Año VIII
La Habana
4  al 10
de JULIO
de 2009

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La Noche de los Libros

Un culto jolgorio

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 Fotos: La Jiribilla

 

Quien tiene la oportunidad de asomarse cada día a Internet y lo hace en busca de información, por lo general, termina deprimido.

Recesión, crisis, subida de precios, desempleo, pérdida de viviendas son palabras que se han vuelto cotidianas. Claro, existe un aluvión informativo sobre esta gran calamidad que sacude al planeta porque la crisis estremece al mundo desarrollado. Las hambrunas en África que han matado y matan a miles de personas nunca han recibido ese torrente  informativo. Como tampoco el desempleo crónico del mundo pobre. Esos males de las inmensas mayorías no son vitales para las minorías controladoras de las riquezas terrícolas y de los medios de información.

Cuba no está ajena a esa terrible situación mundial. Han subido los costos de alimentos y medicinas que necesariamente se deben importar. Con un verano tan caliente como todos los de los últimos lustros, se han impuesto fuertes medidas de ahorro de electricidad en el sector estatal para evitar que los apagones lleguen a la zona residencial.

Y en ese contexto se realiza La Noche de los Libros. En el Sexto Congreso de la UNEAC, Fidel dijo: “la cultura es lo primero que hay que salvar”, frase que ha sido siempre una guía para adoptar decisiones.

Promover que la lectura sea un gran convite en el verano ha merecido todos los esfuerzos económicos necesarios. El libro fue, es y será fuente imprescindible para que las personas sean más libres al ser más cultas. Y si a eso se añade que su venta deviene una fiesta que incluye a otras artes, como las exposiciones, las descargas de la trova… entonces, propuestas de esta índole merecen  aplausos.

Dedicada en esta tercera edición al aniversario 107 del natalicio de un gran poeta, Nicolás Guillén, La Noche de los Libros celebrada en la Calle 23, como otras oportunidades, ha sido el centro de presentaciones de títulos, cafés literarios, conferencias, encuentros con autores y sobre todo de la avidez por los libros por parte de jóvenes, niños y menos jóvenes, es decir, la familia cubana.

Pero a la compra de títulos se incorporaron fiestas infantiles de disfraces, no cualesquiera sino alusivos a personajes del cine o las historietas, la música y el deporte y la presentación en diversos puntos con diferentes obras de La Colmenita, esa compañía singular que forma artistas y sobre todo mejores seres humanos. Se previó también un espacio para el deporte y las exposiciones.

La gran fiesta por la lectura ha tenido escenarios en todas las provincias del país para que el culto jolgorio no quede solo en la capital.

Estoy segura de que bien vale la pena. Es como si del presupuesto familiar una parte se dedicara a comprar alguna pieza literaria. Esa siempre resultará un buen empleo. Invertir en cultura es invertir en el futuro y en que crezcamos como personas. Por eso La Noche de los Libros es un caro jolgorio en el sentido espiritual que demuestra no solo la preocupación sino la ocupación de las instituciones culturales por el bienestar de la población.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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