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Teatro Kalipatos, México

Niños, ¿cómo es el viaje a la felicidad?

Daniela Grass • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

Enseñar a los niños a andar por el camino de la felicidad, sin tropiezos, o sorteando con éxito las trampas de la vida, es el propósito de un grupo de teatreros mexicanos que han llegado al Trece Festival Internacional de Teatro de La Habana. En el Guiñol, durante los primeros días del evento, el conjunto Kalipatos construyó el universo donde un mosquito emprendió el recorrido ―de la soledad a la ilusión― para encontrar la ansiada realización personal. La obra forma parte de la trilogía Dreamsectarium a través de la cual el grupo de Guanajuato intenta acercarse a las ansiedades humanas. “Lo quisimos hacer a través de insectos, para que fuera más divertido y llegara a los niños sin que nadie se sintiera herido; para poder hablar de cosas que nos atañen a todos”, explicó a La Jiribilla Eugenia Cano, autora, directora y actriz.

Zoom o el sueño de la felicidad remite directamente al relato más conocido de Antoine de Saint-Exupéry. Como El Principito, este mosquito se topa en su largo viaje con un avaro contador, un borracho, una diva superficial, un bibliotecario autosuficiente por sabelotodo, un violento barrendero y una araña pandillera. Los personajes se convierten en la metáfora de las paradojas cotidianas; pero, como en las fábulas, cada visita concluye en tono moralizante.

¿Por qué es importante llegar a los niños con este mensaje sobre la felicidad, que tangencialmente toca otros temas como las adicciones, por ejemplo?

En nuestras sociedades, las instituciones y sobre todo los medios de comunicación, nos esquematizan la felicidad: para ser feliz tienes que tener un coche, una casa, tienes que ser rubia y delgada. Te empaquetan la alegría, y nada de eso es cierto. Es importante que desde niños tengamos en cuenta que la felicidad depende de cada uno, es una decisión que uno debe asumir desde pequeño.

Kalipatos ha concebido esta puesta sin desligarse del compromiso social del teatrista. La directora del grupo considera que “todo teatro es político, aunque debe ser apartidista”. Para la concepción de una pieza, los mexicanos tratan de articular “mensajes de tipo social ―dice Cano―  pero creo que lo más importante del teatro y su verdadera revolución, está en mantener a la gente unida”. El mundo donde Zoom emprende su itinerario, deviene una extrapolación del escenario real humano: “lo que está sucediendo en estos días es que están dividiendo mucho a la gente, y eso nos debilita”. El deber de los hombres y mujeres del teatro, en ese contexto, tiene que ver, para la directora de Kalipatos, con el “hacernos sentir parte de un todo, hacernos sentir queridos, con todas las confrontaciones y diferencias que puedan existir. Al final, debemos considerar que somos aceptados, respetados, queridos. El teatro debe ayudar a mantener estos lazos entre la gente”.

La representación, durante tres días en Cuba, con funciones dobles, mostró las excelentes cualidades actorales de Cano, quien se desdobló en todos los personajes de la obra. Aunque el ritmo decae hacia el final, Zoom (o el sueño de la felicidad), logra mantener atento al público ―niños y adultos― al que se le permite compartir canciones, bailes y diálogos. La música en vivo, interpretada por David Dávila y Antonio López, aproxima también a los espectadores a la historia y sus enseñanzas.

Al decir de López, en Cuba han encontrado un recibimiento inesperado. “Teníamos ciertas dudas sobre cómo iba a funcionar el lenguaje, para poder transmitir nuestras ideas. Pero a fin de cuentas los niños son niños en todos lados y han sido muy receptivos, muy participativos. Eso es lo que nos llevamos de regreso a México, ese gran cariño que el público nos ha dado a través de este círculo que se forma entre el momento en que nosotros lanzamos el mensaje y este se recibe. El agradecimiento es enorme y eterno siempre para la niñez cubana.”


Kalipatos solo espera de la Isla, “regresar”. Y recibir en nuestras tablas a través del Festival de Teatro, piezas como Zoom…, que se acerca al cosmos infantil sin maniqueísmos ni subestimaciones, con sencillez y limpieza, es también un soplo oportuno de energía.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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