez fue el primer oriental que tocó la corneta china  en el carnaval de 1915.

Entonces los festejos se preparaban en secreto y los directivos de la comparsa El Tivolí encomendaron a Juan  que tocara aquel raro instrumento, llevado a Santiago desde La Habana. Buscando no ser descubierto el joven practicó en la apartada zona de Versalles hasta que cuatro días antes de iniciarse ese año el carnaval, el barrio fue atacado por aquella insinuante música que destapó los sentidos de los bailadores.

Los adversarios, entre ellos los  de la Conga de Los Hoyos, enterados de aquel nuevo y sugerente sonido, intentaron por todas las vías que Juan no tocara en los carnavales; pero no consiguieron silenciarlo y la asiática corneta, hizo que la conga El Tivolí, arrasara en las fiestas; cada vez que salía arrastraba una cantidad de seguidores nunca antes vista.

El rumbón mayor, como se conoce también a los carnavales santiagueros, tenía, sin embargo, tiempo de celebrarse. En su libro Oriente: biografía de una provincia, Juan Pérez Villarreal narra lo que sucedía en el siglo XIX: “En la temporada de carnaval que tiene lugar en pleno verano, el derroche y la algarabía suben de punto, singularmente los días de Santiago, San Pedro y San Joaquín en que se liba y baila por todo lo alto, sobresaliendo en estos festejos las llamadas relaciones compuestas por improvisados saineteros, los que detenidos en las esquinas del trayecto, allí donde el gentío es más denso, en una especie de escenario al aire libre, actuaban en críticas y befas de los actos públicos y privados de autoridades y familias de rango, coreadas por las carcajadas y chiflidos de la muchedumbre. Las comparsas de Moros y cristianos a lo largo del paseo remedaban encuentros de arma blanca. Los Cabildos negros sobresalen por el lujo de los vistosos adornos y los trajes suntuarios que lucen las reinas de diversas naciones. Los amos de esclavos participan de estos desfiles al compás de los cantos y tambores, ruidos de almirez, botijuelas y maracas. Gustaban adornar los cuerpos de las negras lindas con pulsos de oro, diademas de piedras preciosas, gargantillas y dormilonas de diamantes y exóticos mantones de Manila. Las reinas con sus tronos eran llevadas en andas”.

Todo comenzó, según recoge la historia, cuando en el siglo XVII las procesiones religiosas recorrían las calles de los alrededores de la Catedral para celebrar el Día de Santiago Apóstol, patrón de la ciudad, el 25 de julio. Después se extendieron a San Juan, el 24 de junio, San Pedro el 29 de ese mes, Santa Ana el 26 de julio y en otras celebraciones. Porque un fiestón como el carnaval tiene origen litúrgico y no solo en Cuba. Se dice que es “una fiesta católica surgida en Italia”. Cuando comenzaba la Edad Media, la Iglesia Católica formuló una etimología de carnaval: “del latín vulgar carne-levare, que significa abandonar la carne”. La fiesta se desarrolla en los días que precede al miércoles de ceniza, entre febrero y marzo.

Mas, investigaciones de finales del siglo pasado le encontraron otra explicación a la palabra carnaval: un origen pagano: “Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí). Algunas personas creen que la palabra carnaval hace referencia a una supuesta antigua tradición pagana en la que se ofrecía carne al dios Baal (carna-baal) en una fiesta  donde todo vale.”

Lo cierto es que en Cuba y muchos otros lugares, carnaval se le dice  “a otros tipos de festividades que no están situadas en  las calestolentas (tiempo previo a la cuaresma), pero que comparten elementos similares, tales como los desfiles de comparsas”.

En el caso de Santiago de Cuba el rumbón se distingue entre otros aspectos por la conga. Fundada entre 1902 y 1904 nada más que por el general de las guerras de independencia Guillermón Moncada, la Conga de Los Hoyos (nombre que lleva por el barrio) o Hijos de Cocuyé es la Conga Madre. Con más de un siglo de duración mantiene “los tres ritmos diferentes en tradición: El pilomo que es toque de conga; el manon; y la columbia. La corneta china llegó a Santiago en 1915 y en 1916 se incorporó a esta conga, después se vuelve toque típico de todas las congas santiagueras.”

