Año VII
La Habana

17 al 23 de ENERO
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

ENTREVISTA CON JORGE ÁNGEL PÉREZ, PREMIO ALEJO CARPENTIER DE CUENTO

Relatos de angustias y fuegos

Antonia Vidal• La Habana

 Foto: La Jiribilla

 

En menudos pedazos por Jorge Ángel Pérez


 

Con el volumen En La Habana no son tan elegantes el escritor cubano Jorge Ángel Pérez (Villa Clara, 1963) vuelve a ser protagonista del panorama literario actual en ocasión de haber ganado el Premio Alejo Carpentier de Narrativa, en el género de cuento, en su décima edición.

El libro inicia sus páginas con la narración "En una estrofa de agua", ganadora del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2006. En aquella ocasión, el jurado alabó "su sentido preciso y al mismo tiempo audaz del género, su dominio expresivo y la alta calidad lograda en la construcción de la atmósfera, el ambiente y los personajes".

Jorge Ángel ha ejercido también como crítico literario y editor, y sus novelas El Paseante Cándido y Fumando espero han recibido, respectivamente, el prestigioso premio italiano Grinzane Cavour en 2002 y el reconocimiento como Primer Finalista de la XIV Edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.

Ha publicado además el libro de cuentos Lapsus Calami, Premio David de la UNEAC en 1995, y recibió en 2005 la Distinción por la Cultura Nacional (2005).

¿Existe un hilo conductor entre los relatos de En La Habana no son tan elegantes?

Sí, existe un hilo conductor en estas piezas y es el fuego que destruye el espacio en el que se mueven todos los personajes, aunque pudiera ser también la angustia, el desaliento en el que están hundidos estos antihéroes. Hay un evento común, y son las llamas que van consumiendo un solar y las existencias que lo habitan.

¿A qué se refiere el jurado del Premio cuando en su acta apunta que la obra se presenta como un libro de cuentos pero cierra como una puesta en escena?

Bueno, creo que esa pregunta sería mejor respondida por el jurado, pero intentaré estar de acuerdo con quienes dieron su parecer y premiaron este libro. Cada pieza de este tomo es un texto independiente, que se abre para desplegarse y cerrar luego, definitiva, pero también hay una unidad muy especial entre todos. Cada uno gira alrededor de un mismo evento, y que es el incendio que arrasa con un solar de la calle Aguiar, en La Habana Vieja, y donde viven cada uno de los protagonistas de las historias que van desarrollándose. Quizá esto último haga pensar al lector en un autor que utiliza recursos de la novela para conseguir un libro de cuentos. Las historias, aunque sean totalmente independientes, se apoyan unas a las otras, y en muchos casos se niegan. Los personajes de una historia ceden su protagonismo inicial a quienes antes resultaban secundarios, a los que en apariencia eran solamente un apoyo, un pedazo del andamio. En el último texto, el que da título al libro, aparecen reunidos todos los personajes y la historia toma connotaciones que antes no tenía, quizá por esto el jurado pensó en un libro de cuentos que utiliza recursos de la novela y que termina en una puesta en escena. Nunca pensé en esto, pero ahora que ellos lo vieron de ese modo, que me hicieron notarlo, me parece bien, comienzo a estar un poco de acuerdo, y trataré de hacer una lectura semejante.

En una entrevista anterior afirmó que escribía La Habana… en los momentos libres en que no escribía novelas. ¿Influyó esta escritura intercalada en el estilo del libro?

Es seguro, comencé a escribir estos cuentos cuando me agotaba la escritura de Cirella Furiosa. Quizá por ello el jurado vio que en su estructura aparecían recursos de la novela. Si esto fuera cierto, no fue un acto voluntario, no fue premeditado. Quería escribir unas cuantas historias en cuentos largos y lo conseguí, quedé contento. Si usted termina la lectura de un cuento y cierra el libro para no volver a desplegarlo, tendrá la seguridad de que abre y cierra como el relato más tradicional, creerá, con razón que se respeta la estructura del relato, pero si lee un cuento tras otro descubrirá algo más.

Desde Lapsus calami todos sus reconocimientos han sido como novelista. Cuando "En una estrofa de agua" mereció el Premio Cortázar, ¿ganó un nuevo impulso para escribir cuentos?

"En una estrofa de agua" es el primer cuento que aparece en el libro premiado, pero no creo que fuera el Premio lo que me llevó a idear el libro. El premio me aportó el reconocimiento, pero no la necesidad de volverme a probar en el relato. Fue muy placentero escribir este libro, disfruté y sufrí. Es cierto que luego de escribir novelas no volví sobre el cuento breve, tan socorrido en Lapsus calami. En este libro todas las historias son mucho más extensas.

¿Qué escribe ahora? ¿Hay alguna nueva publicación a la vista?

Todavía escribo la novela Cirella Furiosa, que ha ido creciendo y creciendo, pero no aparecerá ningún libro inédito antes de que se publique En La Habana no son tan elegantes. Cirella… está siguiendo su tiempo, aún se está escribiendo, espero tenerla lista en unos meses, después vendrán las correcciones.
 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600