Año VII
La Habana

18 al 24 de OCTUBRE
de 2008

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Crisis del verano de 2008

La crisis hipotecaria (Parte 1)

Frank Rodríguez Bueno • La Habana

 


Ver La Jiribilla No. 387
La crisis económica actual. Paradojas de un salvamento
o

El presente artículo constituye el primero de tres referidos a las crisis financieras (crediticias y bursátiles) iniciadas en EE.UU. y propagadas a casi todo el mundo durante el verano del año 2008, en este caso referido a su principal motor impulsor: la crisis hipotecaria e inmobiliaria en EE.UU. 

A pesar de la irracional e irresponsable política y práctica de agencias semigubernamentales de EE.UU. de socializar las pérdidas del sector inmobiliario a través de la recompra de los créditos hipotecarios de los bancos, muchas veces otorgados sin un respaldo real de los activos e ingresos de receptores económicamente marginales, llamados por muchos los “Ninjas” (no Income, no Job, no Assets), el 13 de marzo del año 2007 se acentuaba la caída en la Bolsa de Nueva York atribuida principalmente al incumplimiento de pagos de las llamadas hipotecas de alto riesgo que afectaron los valores de las acciones de empresas del mercado hipotecario como la New Century, NovaStar Financial y la californiana Accreedited Home con la cesantía de numerosos trabajadores.

Analistas financieros de EE.UU. alertaban sobre el peligro de la falta de liquidez y el cierre de organizaciones financieras y crediticias especializadas en hipotecas de este tipo con la declinación de la venta y fabricación de casas y la extensión del efecto negativo en toda la economía estadounidense y una disminución de hasta el 10% del precio de las viviendas y un incremento del desempleo en un 5% además de un mayor número de embargos y desalojos de las viviendas de los sectores menos privilegiados de la sociedad estadounidense.

A medianía de agosto del año 2007 se producía un principio de pánico en los mercados bursátiles por la incipiente crisis hipotecaria en EE.UU., resultado de lo cual la Reserva Federal de EE.UU (FED, por sus siglas en inglés) tuvo que colocar casi 107 000 millones para inyectar liquidez a los mercados y así evitar una reducción crediticia masiva, mientras que la Countrywide Financial la principal firma estadounidense de créditos hipotecarios solicitaba una línea de crédito de 11 500 millones de US dólares para seguir operando. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) tuvo que inyectar más de 204 000 millones de US dólares en el mercado monetario y menores afectaciones se produjeron en Japón y Australia, debido a la internacionalización de los paquetes financieros de créditos hipotecarios en las bolsas de valores del mundo entero, situación similar al tratamiento dado a los capitales que respaldan las tarjetas de créditos personales en EE.UU. también de alto riesgo de crédito y a las financieras de automóviles al estar al tope de las posibilidades reales de muchos de sus usufructuarios y que en determinado momento también pudiera producir una crisis en un mecanismo financiero sumamente extendido entre la ciudadanía estadounidense (a principios del año 2008 las deudas por tarjetas de crédito se acercaban al billón de US dólares con un crecimiento del 7% sobre el año 2007).

Las políticas y acciones de la Reserva Federal de rescate de algunos grandes bancos hipotecarios debido a la masiva extracción de fondos de sus inversionistas como Fannie Mae y Freddie Mac, al otorgarles mayores facilidades de operación y financiarlos a bajas tasas de interés aumentando su liquidez con el propósito de aumentar el acceso al crédito, reforzar al debilitado mercado de viviendas y evitar el colapso del importante sector financiero inmobiliario, no contribuyen a disminuir las crisis crediticias de dichos bancos ya que el problema reside entre otros factores en la disminución del valor de los activos contraparte de los préstamos especulativos e inflados anteriormente realizados y no precisamente en la falta de liquidez (tienen préstamos por unos 5.3 billones de US dólares y solo un 5% de este valor constituye su capital propio). En definitiva la Reserva Federal de EE.UU. tuvo que destinar 200 000 millones de US dólares para rescatar a Fannie Mae y a Freddie Mac.

