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El presente artículo constituye
el primero de tres referidos a
las crisis financieras
(crediticias y bursátiles)
iniciadas en EE.UU. y propagadas
a casi todo el mundo durante el
verano del año 2008, en este
caso referido a su principal
motor impulsor: la crisis
hipotecaria e inmobiliaria en
EE.UU.
A pesar de la irracional e
irresponsable política y
práctica de agencias
semigubernamentales de EE.UU. de
socializar las pérdidas del
sector inmobiliario a través de
la recompra de los créditos
hipotecarios de los bancos,
muchas veces otorgados sin un
respaldo real de los activos e
ingresos de receptores
económicamente marginales,
llamados por muchos los “Ninjas”
(no Income, no Job, no Assets),
el 13 de marzo del año 2007 se
acentuaba la caída en la Bolsa
de Nueva York atribuida
principalmente al incumplimiento
de pagos de las llamadas
hipotecas de alto riesgo que
afectaron los valores de las
acciones de empresas del mercado
hipotecario como la New Century,
NovaStar Financial y la
californiana Accreedited Home
con la cesantía de numerosos
trabajadores.
Analistas financieros de EE.UU.
alertaban sobre el peligro de la
falta de liquidez y el cierre de
organizaciones financieras y
crediticias especializadas en
hipotecas de este tipo con la
declinación de la venta y
fabricación de casas y la
extensión del efecto negativo en
toda la economía estadounidense
y una disminución de hasta el
10% del precio de las viviendas
y un incremento del desempleo en
un 5% además de un mayor número
de embargos y desalojos de las
viviendas de los sectores menos
privilegiados de la sociedad
estadounidense.
A medianía de agosto del año
2007 se producía un principio de
pánico en los mercados
bursátiles por la incipiente
crisis hipotecaria en EE.UU.,
resultado de lo cual la Reserva
Federal de EE.UU (FED, por sus
siglas en inglés) tuvo que
colocar casi 107 000 millones
para inyectar liquidez a los
mercados y así evitar una
reducción crediticia masiva,
mientras que la Countrywide
Financial la principal firma
estadounidense de créditos
hipotecarios solicitaba una
línea de crédito de 11 500
millones de US dólares para
seguir operando. Por su parte,
el Banco Central Europeo (BCE)
tuvo que inyectar más de 204 000
millones de US dólares en el
mercado monetario y menores
afectaciones se produjeron en
Japón y Australia, debido a la
internacionalización de los
paquetes financieros de créditos
hipotecarios en las bolsas de
valores del mundo entero,
situación similar al tratamiento
dado a los capitales que
respaldan las tarjetas de
créditos personales en EE.UU.
también de alto riesgo de
crédito y a las financieras de
automóviles al estar al tope de
las posibilidades reales de
muchos de sus usufructuarios y
que en determinado momento
también pudiera producir una
crisis en un mecanismo
financiero sumamente extendido
entre la ciudadanía
estadounidense (a principios del
año 2008 las deudas por tarjetas
de crédito se acercaban al
billón de US dólares con un
crecimiento del 7% sobre el año
2007).
Las políticas y acciones de la
Reserva Federal de rescate de
algunos grandes bancos
hipotecarios debido a la masiva
extracción de fondos de sus
inversionistas como Fannie Mae y
Freddie Mac, al otorgarles
mayores facilidades de operación
y financiarlos a bajas tasas de
interés aumentando su liquidez
con el propósito de aumentar el
acceso al crédito, reforzar al
debilitado mercado de viviendas
y evitar el colapso del
importante sector financiero
inmobiliario, no contribuyen a
disminuir las crisis crediticias
de dichos bancos ya que el
problema reside entre otros
factores en la disminución del
valor de los activos contraparte
de los préstamos especulativos e
inflados anteriormente
realizados y no precisamente en
la falta de liquidez (tienen
préstamos por unos 5.3 billones
de US dólares y solo un 5% de
este valor constituye su capital
propio). En definitiva la
Reserva Federal de EE.UU. tuvo
que destinar 200 000 millones de
US dólares para rescatar a
Fannie Mae y a Freddie Mac.
Los 5.3 billones de US dólares
de las hipotecas de Fannie Mae y
Freddie Mac representan casi la
mitad de todo el mercado de
hipotecas y derivados
hipotecarios de EE.UU. y más de
un tercio del PIB de ese país,
habiendo perdido estas dos
grandes empresas públicamente
patrocinadas el 50% del valor de
sus acciones en bolsa en solo 14
días y un 76% desde comienzos
del año 2008, con la
característica de su proyección
internacional en cuanto a la
posesión de parte de sus títulos
por bancos extranjeros como los
Bancos Centrales de Rusia y de
China como parte del actual
entramado financiero
internacional.
