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Con el volumen
En La Habana no son tan
elegantes el
escritor cubano Jorge Ángel
Pérez (Villa Clara, 1963) vuelve
a ser protagonista del panorama
literario actual en ocasión de
haber ganado el Premio Alejo
Carpentier de Narrativa, en el
género de cuento, en su
décima edición.
El libro inicia sus páginas con
la narración "En una estrofa de
agua", ganadora del Premio
Iberoamericano de Cuento Julio
Cortázar en 2006. En aquella
ocasión, el jurado alabó "su
sentido preciso y al mismo
tiempo audaz del género, su
dominio expresivo y la alta
calidad lograda en la
construcción de la atmósfera, el
ambiente y los personajes".
Jorge Ángel ha ejercido también
como crítico literario y editor,
y sus novelas El Paseante
Cándido y Fumando espero
han recibido, respectivamente,
el prestigioso premio italiano
Grinzane Cavour en 2002 y el
reconocimiento como Primer
Finalista de la XIV Edición del
Premio Internacional de Novela
Rómulo Gallegos.
Ha publicado además el libro de
cuentos Lapsus Calami,
Premio David de la UNEAC en
1995, y recibió en 2005 la
Distinción por la Cultura
Nacional (2005).
¿Existe un hilo conductor entre
los relatos de En La Habana
no son tan elegantes?
Sí, existe un hilo conductor en
estas piezas y es el fuego que
destruye el espacio en el que se
mueven todos los personajes,
aunque pudiera ser también la
angustia, el desaliento en el
que están hundidos estos
antihéroes. Hay un evento común,
y son las llamas que van
consumiendo un solar y las
existencias que lo habitan.
¿A qué se refiere el jurado del
Premio cuando en su acta apunta
que la obra se presenta como un
libro de cuentos pero cierra
como una puesta en escena?
Bueno, creo que esa pregunta
sería mejor respondida por el
jurado, pero intentaré estar de
acuerdo con quienes dieron su
parecer y premiaron este libro.
Cada pieza de este tomo es un
texto independiente, que se abre
para desplegarse y cerrar luego,
definitiva, pero también hay una
unidad muy especial entre todos.
Cada uno gira alrededor de un
mismo evento, y que es el
incendio que arrasa con un solar
de la calle Aguiar, en La Habana
Vieja, y donde viven cada uno de
los protagonistas de las
historias que van
desarrollándose. Quizá esto
último haga pensar al lector en
un autor que utiliza recursos de
la novela para conseguir un
libro de cuentos. Las historias,
aunque sean totalmente
independientes, se apoyan unas a
las otras, y en muchos casos se
niegan. Los personajes de una
historia ceden su protagonismo
inicial a quienes antes
resultaban secundarios, a los
que en apariencia eran solamente
un apoyo, un pedazo del andamio.
En el último texto, el que da
título al libro, aparecen
reunidos todos los personajes y
la historia toma connotaciones
que antes no tenía, quizá por
esto el jurado pensó en un libro
de cuentos que utiliza recursos
de la novela y que termina en
una puesta en escena. Nunca
pensé en esto, pero ahora que
ellos lo vieron de ese modo, que
me hicieron notarlo, me parece
bien, comienzo a estar un poco
de acuerdo, y trataré de hacer
una lectura semejante.
En una entrevista anterior
afirmó que escribía La
Habana… en los momentos
libres en que no escribía
novelas. ¿Influyó esta escritura
intercalada en el estilo del
libro?
Es seguro, comencé a escribir
estos cuentos cuando me agotaba
la escritura de Cirella
Furiosa. Quizá por ello el
jurado vio que en su estructura
aparecían recursos de la novela.
Si esto fuera cierto, no fue un
acto voluntario, no fue
premeditado. Quería escribir
unas cuantas historias en
cuentos largos y lo conseguí,
quedé contento. Si usted termina
la lectura de un cuento y cierra
el libro para no volver a
desplegarlo, tendrá la seguridad
de que abre y cierra como el
relato más tradicional, creerá,
con razón que se respeta la
estructura del relato, pero si
lee un cuento tras otro
descubrirá algo más.
Desde Lapsus calami todos
sus reconocimientos han sido
como novelista. Cuando "En una
estrofa de agua" mereció el
Premio Cortázar, ¿ganó un nuevo
impulso para escribir cuentos?
"En una estrofa de agua" es el
primer cuento que aparece en el
libro premiado, pero no creo que
fuera el Premio lo que me llevó
a idear el libro. El premio me
aportó el reconocimiento, pero
no la necesidad de volverme a
probar en el relato. Fue muy
placentero escribir este libro,
disfruté y sufrí. Es cierto que
luego de escribir novelas no
volví sobre el cuento breve, tan
socorrido en Lapsus calami.
En este libro todas las
historias son mucho más
extensas.
¿Qué escribe ahora? ¿Hay alguna
nueva publicación a la vista?
Todavía escribo la novela
Cirella Furiosa, que ha ido
creciendo y creciendo, pero no
aparecerá ningún libro inédito
antes de que se publique En
La Habana no son tan elegantes.
Cirella… está siguiendo
su tiempo, aún se está
escribiendo, espero tenerla
lista en unos meses, después
vendrán las correcciones. |