Los 5.3 billones de US dólares de las hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac representan casi la mitad de todo el mercado de hipotecas y derivados hipotecarios de EE.UU. y más de un tercio del PIB de ese país, habiendo perdido estas dos grandes empresas públicamente patrocinadas el 50% del valor de sus acciones en bolsa en solo 14 días y un 76% desde comienzos del año 2008, con la característica de su proyección internacional en cuanto a la posesión de parte de sus títulos por bancos extranjeros como los Bancos Centrales de Rusia y de China como parte del actual entramado financiero internacional.

Muchas personas en el mundo se preguntan cómo es posible que se haya creado, mantenido y desarrollado la burbuja inmobiliaria basada en las hipotecas en EE.UU. y en otros países del mundo. Trataré de ilustrarlo en una forma lo más sencilla posible a partir de varias características del entorno estadounidense del año 2007, entre ellas la baja tasa de interés establecida por la Reserva Federal, hasta el 1%, la necesidad de desarrollar una nueva burbuja especulativa altamente lucrativa después de la explosión de la burbuja “.com” en el año 2001, basada en este caso en dos de los elementos fundamentales del “sueño americano” de todos los ciudadanos de ese país: el ser propietario de al menos una casa o vivienda y el vivir y progresar a base del crédito y de las compras a plazo aunque fueran mucho más allá de sus posibilidades económicas reales y, por último, el afán de lucro de los ejecutivos, administradores y grandes accionistas de un sistema bancario y financiero casi desregulado.

Por las razones anteriores surgen y se desarrollan los “Ninjas”, concediéndoles los bancos créditos hipotecarios sin respaldo real (hipotecas “subprime”) con mayores tasas de interés, incluso por un valor superior al de las viviendas, ya que según las tendencias del mercado inmobiliario en pocos meses el valor de esa vivienda sería mayor que el préstamo. Para aumentar sus recursos financieros los bancos hipotecarios acudieron a préstamos de otros bancos y entidades prestamistas, principalmente extranjeros, apoyándose en la globalización del sector, lo cual provoca que las relaciones de capital/créditos concedidos establecidos por las Normas de Basilea se incumplieran.

Para burlar las Normas de Basilea se crearon de los derivados financieros en el sector inmobiliario, en este caso los Mortgage Backet Securities (MBS) u Obligaciones Garantizadas por Hipotecas, paquetes que como nuevo instrumento financiero daban un riesgo menor a las hipotecas “subprime” al mezclarlas con otras “prime” de mayor calidad, paquetes que eran más fáciles de comercializar (vender) a mejores precios y con seguramente mayores tasas de interés, a través de la creación de los “Conduits” que son Trusts o Fondos que no tienen que consolidar sus Balances con los de la Casa Matriz y que son los que obtenían los préstamos de otros bancos y contrataban los servicios de los Fondos de Inversión para vender los MBS a Fondos de Inversión, Fondos de Pensión, Financieras de varios tipos, Aseguradoras y Sociedades de Capital Riesgo, entre otras.

Posteriormente surgió una nueva modalidad para la mejor comercialización de los MBS al estructurarlos en tramos (Tranches) con MBS relativamente buenos, regulares y malos y así subir la valoración de los MBS malos, apoyados por calificaciones apropiadas de Agencias de “Rating”, otro eslabón de la cadena perversa junto con las Aseguradoras, como el American Internacional Group (AIG). Estos últimos MBS fueron posteriormente rebautizadas como “Collateralized Debt Obligations” (CDO) u Obligaciones de Deuda Colaterizada y luego como los “Credit Default Swaps” (CDS) y los “Synthetic CDO” con mayores riesgos y supuestamente mayores ganancias potenciales, renegociados varias veces a nivel nacional e internacional con sus correspondientes ganancias (irreales) en valores de los activos que supuestamente las respaldaban, activos empaquetados que cada vez se hicieron más variados, difusos y no identificables, con alto riesgo de depreciación e incluso de anulación o de desaparición, derivados que al explotar la burbuja inmobiliaria fueron una de las causas de la aceleraron de las crisis financieras y bursátiles en EE.UU. ocurridas en el verano del año 2008. 

15 de octubre de 2008 

Nota:
El presente artículo constituye en lo fundamental parte de un epígrafe de un extenso ensayo titulado “Estrategia Global de Enfrentamiento (EGE) a la Estrategia de Dominación Mundial (EDM)” pendiente de publicación.
 

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