Muchas personas en el mundo se
preguntan cómo es posible que se
haya creado, mantenido y
desarrollado la burbuja
inmobiliaria basada en las
hipotecas en EE.UU. y en otros
países del mundo. Trataré de
ilustrarlo en una forma lo más
sencilla posible a partir de
varias características del
entorno estadounidense del año
2007, entre ellas la baja tasa de
interés establecida por la
Reserva Federal, hasta el 1%, la
necesidad de desarrollar una
nueva burbuja especulativa
altamente lucrativa después de
la explosión de la burbuja “.com”
en el año 2001, basada en este
caso en dos de los elementos
fundamentales del “sueño
americano” de todos los
ciudadanos de ese país: el ser
propietario de al menos una casa
o vivienda y el vivir y
progresar a base del crédito y
de las compras a plazo aunque
fueran mucho más allá de sus
posibilidades económicas reales
y, por último, el afán de lucro
de los ejecutivos,
administradores y grandes
accionistas de un sistema
bancario y financiero casi desregulado.
Por las razones anteriores
surgen y se desarrollan los
“Ninjas”, concediéndoles los
bancos créditos hipotecarios sin
respaldo real (hipotecas “subprime”)
con mayores tasas de interés,
incluso por un valor superior al
de las viviendas, ya que según
las tendencias del mercado
inmobiliario en pocos meses el
valor de esa vivienda sería
mayor que el préstamo. Para
aumentar sus recursos
financieros los bancos
hipotecarios acudieron a
préstamos de otros bancos y
entidades prestamistas,
principalmente extranjeros,
apoyándose en la globalización
del sector, lo cual provoca que
las relaciones de
capital/créditos concedidos
establecidos por las Normas de
Basilea se incumplieran.
Para burlar las Normas de
Basilea se crearon de los
derivados financieros en el
sector inmobiliario, en este caso
los Mortgage Backet Securities
(MBS) u Obligaciones
Garantizadas por Hipotecas,
paquetes que como nuevo
instrumento financiero daban un
riesgo menor a las hipotecas
“subprime” al mezclarlas con
otras “prime” de mayor calidad,
paquetes que eran más fáciles de
comercializar (vender) a mejores
precios y con seguramente
mayores tasas de interés, a
través de la creación de los
“Conduits” que son Trusts o
Fondos que no tienen que
consolidar sus Balances con los
de la Casa Matriz y que son los
que obtenían los préstamos de
otros bancos y contrataban los
servicios de los Fondos de
Inversión para vender los MBS a
Fondos de Inversión, Fondos de
Pensión, Financieras de varios
tipos, Aseguradoras y Sociedades
de Capital Riesgo, entre otras.
Posteriormente surgió una nueva
modalidad para la mejor
comercialización de los MBS al
estructurarlos en tramos (Tranches)
con MBS relativamente buenos,
regulares y malos y así subir la
valoración de los MBS malos,
apoyados por calificaciones
apropiadas de Agencias de “Rating”,
otro eslabón de la cadena
perversa junto con las
Aseguradoras, como el American
Internacional Group (AIG). Estos
últimos MBS fueron
posteriormente rebautizadas como
“Collateralized Debt Obligations”
(CDO) u Obligaciones de Deuda
Colaterizada y luego como los
“Credit Default Swaps” (CDS) y
los “Synthetic CDO” con mayores
riesgos y supuestamente mayores
ganancias potenciales,
renegociados varias veces a
nivel nacional e internacional
con sus correspondientes
ganancias (irreales) en valores
de los activos que supuestamente
las respaldaban, activos
empaquetados que cada vez se
hicieron más variados, difusos y
no identificables, con alto
riesgo de depreciación e incluso
de anulación o de desaparición,
derivados que al explotar la
burbuja inmobiliaria fueron una
de las causas de la aceleraron
de las crisis financieras y
bursátiles en EE.UU. ocurridas
en el verano del año 2008.
15 de octubre de
2008
Nota:
El presente artículo constituye
en lo fundamental parte de un
epígrafe de un extenso ensayo
titulado “Estrategia Global de
Enfrentamiento (EGE) a la
Estrategia de Dominación Mundial
(EDM)” pendiente de publicación. |