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Silvio Rodríguez, 1975 |
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Si me levanto temprano,
fresco y curado,
claro y feliz,
y te digo: «voy al
bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un
tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
(mucho color)
y te las pongo en la
risa,
en la ternura, en la
voz,
es que he mojado en flor
mi camisa
para teñir su sudor.
Pero si un día me
demoro, no te
impacientes,
yo volveré más tarde.
Será que a la más
profunda alegría
me habrá seguido la
rabia ese día:
la rabia simple del
hombre silvestre,
la rabia bomba —la rabia
de muerte—,
la rabia imperio asesino
de niños,
la rabia se me ha
podrido el cariño,
la rabia madre por dios
tengo frío,
la rabia es mío —eso es
mío, sólo mío—,
la rabia bebo pero no me
mojo,
la rabia miedo a perder
el manojo,
la rabia hijo zapato de
tierra,
la rabia dame o te hago
la guerra,
la rabia todo tiene su
momento,
la rabia el grito se lo
lleva el viento,
la rabia el oro sobre la
conciencia,
la rabia —coño—
paciencia paciencia.
La rabia es mi vocación.
Si hay días que vuelvo
cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del
mundo,
no del bosque, no del
sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.
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Silvio Rodríguez, 1978 |
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Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de
nube,
un torbellino en el
suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de
tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe
parezca
nuestra esperanza.
Si me dijeran pide un
deseo,
preferiría un rabo de
nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de
tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe
parezca
nuestra esperanza. |
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Blanco |
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Silvio Rodríguez |
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Todos los días se pinta
de blanco
sale a la calle llena de
colores,
y a cada minuto recibe
un brochazo en la piel,
su espalda, sus manos,
su rostro.
Van siendo invadidos por
luces y sombras,
se le van encendiendo de
fiebre y de frío,
de forma que cuando
regresa y se mira no
está,
mas vive bajo su
avalancha,
mas vive bajo su
avalancha.
Ahora está sin salir,
casi nadie merece su
amor,
pero saldrá cuando vayas
por él.
Ahora te espera en su
tumba ambulante, llena
de color,
hasta que tu la deshagas
de amor.
Ahora te espera de noche
en su cuarto
hasta que quieras entrar
a salvarlo
de lo que nunca ha
elegido y arrastra con
el.
Tu que de un beso lo
configuraste,
tu que le echaste más
blanco y lloraste
eres la vieja navaja que
espera su piel.
Quiere blasfemar contigo
de Dios, de los hombres
y de él,
quiere llegar más allá
de la luz.
Quiere destruir las
flores con que se
engañaron los dos,
quiere arrancar de su
tierra una cruz.
Quiere olvidar que ha
crecido educado
quiere a tu hijo para
empinarlo
como un papalote
invencible
vencedor del sueño.
Quiere decirle a cada
vecino
que salga de sus
miserables paredes
que tome la vida de
ustedes, que no haya
escondrijos,
y espera que vayas por
él,
y espera que vayas por
él.
Él no te espera mujer a
que vayas a hacer el
amor
mas bien la guerra es lo
que quiere hacer
con veintipico de fechas
respalda su sana
elección
con veintipico de muerte
es su amor. |
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