Como un preámbulo carnavalesco y con su singular toque, esta agrupación realiza la invasión, rememorando la realizada por el Ejército Libertador. Es el momento en el que visita los barrios donde radican las otras congas y que sirve para empezar la fiesta.

Por tradición, las familias siguen a los distintos paseos, bien La Placita, Industria Ligera, Cultura, Los Pinos, Sueño, Tivolí, Heredia y La Kimona, o a las congas Los Hoyos, San Pedrito, Alto Pino, El Guayabito y Paso Franco. Otras centenarias como el Cabildo Carabalí Olugo, Cabildo Carabalí Isuama y La Tahona también tienen su espacio.

Este año más de 50 áreas se habilitaron para la gran fiesta que sirve de congratulación por los aniversarios 55 del Moncada y 50 de la Revolución.

Como en pocos lugares de Cuba existe en Santiago un Carnaval Infantil desde hace 15 años. Igual que sus mayores, niños y niñas intervienen en las evoluciones de tres comparsas centenarias, ocho congas y diez paseos. El relevo de esa manera está garantizado.

En el caso de la ciudad más caribeña de Cuba la tradición es tan fuerte que los menores, incluso cuando viven en otras provincias, sienten al carnaval como su gran fiesta. No es para menos: en las estrechas y empinadas calles, no solo en Padre Pico, santiagueras y santiagueros, de todas las edades, estratos sociales y profesiones disfrutan de la conga, los paseos y del baile como expresión de alegría. Las fiestas allí son orgiásticas: no hay sueño, cansancio, calor que las detenga, entre música, cervezas y tragos de ron se acaba y empieza cada día en una suerte de frenesí colectivo que solo viviéndolo se puede valorar en su medida justa.

Casi terminando las fiestas en Santiago comenzarán en la capital de todos los cubanos, las que son diferentes de aquellas del oriente. Se dice que en La Habana se efectuaron las carnestolendas (fiestas religiosas originarias del carnaval) desde mucho antes de 1585. Pero pasaría mucho tiempo, hasta 1902 que se celebrarían los carnavales más o menos como se conocen hoy.

Desde sus inicios los capitalinos se han diferenciado de los santiagueros: se trata más de grandes y fastuosos paseos de carrozas y comparsas que de fiestas populares, aunque sí, las hay, pero nunca como en el rumbón mayor.

Este año del 1ro. al 10 de agosto en el Malecón, entre las calles Galiano hasta 23,  por unos mil 500 metros, se desarrollarán los paseos con dos grandes tribunas para disfrutar del espectáculo.

El día 8 se realizará una gala homenaje al aniversario 50 del triunfo de la Revolución que se iniciará con un desfile singular en el que se pretende estén representadas todas las manifestaciones artísticas.

Momento especial será el desfile de Zenaida Armenteros en una calesa. Vestida de Yemayá, la cantante y bailarina del Conjunto Folclórico Nacional, Premio Nacional de Danza 2005, interpretará "Corre el agua", canción de su autoría, suerte de invocación del amor y la paz. Su imponente voz nacerá en apariencias de las evoluciones de bailarines del Conjunto Folclórico Nacional.

Otro espectáculo que debe ser bellísimo es el que protagonizarán 50 veleros que navegarán por todo el litoral, así como la interpretación "Saberse cubano", canción de Kiki Corona, por parte de un coro de medio centenar de destacados cantantes de la música popular.

El gran ágape servirá para homenajear a las comparsas El Alacrán y Componedores de Batea que cumplen 100 años y a los 70 de La Jardinera. Habrá como otras oportunidades invitados extranjeros de los carnavales de Veracruz, México; de Cádiz, y de  Tenerife, ambos en España.

En fin, fiesta popular o carnaval en el oriente y el occidente, además de los otros que se celebran a todo lo largo del país. Días de jolgorio, esparcimiento y catarsis, de dejar atrás, quizá por unas horas, las preocupaciones y los sinsabores para caminar solo con alegría al compás de la música y de una jarra con cerveza fría, olvidados del calor y entregados al frenesí de la danza. 

Catarsis, esa es la palabra que mejor define todos los carnavales. Limpieza general de la casa y del alma. ¿Y eso cómo es?
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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